Arbudha Khanda
Prabhasa Khanda63 Adhyayas1848 Shlokas

Arbuda Khanda

Arbudha Khanda

This section is centered on Arbuda (commonly identified in Purāṇic sacred geography with the Arbuda mountain region, associated with the Aravalli range and the Mount Abu area). The landscape is treated as a tīrtha-field where mountains, cavities, rivers invoked through mantra, and hermitage zones become loci of purification narratives. The text frames Arbuda as notable for sin-removal (pāpa-praṇāśana) and as being described as relatively untouched by Kali-era defects through the theological agency attributed to Vasiṣṭha’s presence and austerity.

Adhyayas in Arbudha Khanda

63 chapters to explore.

Adhyaya 1

Adhyaya 1

Arbuda-Māhātmya Prastāvanā: Vasiṣṭha, Nandinī, and the Sanctification of Arbuda

El capítulo 1 se abre con un maṅgala, una alabanza invocatoria dirigida a Śiva: sutil, accesible por el conocimiento, puro y de forma universal. Los ṛṣis, tras oír las genealogías de Soma y Sūrya, los relatos de los manvantaras y las diversas narraciones de la creación, piden un “tīrtha-māhātmya” excelente y preguntan qué lugares sagrados son los más eminentes en la tierra. Sūta responde enmarcando los tīrthas como innumerables, tradicionalmente contados en totales vastísimos, y afirma que campos, ríos, montañas y arroyos alcanzan suprema grandeza por el tapas de los ṛṣis. En este paisaje sacralizado, Arbuda es señalado como un monte que elimina el pecado, no afectado por el Kali-doṣa gracias al poder de Vasiṣṭha; purifica incluso por el mero darśana, superando ritos comunes como el baño y la dádiva. Los ṛṣis preguntan entonces por la medida y ubicación de Arbuda, por cómo su fama nace del māhātmya de Vasiṣṭha y por cuáles son allí los tīrthas principales. Sūta inicia la narración purificadora tal como la oyó: Vasiṣṭha, devarṣi del linaje de Brahmā, practica austeridades severas con dieta regulada y disciplinas estacionales. Su célebre vaca cumplidora de deseos, Nandinī, cae mientras pasta en un abismo profundo y oscuro. Preocupado, pues la vaca es necesaria para su homa diario, Vasiṣṭha la busca, halla la sima y escucha su clamor. Ante su súplica, invoca en meditación a Sarasvatī, purificadora de los tres mundos; el río aparece y llena el abismo con agua clara, permitiendo que Nandinī escape. Al contemplar la hondura, Vasiṣṭha concibe llenarla trayendo una montaña y acude a Himavān para solicitar un macizo adecuado. Himavān lo recibe, pide las dimensiones de la sima y, tras oírlas, se muestra curioso por saber cómo se formó una abertura tan vasta, dando paso al desarrollo siguiente.

35 verses

Adhyaya 2

Adhyaya 2

Uttanka’s Guru-sevā, the Recovery of the Kuṇḍalas, and the Takṣaka Episode (उत्तंक-गुरुसेवा-कुण्डल-प्राप्ति-तक्षक-प्रसङ्गः)

Vasiṣṭha relata un episodio antiguo: el sabio Gautama instruye a muchos discípulos, pero Uttanka, el más devoto, permanece largo tiempo en servicio al maestro. Enviado a un encargo, Uttanka encuentra un signo simbólico de un deber doméstico omitido y se aflige por la continuidad del linaje. Al informarlo, Gautama le ordena cumplir los ritos del hogar junto con su esposa y rechaza cualquier pago adicional. Deseando aun así una guru-dakṣiṇā tangible, Uttanka acude a Ahalyā, esposa del maestro, quien le manda obtener los kuṇḍalas (pendientes enjoyados) de Madayantī, consorte del rey Saudāsa, dentro de un plazo estricto. El rey amenaza con devorarlo, pero le permite pedirlos; Madayantī exige una señal real como prueba y entrega los pendientes, advirtiendo que Takṣaka los codicia. De regreso, Uttanka comprende la enigmática afirmación del rey sobre las consecuencias de complacer o disgustar a los brāhmaṇas, y el monarca explica su antigua maldición y su liberación. En el camino, Takṣaka roba los kuṇḍalas; Uttanka lo persigue hasta el reino subterráneo de los nāgas. Con ayuda de Indra y del motivo del caballo divino/Agni, produce humo y fuego que obligan a los nāgas a devolver los pendientes. Uttanka los entrega a Ahalyā justo a tiempo, evitando su maldición. El capítulo concluye con una nota etiológica: se dice que una “abertura” (vivara) surgió por causa de Takṣaka y Uttanka, y se vincula a la instrucción práctica de rellenar un hoyo para el ganado, uniendo relato moral, memoria del paisaje y deber.

56 verses

Adhyaya 3

Adhyaya 3

अर्बुदेन विवरप्रपूरणं तथा नागतीर्थमाहात्म्यम् (Arbuda Fills the Chasm and the Glory of Nāga Tīrtha)

Sūta relata una cadena de diálogos en la que el Himālaya consulta al sabio Vasiṣṭha sobre cómo colmar una temible sima (vivara). Como las montañas perdieron antaño la facultad de volar cuando Indra les cortó las alas, se busca un medio práctico. Vasiṣṭha propone a Nandivardhana, hijo del Himālaya, y a su íntimo compañero Arbuda, un poderoso nāga capaz de ascender con gran rapidez. Nandivardhana se resiste al principio, describiendo la región como áspera e insegura en lo social; pero Vasiṣṭha lo tranquiliza: su presencia santificadora establecerá ríos, tīrthas, deidades y una flora y fauna auspiciosas, y también hará venir a Maheśvara (Śiva). Arbuda acepta con la condición de que el lugar alcance fama por su nombre. Arbuda, según la instrucción, llena/libera la sima y satisface a Vasiṣṭha. Como dones, Arbuda pide que la cascada o manantial puro de la cumbre sea célebre como Nāga Tīrtha, y que el baño allí otorgue ascenso a estados superiores; se enuncian también beneficios de fertilidad para las mujeres. Se prescriben observancias: culto en Nabhas śukla-pañcamī, baño en el mes de Māgha, ofrenda de sésamo (tila-dāna) y śrāddha en el día pañcamī. Vasiṣṭha concede todo, funda un āśrama y, mediante tapas, manifiesta el río o arroyo Gomati. El capítulo concluye con una declaración de frutos: aun los grandes pecadores alcanzan un destino elevado al bañarse, la visión del rostro de Vasiṣṭha se vincula con la liberación del renacimiento, y Arundhatī es afirmada como digna de veneración especial.

47 verses

Adhyaya 4

Adhyaya 4

Acaleśvara-liṅga Prādurbhāva and Vasiṣṭha’s Śiva-stotra (अचलेश्वरलिङ्गप्रादुर्भावः वसिष्ठशिवस्तोत्रम्)

Sūta narra que Bhagavān Vasiṣṭha establece un āśrama en el monte Arbudācala y emprende un tapas severísimo para que Śambhu resida allí. Su disciplina ascética avanza por etapas: subsistir con frutos, luego con hojas, después sólo con agua y, finalmente, con el “aire”; a ello añade rigurosas prácticas estacionales durante largos periodos—pañcāgni en verano, inmersiones en invierno y permanencia bajo el cielo abierto en la estación de lluvias. Complacido, Mahādeva se manifiesta abriendo la montaña, y ante el sabio surge un liṅga. Vasiṣṭha responde con un Śiva-stotra ordenado, alabando la pureza de Śiva, su omnipresencia, su resonancia con la tríada (trimūrti), su aṣṭamūrti y su naturaleza de conocimiento. Una voz incorpórea le invita a pedir un don; Vasiṣṭha solicita la cercanía perpetua de lo Divino en el liṅga, conforme a un voto anterior. Śiva concede un sānnidhya continuo y añade una enseñanza devocional: quienes reciten esta alabanza—especialmente en una observancia marcada por el calendario—obtendrán frutos equivalentes a los de la peregrinación. El relato sacraliza también el río Mandākinī, enviado con propósito divino, y un kuṇḍa al norte, cuyo baño y la visión del liṅga conducen al estado supremo más allá de la vejez y la muerte. El liṅga recibe el nombre de Acaleśvara y se declara inmóvil hasta la disolución cósmica; después, sabios y dioses establecen más tīrthas y moradas sagradas en la región.

24 verses

Adhyaya 5

Adhyaya 5

Nāga-tīrtha Māhātmya (Glory of Nāga-tīrtha at Arbuda)

El capítulo 5 se desarrolla como un diálogo ordenado: los sabios piden una exposición más amplia de la grandeza de Arbuda; Sūta recuerda un encuentro anterior en el que el rey Yayāti interroga al sabio Pulastya acerca de Arbuda, la secuencia de peregrinación y sus frutos. Pulastya afirma la magnitud de Arbuda, rica en dharma, y elige una explicación concisa, comenzando por Nāga-tīrtha, descrito como un lugar sagrado que concede los fines deseados y, en especial a las mujeres, otorga descendencia y fortuna auspiciosa. Luego se narra un relato etiológico: Gautamī, viuda brāhmana casta y devota de las peregrinaciones, llega a Arbuda y se sumerge en Nāga-tīrtha. Al ver a otra mujer acompañada por su hijo, siente pena y en su interior nace el deseo de tener un hijo. Al salir del agua queda encinta sin contacto conyugal, se avergüenza y piensa en quitarse la vida. Una voz incorpórea se lo prohíbe y atribuye el hecho al poder del tīrtha, declarando que los deseos concebidos dentro del agua se cumplen. Gautamī permanece allí y da a luz un hijo con señales propicias. El capítulo concluye con declaraciones de phala: el śrāddha realizado allí protege la continuidad del linaje; el baño sin deseo y el śrāddha otorgan mundos perdurables; las mujeres que ofrecen flores y frutos obtienen hijos y buena fortuna; y se recomienda peregrinar con disciplina y reverencia.

28 verses

Adhyaya 6

Adhyaya 6

Vasiṣṭhāśrama–Kuṇḍa Māhātmya (वसिष्ठाश्रम-कुण्ड-माहात्म्य) — Ritual Merits of Darśana, Snāna, Śrāddha, Dīpa-dāna, and Upavāsa

Pulastya instruye al rey a dirigirse al āśrama de Vasiṣṭha, descrito como un tesoro de tapas; el mero darśana (contemplación sagrada) otorga plenitud. El mérito se concentra en un kuṇḍa colmado de agua que disipa el demérito, vinculado a Vasiṣṭha y al río Gomati, traído allí —se dice— por el poder de la ascesis. Bañarse en esas aguas libera de pāpaka, las culpas y pecados. Luego el discurso pasa a los ritos ancestrales: realizar śrāddha con ṛṣidhānya se proclama capaz de conducir a todos los pitṛs a través de ambas quincenas del mes. Una gāthā del “Nārada-gītā” relativiza otros célebres lugares de śrāddha y aun sacrificios, afirmando la superioridad del śrāddha en el āśrama de Vasiṣṭha. Arundhatī es señalada como especialmente digna de adoración y otorgante de los fines deseados. Se enumeran observancias graduadas y sus frutos: ofrecer una lámpara (dīpa-dāna) ante Vasiṣṭha trae prosperidad y resplandor; ayunar una noche conduce al reino puro de los Siete Ṛṣis; tres noches llevan a Maharloka; un ayuno de un mes concede mokṣa y libertad del saṃsāra. Se añaden prescripciones: tarpaṇa al ṛṣi en Śrāvaṇa śukla Paurṇamāsī para alcanzar Brahmaloka, japa de ochocientas Gāyatrīs para la remisión inmediata de pecados graves, y culto a Vāmadeva con fruto semejante al Agniṣṭoma; el capítulo concluye exhortando a esforzarse por ver al sabio y adorar a Vāmadeva con pureza y fe.

17 verses

Adhyaya 7

Adhyaya 7

अचलेश्वरप्रदक्षिणामाहात्म्य (Acaleśvara Pradakṣiṇā-Māhātmya) — Chapter 7

Pulastya expone la directriz de peregrinación a Acaleśvara, afirmando que el darśana con fe otorga logro espiritual. Enumera actos rituales y sus frutos: el śrāddha en Kṛṣṇa Caturdaśī (también en los meses de Āśvina/Phālguna) se vincula con la obtención suprema; la adoración mirando al sur con flores, hojas y frutos se equipara al fruto del Aśvamedha; el tarpaṇa con pañcāmṛta concede cercanía a lo divino y acceso a Śiva-loka; y cada paso de la pradakṣiṇā se presenta como disolvente de pecados. Luego introduce una “maravilla” que Pulastya oyó de Nārada en un ámbito celestial: un loro sin devoción circunvala repetidamente su nido por simple rutina; al morir, renace como el rey Veṇu con memoria de nacimiento. Recordando el poder causal de la circunvalación, Veṇu se dedica casi por completo a la pradakṣiṇā en Acaleśvara. Los sabios visitantes (entre ellos Nārada y otros) cuestionan su descuido de las ofrendas convencionales; Veṇu explica la causa de su vida anterior y su confianza en la gracia del santuario. Los sabios confirman la enseñanza, adoptan también la pradakṣiṇā, y Veṇu alcanza finalmente un estado raro y perdurable por el favor de Śambhu.

27 verses

Adhyaya 8

Adhyaya 8

भद्रकर्णह्रद-त्रिनेत्रलिङ्गमाहात्म्यम् (The Māhātmya of Bhadrakarṇa Lake and the Trinetra Liṅga)

Pulastya describe a un rey un gran cuerpo de agua sagrado llamado Bhadrakarṇa Mahāhrada, célebre por sus numerosas piedras que parecen mostrar el aspecto de “tres ojos” (trinetrābhā). Hacia el oeste se alza el liṅga de Śiva; se afirma que el darśana de ese liṅga vuelve al devoto “semejante al de tres ojos” (trinetrasadṛśa), en alineación simbólica con la visión de Śiva. El capítulo inserta una leyenda etiológica: Bhadrakarṇa, un gaṇa amado por Śiva, establece el liṅga y construye el lago. Más tarde, en una batalla contra los dānavas, las huestes de gaṇas son derrotadas; un poderoso dānava llamado Namuci ataca el frente de Śiva. Bhadrakarṇa lo enfrenta y lo mata de manera decisiva. El dānava caído entra en la oscuridad, pero al reconocer a Śiva y mantenerse en la verdad, se convierte en ocasión para la satisfacción del Señor. Śiva concede a Bhadrakarṇa un don: una presencia perdurable (sānnidhya) junto al liṅga y al lago, con una intensificación especial el día lunar catorce (caturdaśī) de la quincena oscura (kṛṣṇapakṣa) del mes de Māgha. La conclusión prescribe que quien se baña (snāna) en el lago Bhadrakarṇa y adora al Trinetra Liṅga alcanza la morada eterna de Śiva; por ello se exhorta a los devotos a realizar allí snāna y pūjā con esfuerzo constante.

14 verses

Adhyaya 9

Adhyaya 9

केदारतीर्थमाहात्म्यं तथा शिवरात्रिजागरकथनम् (Kedāra Tīrtha Māhātmya and the Śivarātri Night-Vigil Narrative)

Pulastya presenta a Kedāra como un tīrtha célebre en los tres mundos, capaz de borrar el pecado. Es un ámbito de gran pureza, donde el río Mandākinī se asocia con Sarasvatī; el darśana, el baño ritual y el beber del Kedāra-kuṇḍa otorgan mérito elevado. Luego se narra un “itihāsa antiguo”: el rey Ajapāla, gobernante ejemplar que no impone tributos excesivos y mantiene un reino “sin espinas” (sin crimen), recibe al sabio Vasiṣṭha en un contexto de peregrinación. Ajapāla pregunta por la causa kármica de su prosperidad, del bienestar social y de su esposa devota. Vasiṣṭha revela una vida anterior: Ajapāla y su esposa eran de origen Śūdra, padecieron hambruna y vagaron hasta un paraje acuoso lleno de lotos; allí se bañaron, bebieron y ofrecieron satisfacciones mentales/rituales a los antepasados y a las deidades. En busca de alimento, llevaron lotos para vender, pero por la escasez nadie quiso comprarlos. Al caer el día oyeron recitación védico-puránica cerca de un templo de Śiva en Kedāra, donde una cortesana, Nāgavatī, observaba el jāgaraṇa de Śivarātri (vigilia nocturna). Al conocer el mérito del voto, decidieron ofrecer los lotos a Śiva en vez de aceptar pago, y realizaron adoración, ayuno (nacido del hambre), vigilia y escucha del Purāṇa con mente concentrada. Tras la muerte (incluida la auto-inmolación de la esposa, según el relato), renacieron en circunstancias regias; el ideal reinado actual de Ajapāla se atribuye a la gracia de Kedāra. El capítulo concluye fijando la fecha de Śivarātri: la Kṛṣṇa Caturdaśī entre Māgha y Phālguna, y prescribe peregrinación, vigilia y culto en Kedāra. La phalāśruti afirma que escuchar esta narración elimina pecados; el darśana, el snāna y el beber del Kedāra-kuṇḍa conceden frutos orientados a la liberación y beneficios que se extienden también a los antepasados.

60 verses

Adhyaya 10

Adhyaya 10

Yuga-māna and Kali-yuga Refuge of Tīrthas at Arbuda; Maṅkaṇaka–Maheśvara Discourse (युगमान-वर्णनम्, अर्बुदे तीर्थ-निवासः, मंकणक-महेश्वर-संवादः)

El capítulo 10 se abre con el rey Yayāti preguntando a Pulastya por qué, en el marco de Arbuda, se hallan presentes Kedāra y los grandes ríos Gaṅgā y Sarasvatī, y solicita la explicación del “kautuka”, la singular maravilla sagrada del lugar. Pulastya responde mediante un relato enmarcado: los devas y los ṛṣis se acercan a Brahmā, e Indra pide una exposición ordenada de las medidas de los yugas y de sus rasgos éticos. Brahmā enumera la duración de Kṛta, Tretā, Dvāpara y Kali, y describe el declive del dharma de “cuatro patas” a “una sola”, señalando la degradación social y ritual propia del Kali-yuga. Los tīrthas, personificados, preguntan cómo podrán conservar su eficacia en Kali; Brahmā designa a Arbuda como una montaña donde Kali no opera y ordena a los tīrthas residir allí para preservar su poder purificador. Luego el texto ofrece una leyenda ejemplar: el asceta Maṅkaṇaka, confundiendo una señal corporal con un siddhi, danza y perturba el orden cósmico; Śiva interviene, muestra un poder superior (ceniza que brota de su pulgar) y concede dones. Śiva proclama los frutos de bañarse en Sarasvatī, de realizar śrāddha en la confluencia Gaṅgā–Sarasvatī y de donar oro según la capacidad, todos orientados a la liberación y a la expiación de los pecados. Así, el capítulo integra tiempo cósmico, diagnóstico moral, geografía sagrada e instrucción ritual para afirmar la santidad perdurable de Arbuda.

60 verses

Adhyaya 11

Adhyaya 11

Koṭīśvara-liṅga-prādurbhāvaḥ (Origin and Merit of Koṭīśvara)

Pulastya narra a un oyente real el surgimiento y la grandeza de Koṭīśvara. Numerosos sabios del sur llegan a Arbuda con ánimo competitivo, y cada uno reclama precedencia para contemplar a Acaleśvara. Se emite una advertencia moral: el brāhmaṇa que llega tarde, falto de devoción y fe, incurrirá en una condición degradada. Entonces los sabios se vuelven disciplinados y firmes en sus votos, reconocidos como ascetas apacibles versados en el saber védico. Śiva, conmovido por compasión ante su intención devocional, se manifiesta simultáneamente como “un koṭi” de ātma-liṅgas, de modo que cada sabio percibe a la Deidad de manera distinta en el mismo instante. Ellos alaban a Śiva con himnos védicos, y Śiva les concede pedir un don. Solicitan que el darśana colectivo y simultáneo otorgue un fruto insuperable, y piden un solo liṅga que encarne el mérito de un koṭi de liṅgas. Un liṅga surge al partirse la montaña; una voz incorpórea lo nombra Koṭīśvara y prescribe su culto en la caturdaśī (día catorce) de la quincena oscura de Māgha. La voz declara además que la adoración allí produce fruto “multiplicado por un koṭi”, y que el śrāddha realizado en ese lugar—especialmente por una persona del sur—equivale en resultado al Gayā-śrāddha. Los sabios adoran con fragancias, incienso y ungüentos, y alcanzan siddhi por la gracia del liṅga.

22 verses

Adhyaya 12

Adhyaya 12

रूपतीर्थमाहात्म्य (Glory of Rūpatīrtha)

Pulastya guía al oyente hacia Rūpatīrtha, descrito como el supremo lugar de baño sagrado que disipa el demérito y concede belleza y una forma auspiciosa. Una leyenda local explica su poder: una mujer pastora (ābhīrī), al principio deformada, cae en una cascada de montaña en el día de Māgha-śukla-tṛtīyā y, por la fuerza del tīrtha, emerge con hermosura divina y señales propicias. Indra llega para recrearse, se enamora y conversa con ella; la mujer declara la santidad de la fecha y pide un don: que todo hombre o mujer que se bañe allí con devoción en ese día complazca a todas las deidades y alcance una belleza rara. Indra concede el don y la lleva al reino celestial; desde entonces es conocida como la apsaras Vapu. El capítulo se amplía luego con un inventario de micro-sitios sagrados cercanos: una espléndida cueva al oriente donde se bañan doncellas del inframundo; un asiento de Gaṇeśa (vaināyaka-pīṭha) cuyas aguas otorgan siddhi y protección; un árbol Tilaka cuyas flores y frutos cumplen propósitos; y propiedades transformadoras de piedras y aguas. Un catálogo a modo de phalaśruti enumera beneficios contra la esterilidad, enfermedades, aflicciones astrológicas y la remoción de influencias dañinas. Yayāti se maravilla y pregunta la causa; Pulastya atribuye la santidad acrecentada a las austeridades de Aditi, al ocultamiento y cuidado del infante Viṣṇu (Trivikrama) en la cascada durante una crisis del señorío de Indra, y al cultivo del árbol Tilaka por Aditi. Concluye exhortando a bañarse con diligencia allí, como tīrtha que cumple deseos en este mundo y más allá.

39 verses

Adhyaya 13

Adhyaya 13

हृषीकेश-तीर्थे अम्बरीषोपाख्यानम् | The Ambarīṣa Narrative at Hṛṣīkeśa Tīrtha

Pulastya guía al rey oyente hacia un tīrtha célebre en los tres mundos, en la dirección de Īśāna, identificado con Ambarīṣa y descrito como pāpa-nāśana, destructor del pecado. El capítulo narra las austeridades de Ambarīṣa en el Kṛta-yuga, cada vez más rigurosas: dieta regulada, luego subsistencia de hojas y agua, y finalmente dominio centrado en la respiración hasta entrar en samādhi, con lo cual Viṣṇu queda complacido. Indra aparece primero ofreciendo dones y afirmando su soberanía, pero Ambarīṣa rechaza las recompensas mundanas y señala que Indra no puede otorgar mokṣa. Cuando Indra amenaza con violencia, surgen perturbaciones cósmicas y Ambarīṣa se sumerge en samādhi. Entonces Viṣṇu se manifiesta (con la imagen de Garuḍa en lugar del simbolismo de Airāvata), concede una gracia y expone una enseñanza más amplia: jñāna-yoga para extinguir el saṃsāra y, a petición del rey, kriyā-yoga apropiado para el contexto del Kali-yuga. Ambarīṣa pide la presencia perpetua del Señor en su āśrama mediante la instalación de una imagen; se establece un templo y se declara que Viṣṇu permanece continuamente en Kali. La phalaśruti exalta el darśana de Hṛṣīkeśa y la observancia del cāturmāsya (cuatro meses) por encima de numerosos dones, sacrificios y penitencias; incluso actos mínimos—ofrecer una flor, ungir, barrer, encender una lámpara en Kārttika śukla ekādaśī, y adorar con pañcāmṛta—se presentan como generadores de mérito y orientados a la liberación, destacando la devoción disciplinada como vía ética y ritual.

67 verses

Adhyaya 14

Adhyaya 14

Siddheśvara-liṅga Māhātmya (Glory of the Siddheśvara Liṅga)

Pulastya narra a un oyente real la grandeza de Siddheśvara, un liṅga supremo que, según se dice, fue establecido en la antigüedad por un siddha consumado. Ese siddha, llamado Viśvāvasu, practica severas austeridades con bhakti, dominando la ira, el orgullo y los sentidos; complacido, Śiva (Vṛṣabhadhvaja) se manifiesta ante él. Śiva le ofrece un don, y Viśvāvasu pide que todo aquel que contemple mentalmente este liṅga obtenga sus fines deseados por la gracia de Śiva. Pulastya afirma que Śiva asiente y desaparece; muchos acuden a Siddheśvara y alcanzan siddhi. Pero, al conceder tan fácilmente los frutos, decaen los actos dhármicos habituales como el yajña y la dāna, lo que aflige a los dioses; Indra intenta impedir la producción de siddhi cubriéndolo con el vajra, pero la cercanía a Siddheśa sigue otorgando logro y reduce el pecado. Se prescribe además un tiempo sagrado: en el día lunar decimocuarto (caturdaśī) que caiga en lunes, sea en la quincena clara u oscura, quien lo toque (sparśana) se vuelve “siddha”. El capítulo concluye reafirmando su eficacia permanente y aconsejando peregrinar, venerar y alcanzar una buena morada (sadgati).

14 verses

Adhyaya 15

Adhyaya 15

Śukreśvara-Pratiṣṭhā and the Life-Restoring Vidyā (शुक्रेश्वरप्रतिष्ठा तथा संजीवनीविद्या)

Pulastya narra a un oyente real el origen sacro de Śukreśvara, el liṅga establecido por Śukra (Bhārgava). Al ver a los daityas derrotados por los devas, Śukra reflexiona sobre cómo podrían recobrar su fuerza y decide buscar siddhi mediante la adoración de Śaṅkara. Se dirige al monte Arbuda, halla una abertura semejante a una cueva y practica austeridades severas; instala un liṅga de Śiva y lo venera incesantemente con incienso, fragancias y ungüentos. Tras mil años, Śiva se manifiesta, alaba su devoción y le ofrece una gracia. Śukra pide una vidyā por la cual los seres que han encontrado la muerte puedan ser devueltos a la vida; Śiva se la concede y le invita a pedir aún otra bendición. Entonces Śukra establece una prescripción ritual y calendárica: quien, en la octava luna creciente (śukla-aṣṭamī) del mes de Kārttika, toque/se acerque y adore con fe ese liṅga, quedará libre incluso del más leve temor a la muerte y alcanzará los fines deseados aquí y más allá. Śiva asiente y desaparece. Con la vidyā otorgada, Śukra revive a muchos daityas caídos en batalla. El relato concluye señalando un mahākuṇḍa puro frente al lugar, destructor de pecados: bañarse allí borra faltas, y el śrāddha realizado allí satisface a los antepasados; incluso las simples ofrendas de agua (tarpaṇa) son eficaces, por lo cual debe hacerse un esfuerzo sincero por bañarse en ese sitio.

15 verses

Adhyaya 16

Adhyaya 16

मणिकर्णिका-तीर्थ-माहात्म्य (Maṇikarṇikā Tīrtha Māhātmya)

Pulastya instruye a un rey oyente a dirigirse al célebre Maṇikarṇikā tīrtha, santuario capaz de destruir el pecado. En un recodo de la montaña, los sabios Vālakhilya han construido un hermoso kuṇḍa (estanque sagrado). Ocurre entonces un prodigio: al mediodía, durante un eclipse solar, llega una mujer kirāta llamada Maṇikarṇikā, de tez oscura y aspecto temible, atormentada por la sed, y entra en el agua. Ante los sabios, emerge con una belleza divina, rara incluso entre los dioses, por la potencia del tīrtha. Su esposo llega buscándola, angustiado por su hijo que llora. Exhortado a bañarse, entra al agua con el niño; pero al cesar el eclipse vuelve a quedar deforme, se consume en pena y muere en el mismo lugar. Maṇikarṇikā, firme en el pativratā-dharma, decide entrar en la pira funeraria; los sabios le preguntan por qué seguiría a un marido pecador/deforme después de haber alcanzado tal hermosura. Ella expone la doctrina ética de la fidelidad exclusiva: para una mujer, el esposo es el único refugio en los tres mundos, sea hermoso o no, pobre o encumbrado, y confía el niño a los sabios. Conmovidos por compasión, los sabios devuelven la vida al esposo, otorgándole marcas auspiciosas y una forma digna. Llega un vehículo celestial y la pareja asciende al cielo con su hijo. Concedida una gracia, Maṇikarṇikā pide que el mahāliṅga local lleve su nombre; los sabios afirman que el tīrtha será famoso como Maṇikarṇikā. El capítulo concluye con los frutos: bañarse y dar limosna durante un eclipse solar otorga mérito igual al de Kurukṣetra; el baño concentrado concede los fines deseados. Por ello, debe uno bañarse con empeño, dar según su capacidad y ofrecer a devas, ṛṣis y antepasados.

32 verses

Adhyaya 17

Adhyaya 17

पंगुतीर्थमाहात्म्यवर्णनम् (Pangu-tīrtha Māhātmya: The Glory of Pangu Tirtha)

El capítulo expone el relato de Pulastya acerca de un lugar de peregrinación purificatorio llamado Paṅgu-tīrtha, ensalzado como destructor de todos los pecados (sarva-pātaka-nāśana). Un brāhmaṇa llamado Paṅgu, nacido en el linaje de Cyavana, es incapaz de caminar; cuando sus parientes parten a atender las tareas domésticas, queda abandonado y afligido. Paṅgu llega a Arbudācala, halla un lago y emprende una severa tapas. Instala un liṅga y adora a Śiva con disciplina y fe, ofreciendo gandha (fragancias), puṣpa (flores) y naivedya (ofrendas de alimento). Su devoción se intensifica en una ascesis sostenida: subsistir del viento, junto con japa y homa. Complacido, Mahādeva le habla directamente y le concede un don. Paṅgu pide que el tīrtha sea célebre con su nombre, que allí su cojera sea removida por la gracia de Śiva, y que Śiva, junto con Pārvatī, permanezca de manera continua. Īśvara otorga el nombre y declara una garantía calendárica de presencia en Caitra śukla caturdaśī. El fruto se expresa con claridad: con solo bañarse, Paṅgu obtiene una forma divina; y los peregrinos que se bañen ese día quedan libres de la cojera y alcanzan un cuerpo transformado y auspicioso.

15 verses

Adhyaya 18

Adhyaya 18

यमतीर्थमाहात्म्यवर्णनम् / The Māhātmya of Yama-tīrtha

Pulastya instruye a un rey a dirigirse a Yama-tīrtha, un lugar sagrado sin igual que libera a los seres de estados infernales y destruye el pecado. Se lo exalta como un tīrtha purificador, capaz de disipar las impurezas kármicas. Sigue un relato ejemplar: el rey Citrāṅgada, de codicia extrema y conducta adharma—violento, opresor de devas y brāhmaṇas, dado al robo y al adulterio, sin verdad ni pureza, movido por el engaño y la envidia—sale de caza al monte Arbuda. Agotado por la sed, entra en una masa de agua llena de vida acuática y aves; un graha (cocodrilo) lo atrapa y muere. En el reino de Yama se preparan terribles narakas y los mensajeros lo arrojan allí; pero, por el contacto ligado a su muerte en el tīrtha de Yama, los seres de esos infiernos sienten un alivio inesperado. Asombrados, los mensajeros informan a Dharmarāja. Yama explica que en la tierra existe Arbuda-acala y un tīrtha amado donde él realizó tapas; quien muere en ese tīrtha que destruye todos los pecados debe ser liberado de inmediato. Por orden de Yama, el rey es soltado y alcanza el cielo, acompañado por apsarases. El capítulo generaliza la norma: quien se baña allí con devoción llega al estado supremo, libre de vejez y muerte. Prescribe además una observancia especial—bañarse con pleno esfuerzo, en particular en Caitra śukla trayodaśī—y recomienda realizar correctamente el śrāddha en el lugar, otorgando a los antepasados una morada prolongada en el cielo.

17 verses

Adhyaya 19

Adhyaya 19

वाराहतीर्थमाहात्म्यवर्णनम् (The Glory of Varāha Tīrtha)

Pulastya instruye a un rey acerca de un tīrtha destructor del pecado, amado por Hari (Viṣṇu) en el marco de Varāha. El relato recuerda el episodio del avatāra Varāha, cuando el Señor eleva la Tierra y la tranquiliza; luego pasa a un diálogo de dones: la Tierra pide que Viṣṇu permanezca allí mismo en esa forma, y Viṣṇu consiente en morar en el monte Arbuda para el bienestar de los seres. El capítulo codifica la práctica ritual en torno a un lago puro frente a la deidad: se destaca el baño devocional en el mes de Māgha, quincena luminosa, día de Ekādaśī, como purificador incluso de faltas gravísimas (se afirma la liberación de la brahmahatyā). Se integran también los ritos a los antepasados: al realizar el śrāddha con fe, los ancestros obtienen una satisfacción perdurable. La enseñanza culmina en la ética del dar, especialmente el go-dāna (donación de vacas), muy alabado y causa de una prolongada estancia celestial. La disciplina conjunta de snāna, vrata, tarpaṇa, piṇḍa-dāna y dāna se vincula con alcanzar el Viṣṇu-sālokya junto con los propios antepasados.

14 verses

Adhyaya 20

Adhyaya 20

चन्द्रक्षय-शाप-निवारणं तथा प्रभासतীर्थमाहात्म्यम् | Candra’s Curse, Remediation, and the Māhātmya of Prabhāsa Tīrtha

Pulastya narra un episodio teológico y ético que explica el origen del crecer y menguar de la Luna y la sacralidad de Prabhāsa. Dakṣa casa a sus veintisiete hijas (las Nakṣatras que comienzan con Aśvinī) con Candra, pero Candra favorece a Rohiṇī y descuida a las demás. Las hijas se quejan ante su padre; Dakṣa instruye a Candra a ser imparcial. Candra asiente, pero reincide, y Dakṣa, airado, pronuncia una maldición: Candra padecerá kṣaya (declive) por la enfermedad yakṣmā. Cuando Candra se consume, busca remedio mediante la devoción a Śiva, realizando tapas en Arbuda, dominando la ira y sosteniendo japa y homa. Śiva le concede darśana y declara que la maldición de Dakṣa no puede anularse por completo, pero sí regularse: Candra debe tratar por igual a todas sus esposas; así, la Luna disminuirá en la quincena oscura (kṛṣṇa pakṣa) y crecerá en la quincena luminosa (śukla pakṣa). Candra pide entonces los frutos del tīrtha: quienes se bañen en lunes (Somavāra), especialmente cuando Soma esté en conjunción o en posición elevada, alcanzarán estados superiores. El śrāddha y el piṇḍadāna realizados aquí benefician a los antepasados con un mérito comparable al Gayā-śrāddha. Śiva confirma que el lugar será conocido como Prabhāsa-tīrtha, y el relato concluye con Candra retomando una relación equitativa con las hijas de Dakṣa.

28 verses

Adhyaya 21

Adhyaya 21

पिण्डोदकतीर्थमाहात्म्यवर्णनम् (The Māhātmya of Piṇḍodaka Tīrtha)

Pulastya expone un discurso teológico centrado en un lugar sagrado, describiendo la grandeza (māhātmya) del Piṇḍodaka Tīrtha. Un brahmán llamado Piṇḍodaka, lento para aprender e incapaz de concluir sus estudios pese a la instrucción recibida, desarrolla un profundo desapego y se retira a una cueva en la montaña. Humillado ante su maestro, se consume en la aflicción y desea la muerte, pues no brotan en él la palabra ni el saber. En un paraje apartado se manifiesta la diosa Sarasvatī y le pregunta por su pena. Al conocer su motivo, se revela como la que mora en la montaña auspiciosa y le ofrece una gracia, señalando un tiempo preciso: la noche del decimotercer día lunar (trayodaśī), al caer la tarde hacia la noche (niśāmukha). Piṇḍodaka pide sarvajñatva, la omnisciencia, y que el tīrtha sea célebre con su nombre. Sarasvatī concede ambos dones y declara que quien se bañe allí en ese momento alcanzará la omnisciencia aun siendo de entendimiento torpe, afirmando además su presencia constante en el lugar. Luego desaparece; Piṇḍodaka se vuelve omnisciente, regresa a su hogar y asombra a todos, difundiendo así la eficacia del tīrtha.

15 verses

Adhyaya 22

Adhyaya 22

Śrīmātā-Āvirbhāva, Deva-Stuti, and the Pādukā-Pratiṣṭhā at Arbudācala (श्रीमाता-आविर्भावः, देवस्तुतिः, पादुकाप्रतिष्ठा)

Pulastya relata a Yayāti la grandeza de Śrīmātā, la Śakti suprema, omnipenetrante y presente de modo directo en Arbudācala, que concede metas tanto mundanas como trascendentes. Entonces el rey daitya Kalinga (mencionado después como Bāṣkali) somete los tres mundos, expulsa a los devas y usurpa las porciones de los sacrificios. Los devas se refugian en Arbuda y emprenden austeridades severas mediante diversos vrata: ayunos de varias clases, la disciplina del pañcāgni, japa y homa, y prácticas meditativas, adorando a la Diosa suprema para restaurar el orden. Tras largo tiempo, la Devī se manifiesta en formas sucesivas, culminando en la apariencia de una doncella, y recibe un himno de alabanza que la identifica con las funciones cósmicas, los guṇa y las grandes diosas como Lakṣmī, Pārvatī, Sāvitrī y Gāyatrī. La Diosa otorga dones, pero declara que devas y asuras son por igual su creación, y elige una intervención medida: un mensajero ordena al daitya devolver el cielo. La arrogancia del daitya crece hasta intentar imponerse a la Diosa; ella entonces engendra de su presencia un ejército terrible y destruye sus fuerzas. Como el daitya había recibido un don de “inmortalidad/inamovilidad”, la Devī lo contiene colocando sus pādukā y estableciendo un resguardo protector, y promete permanecer en Arbuda—especialmente en Caitra śukla caturdaśī—para que el darśana y el culto a las pādukā otorguen mérito excepcional, beneficio orientado a la liberación y libertad de ataduras repetidas. La phalaśruti concluye que leer o alabar fielmente este relato elimina grandes pecados y sostiene una devoción iluminada por el conocimiento.

85 verses

Adhyaya 23

Adhyaya 23

शुक्लतीर्थमाहात्म्यवर्णनम् (The Māhātmya of Śukla Tīrtha)

Pulastya narra a un rey la fama de un lugar sagrado sin igual llamado Śukla Tīrtha. Un lavandero (rajaka) de nombre Śamilākṣa se llena de temor cuando las prendas puestas en el tinte de índigo quedan arruinadas, y llega a pensar en huir con su familia. Su hija, afligida, se confía a una muchacha de la comunidad de pescadores (dāśa-kanyā). La joven propone un remedio práctico: en Arbuda existe un manantial (nirjhara) cuya agua transforma lo que se arroja en ella, volviéndolo “blanco” (śukla). Explica que los pescadores y sus hermanos conocen ese poder; si lavan allí las prendas, recuperarán pronto una blancura brillante, y así desaparecerá la causa del miedo. El lavandero sigue la indicación, ve las telas blancas y lustrosas, y comunica el prodigio al rey. El rey lo comprueba arrojando otras telas teñidas y observa la misma transformación; luego se baña allí y cumple los ritos “según lo prescrito”. Después renuncia al reino, practica austeridades en ese tīrtha y alcanza una realización superior atribuida a la influencia del lugar. La declaración de fruto añade que ofrecer śrāddha allí en Ekādaśī eleva a las familias y conduce al cielo, y que el baño concede de inmediato liberación del pecado, conforme al sentido teológico del relato.

20 verses

Adhyaya 24

Adhyaya 24

कात्यायनीमाहात्म्यवर्णनम् (Kātyāyanī Māhātmya—Account of the Goddess’s Glory at Arbuda)

Pulastya narra a un rey el itinerario sagrado que conduce a una cueva (guhā) en el monte Arbuda, donde mora la Diosa Kātyāyanī como destructora de Śumbha. Se presenta a Śumbha como un asura poderosísimo que, por un don de Śaṅkara, es invulnerable para todos los seres salvo una mujer; así derrota a los dioses y somete al mundo. Los dioses se retiran a Arbuda, practican austeridades y propician la forma visible de la Diosa, suplicando que restablezca el orden cósmico mediante la destrucción de Śumbha. Al saber que ella es mujer, Śumbha la desprecia y envía demonios para capturarla; la Diosa los reduce a cenizas con solo una mirada. Śumbha llega furioso blandiendo una espada, pero también es consumido; los demonios restantes huyen a las regiones subterráneas. Los dioses alaban a la Diosa y le piden que elija una gracia; ella declara que permanecerá en Arbuda, convirtiéndolo en un lugar de acceso perpetuo a lo divino. Surge la inquietud de que, por su presencia, se alcance el cielo sin sacrificios ni dádivas; se establece entonces una disposición calendárica: los dioses la contemplarán allí en Śuklāṣṭamī. El phala concluye que quien la contempla en Śuklāṣṭamī con mente serena obtiene los fines deseados, aun si son difíciles.

21 verses

Adhyaya 25

Adhyaya 25

पिंडारकतीर्थमाहात्म्यवर्णनम् (The Māhātmya of Piṇḍāraka Tīrtha)

Pulastya narra la grandeza del tīrtha de Piṇḍāraka, descrito como pāpa-hara, el que disipa los pecados. Un brāhmaṇa llamado Maṅki—de mente sencilla y al principio poco diestro en los deberes brāhmaṇicos—consigue riqueza mientras guarda un búfalo en una hermosa montaña. Tras adquirir con dificultad un pequeño par de bueyes, sucede un hecho inesperado con un camello: los bueyes quedan enredados por el cuello y se arruinan. Conmovido por ese vuelco, Maṅki despierta al vairāgya (desapego), abandona la vida de aldea, se interna en el bosque y llega a un manantial (nirjhara) en Arbuda. Allí adopta una disciplina firme: baños tres veces al día y constante Gāyatrī-japa; así se purifica y obtiene divya-darśana, visión divina. En ese mismo tiempo, Śaṅkara (Śiva), acompañado de Gaurī, recorre la montaña por recreo y es percibido por el asceta. Maṅki ofrece reverencia y Śiva le concede una gracia. Él no pide ganancias mundanas, sino ser un gaṇa de Śiva y que el tīrtha sea célebre con su nombre, Piṇḍāraka. Śiva lo confirma: tras la muerte, el brāhmaṇa será un gaṇa; el lugar se llamará Piṇḍāraka; y en Mahāṣṭamī Śiva estará allí de modo especial. Quienes se bañen en el día de aṣṭamī alcanzan la morada suprema donde Śiva permanece eternamente. El capítulo concluye prescribiendo el baño con mantra y exaltando el dāna—en especial, donar un búfalo en aṣṭamī—como medio de obtener frutos deseados en este mundo y en el más allá.

21 verses

Adhyaya 26

Adhyaya 26

कनखलतीर्थमाहात्म्यवर्णनम् (The Māhātmya of Kanakhala Tīrtha)

Pulastya narra a un rey la fama de Kanakhala Tīrtha, santuario en una montaña que destruye los pecados. En tiempos antiguos, el rey Sumati visitó Arbuda durante un eclipse solar (sūryagraha) llevando oro refinado para ofrecerlo como dāna a los brāhmaṇas. Por inadvertencia, el oro cayó al agua y no pudo hallarse pese a la búsqueda; el rey regresó a su reino lleno de remordimiento y, más tarde, volvió al lugar para bañarse ritualmente en otro eclipse. Entonces una voz incorpórea (aśarīriṇī vāk) le declaró que en ese sitio no existe “pérdida” ni en este mundo ni en el otro: el oro se multiplica hasta volverse koṭiguṇa, y el pesar por el incidente anterior engendra una saṅkhyā (cómputo/medida) vinculada a futuros actos de śrāddha y de donación. Siguiendo la instrucción, el rey buscó de nuevo y recuperó abundante oro, brillante y multiplicado. Reconociendo el poder del tīrtha, realizó grandes dádivas a los brāhmaṇas, dedicándolas a las deidades ancestrales (pitṛdevatā). Por la eficacia de ese don, se dice que llegó a ser un yakṣa llamado Dhanada, dispensador de diversas riquezas. El capítulo concluye con prescripciones: el śrāddha efectuado aquí durante un eclipse solar satisface a los antepasados por un tiempo semejante a un ākalpa; el baño complace a los ṛṣis, a los devas y a los grandes nāgas, y destruye el pecado de inmediato. Por ello, conviene esforzarse en bañarse allí y realizar dāna y śrāddha según la propia capacidad.

18 verses

Adhyaya 27

Adhyaya 27

चक्रतीर्थप्रभाववर्णनम् | Description of the Efficacy of Cakra Tīrtha

Pulastya instruye al rey oyente a dirigirse al eminente Cakratīrtha. La santidad del lugar se fundamenta en un relato etiológico: Viṣṇu, llamado aquí Prabhaviṣṇu, tras abatir a los Dānavas en una antigua contienda, habría descargado allí su cakra. Luego, Viṣṇu realiza una secuencia de baño purificador en una cascada o manantial de aguas claras (sunnirjhara), como si lavara las propias aguas; el texto entiende que ese contacto divino es la causa de la mayor pureza (medhyatā) del tīrtha. Se prescribe después que quien ofrezca śrāddha en este sitio, precisamente en las ocasiones del “sueño” y el “despertar” de Hari (śayane, bodhane) según el calendario vaiṣṇava, asegura una satisfacción perdurable para los antepasados, extendida por todo un kalpa. El capítulo concluye con el colofón que lo identifica como el adhyāya 27 del Arbuda Khaṇḍa dentro del Prabhāsa Khaṇḍa del Skanda Mahāpurāṇa.

4 verses

Adhyaya 28

Adhyaya 28

मानुष्यतीर्थप्रभाववर्णनम् | The Glory and Efficacy of Mānuṣya-Tīrtha

Pulastya instruye a un rey oyente acerca de un lugar acuático de inmenso mérito llamado “Mānuṣya-hrada/Mānuṣya-tīrtha” en Prabhāsa. La afirmación teológica del capítulo es que el baño allí afianza la condición humana: aun quien carga con graves faltas no cae en un nacimiento animal. Como demostración narrativa, una manada de ciervos, acosada por cazadores, entra en esas aguas; al instante se vuelven humanos y conservan la memoria de su vida anterior. Los cazadores llegan armados y preguntan por el rumbo de los ciervos; los recién transformados explican que el cambio ocurrió únicamente por la potencia del tīrtha. Entonces los cazadores abandonan sus armas, se bañan y alcanzan una “siddhi”, logro de sentido religioso. Al ver el poder que borra el pecado, Śakra (Indra) intenta neutralizarlo llenando el estanque de polvo, pero la tradición sostiene su eficacia: quienes se bañan allí en Budhāṣṭamī no incurren en animalidad y, mediante śrāddha-dāna, obtienen el fruto completo del pitṛ-medha.

12 verses

Adhyaya 29

Adhyaya 29

Kapilā-tīrtha Māhātmya (कपिलातीर्थमाहात्म्यम्) — The Ethics of Satya and Pilgrimage Merit

Pulastya describe la progresión recomendada hacia Kapilā-tīrtha, lugar donde el baño sagrado se dice que libera de faltas acumuladas. El rey Suprabha, obsesionado con la caza, mata a una cierva que amamanta a su cría; la cierva moribunda lo reprende por obrar contra el kṣātra-dharma (deber del guerrero) y lo maldice a convertirse en un tigre feroz en la ladera de la montaña, con promesa de liberación al encontrarse con una vaca lechera llamada Kapilā. El rey se transforma en tigre y más tarde se enfrenta a Kapilā, separada de su manada. Kapilā pide permiso para volver con su ternero y promete regresar, reforzando su palabra con una larga serie de juramentos autoimprecatorios, invocando graves deméritos si faltara a la verdad. Conmovido por su satya (veracidad), el tigre la deja ir. Kapilā amamanta a su cría, le enseña vigilancia y desapego de la codicia, se despide de su comunidad y vuelve tal como prometió. Se proclama públicamente que la satya es superior incluso a inmensas cantidades de rituales (comparada con mil aśvamedhas), y el tigre la libera; en ese instante el rey maldito recupera su forma humana. Cuando Kapilā pide agua, el rey hiere el suelo con una flecha y brota un manantial puro y fresco. Dharma se manifiesta, concede dones y declara el nombre y los frutos del tīrtha: el snāna (especialmente en el día lunar decimocuarto), el śrāddha y la dāna otorgan mérito multiplicado e inagotable; aun los seres pequeños se benefician al tocar el agua. Finalmente llegan vehículos celestiales y Kapilā, su comunidad y el rey alcanzan un estado divino; el relato concluye exhortando a bañarse, ofrecer śrāddha y practicar la caridad allí según la propia capacidad.

111 verses

Adhyaya 30

Adhyaya 30

अग्नितीर्थमाहात्म्य (Agni-tīrtha Māhātmya: The Glory of Agni Tirtha)

Pulastya instruye a Yayāti a visitar Agni-tīrtha, un lugar supremamente purificador donde Agni, antaño “perdido”, fue finalmente hallado por los Devas. El capítulo expone la causa: una sequía de doce años provoca hambruna y el derrumbe del orden social. Viśvāmitra, debilitado por el hambre, llega a un asentamiento de caṇḍālas, encuentra un perro muerto, lo cocina y lo ofrece al fuego, acto calificado como abhakṣya-bhakṣaṇa, es decir, consumir lo impuro e impropio. Agni, reacio a ser compelido a aceptar ofrendas contaminadas y atribuyendo la sequía al gobierno de Indra, se retira del mundo mortal; los ritos de yajña (como el agniṣṭoma) y la estabilidad social se resienten. Los Devas lo buscan; un śuka (loro) señala su recorrido, y Agni se oculta primero en un árbol (śamī/aśvattha) y luego en una masa de agua del monte Arbuda, permaneciendo imperceptible. Una rana (dardura) revela su paradero en un manantial de montaña (nirjhara), y Agni la maldice con vijihvatva, una aflicción de la lengua. Los Devas alaban a Agni como la “boca” que sostiene a los dioses y como soporte del cosmos. Agni expresa su agravio por las ofrendas impuras y por la sequía. Indra explica la causa político-ética de la retención de las lluvias (vinculada a Devāpi, Pratīpa y la sucesión de Śantanu) y ordena a las nubes que restituyan el aguacero. Satisfecho, Agni consiente en permanecer y pide que ese estanque sea célebre como Agni-tīrtha. La phalāśruti promete que el baño correcto conduce a Agni-loka; la ofrenda de sésamo (tiladāna) otorga el fruto de un agniṣṭoma; y recitar o escuchar este māhātmya destruye los pecados, incluso los acumulados de día y de noche.

47 verses

Adhyaya 31

Adhyaya 31

रक्तानुबन्धतीर्थ-माहात्म्य (Māhātmya of the Raktānubandha Tīrtha)

Pulastya relata un caso ejemplar de expiación centrado en el célebre tīrtha de Raktānubandha. El rey Indrasena, de regreso de la guerra, envía un mensajero engañoso para probar la firmeza pativratā de su esposa Sunandā, anunciándole falsamente su muerte; Sunandā, descrita como patipraṇā y constante en su entrega al esposo, muere al oír la noticia. El rey queda entonces afligido por la consecuencia kármica de strī-vadha (muerte de una mujer): aparece una “segunda sombra”, siente pesadez, pierde tejas y despide mal olor, signos corporales de impureza moral. Busca purificación: realiza los ritos funerarios y emprende una extensa peregrinación por muchos tīrthas, incluyendo Kāśī/Varanasi y Kapālamocana, pero la aflicción persiste. Tras largo vagar llega al monte Arbuda y se baña en Raktānubandha; la segunda sombra desaparece y retornan las cualidades auspiciosas. Sin embargo, al cruzar fuera del límite del tīrtha, el mal reaparece; vuelve de inmediato y se purifica otra vez, mostrando la eficacia delimitada del lugar. Comprendiendo su supremacía, ofrece dāna, construye una pira y entra en el fuego como acto final de renuncia, ascendiendo a Śivaloka. Las declaraciones de phala ensalzan el tīrtha: las ofrendas y el śrāddha allí se consideran sumamente eficaces; el baño en la saṅkrānti solar se dice que elimina incluso brahmahatyā; y los dones durante los eclipses, en especial el go-dāna, se acreditan con liberar a siete generaciones.

35 verses

Adhyaya 32

Adhyaya 32

Mahāvināyaka-prādurbhāvaḥ and Mahāvināyakī-śānti (महाविनायकप्रादुर्भावः / महाविनायकीशान्तिः)

Este adhyāya se presenta como un diálogo técnico entre Pulastya y el rey Yayāti. Comienza con la indicación de visitar a Mahāvināyaka, cuyo darśana otorga de inmediato “nirvighnatva”, la libertad de obstáculos. Yayāti pregunta cómo Vināyaka alcanzó tal grandeza; Pulastya narra el origen: Pārvatī modela un niño a partir del lepa (ungüento corporal), pero por falta de materia la figura queda al principio sin cabeza. Se ordena a Skanda traer una cabeza, y por las circunstancias se obtiene una poderosa cabeza de elefante y se ajusta al cuerpo. El niño resplandece con signos auspiciosos; Pārvatī lo anima con su śakti y lo presenta a Śiva. Śiva establece su rango: declara que la cabeza de elefante es la base de su “mahattva”, le da el nombre de Mahāvināyaka, le confiere el mando de los gaṇas y prescribe que sea recordado primero en toda empresa para que ninguna obra se pierda. Se añaden atributos: Skanda le entrega un hacha (kuṭhāraka) como arma de juego; Gaurī le da un cuenco de modakas; y surge un ratón que se convierte en su vehículo. Luego el texto pasa a la phalaśruti y a la práctica: el darśana en Māgha, quincena luminosa, en Caturthī, con ayuno, concede conocimiento; el baño en un kuṇḍa de aguas claras cercano y la adoración benefician a los descendientes; y la triple circunvalación con el mantra “Gaṇānāṃ tve” previene la desgracia. Finalmente, Yayāti solicita la Mahāvināyakī-śānti; Pulastya describe el protocolo: elegir un día libre de doṣa y con condiciones lunares fuertes, construir vedi y maṇḍapa con un loto de ocho pétalos, invocar a los lokapālas y a las mātṛs, establecer un kalaśa lleno de agua con ofrendas, realizar homa (incluido graha-homa), recitar en gran número “Gaṇānāṃ tve”, y concluir con el baño ritual del yajamāna acompañado de recitaciones védicas (Śrīsūkta y otros himnos). Se promete la pacificación de obstáculos, aflicciones y presagios infaustos; leer o escuchar en Caturthī asegura una continuidad de no-obstrucción, y la adoración concentrada concede los fines deseados por la gracia de Gaṇanātha.

48 verses

Adhyaya 33

Adhyaya 33

पार्थेश्वरमाहात्म्यवर्णनम् (The Māhātmya of Pārtheśvara)

Pulastya describe la peregrinación a Pārtheśvara, un lugar sagrado que destruye el pecado; se afirma que su darśana, la visión devota del liṅga, libera a la persona de diversas transgresiones. Luego se presenta a una mujer casta llamada Pārthā, amada por Devala, que realiza austeridades en ese mismo sitio. El relato de una vida anterior explica que ella fue esposa de un ṛṣi sin hijos; al alcanzar un profundo desapego, fue a Arbuda y practicó una ascesis severa—sosteniéndose del aire, ayunando y manteniendo ecuanimidad mental durante largo tiempo. Tras mil años, un liṅga irrumpe de la tierra, y una voz incorpórea le ordena venerar ese Śiva-liṅga supremamente purificador, manifestado por su bhakti. La voz añade que el culto realizado con una intención determinada concede el fruto deseado, y declara que el liṅga será célebre como Pārtheśvara. Ella lo adora con asombro, y la narración vincula esa adoración con la obtención de cien hijos varones como continuadores del linaje. La fama del lugar se difunde; se menciona una fuente de agua pura en una cueva de la montaña. Bañarse allí y contemplar el liṅga con devoción elimina el sufrimiento mundano relacionado con la descendencia. Se prescribe además una observancia: el día 14 de la quincena luminosa, ayunar y velar ante la deidad otorga un hijo; y las ofrendas de piṇḍa a los antepasados realizadas allí les confieren, por esa gracia, un beneficio semejante al “estado de tener un hijo”.

14 verses

Adhyaya 34

Adhyaya 34

कृष्णतीर्थ-प्रादुर्भावः (Origin and Significance of Kṛṣṇa-tīrtha)

Pulastya instruye a Yayāti a peregrinar a Kṛṣṇa-tīrtha, un lugar sagrado siempre querido por Kṛṣṇa/Viṣṇu y señalado por una presencia divina incesante. Yayāti pide conocer su origen, y Pulastya relata que, en el tiempo del pralaya, Brahmā despierta tras edades inconmensurables y se encuentra con Govinda; la disputa por la primacía se convierte en un combate prolongado. Entonces aparece un liṅga resplandeciente e ilimitado, y una voz incorpórea ordena buscar sus extremos: uno hacia arriba y otro hacia abajo; quien halle el fin será el supremo. Viṣṇu desciende, encuentra la forma de Kālāgnirudra y es abrasado hasta adquirir “kṛṣṇatva” (oscuridad/negrura); luego regresa y adora el liṅga con alabanzas védicas. Brahmā asciende, no halla el término y trae una flor de ketakī como falso testimonio; Mahādeva maldice el estatus de adoración de Brahmā y restringe el uso ritual de la ketakī, mientras elogia la veracidad de Viṣṇu. Viṣṇu ruega que el liṅga se haga pequeño para que la creación prosiga; Mahādeva indica que sea instalado en un lugar puro. Viṣṇu lo establece en el monte Arbuda, junto a un manantial claro, y el sitio recibe el nombre de Kṛṣṇa-tīrtha. La phalaśruti concluye que bañarse y contemplar el liṅga allí otorga el mérito de todos los tīrtha, los frutos de las dádivas, los beneficios de la vigilia de Ekādaśī y del śrāddha, libera de graves pecados y purifica incluso con la sola visión de Kṛṣṇa-tīrtha.

56 verses

Adhyaya 35

Adhyaya 35

Māmūhradā Tīrtha-Māhātmya and Mudgaleśvara: Dialogue on Svarga’s Limits and the Choice of Mokṣa

Pulastya instruye al rey Yayāti a dirigirse a un tīrtha que destruye el pecado, llamado Māmūhrada, situado entre montañas, y expone su eficacia ritual: el baño devoto borra incluso faltas graves, y la visión del liṅga establecido por el sabio Mudgala—Mudgaleśvara—otorga una excelencia espiritual rara, especialmente en el mes de Phālguna en los momentos lunares prescritos. El capítulo integra también el culto a los antepasados: el śrāddha realizado allí (cuidando la orientación) satisface a los pitṛs hasta la disolución cósmica; se recomiendan ofrendas sencillas, como granos de nivāra y ritos con vegetales y raíces. Yayāti pregunta cómo recibió el lugar su nombre y solicita la historia del āśrama de Mudgala. Pulastya narra un episodio ejemplar: un mensajero divino invita a Mudgala al svarga; el sabio interroga sus cualidades y defectos y aprende que el cielo es un ámbito de disfrute donde no se genera nuevo mérito y donde persiste el temor de “caer” cuando se agota el mérito acumulado. Rechazando el svarga, Mudgala elige intensificar su tapas y su devoción a Śiva. Indra intenta forzarlo por medio del mensajero y luego acude en persona, pero el poder espiritual de Mudgala los inmoviliza, obligando a Indra a negociar y conceder una gracia. Mudgala pide mokṣa y que el tīrtha sea célebre en la tierra con el nombre de Māmūhrada. Indra concede que el baño en Phālguna en luna llena otorga la realización suprema, que el piṇḍadāna produce frutos comparables a Gayā y que los resultados de la caridad son inconmensurables. La narración concluye con Mudgala alcanzando una liberación imperecedera mediante contemplación pura, y una gāthā tradicional (atribuida a Nārada) resume que bañarse en Māmūhrada y contemplar a Mudgaleśvara brinda plenitud mundana y liberación final.

54 verses

Adhyaya 36

Adhyaya 36

Chandikā-Āśrama-Prādurbhāva and Mahīṣāsura-Vadha (चण्डिकाश्रमप्रादुर्भावः महिषासुरवधश्च)

El capítulo se abre con la pregunta de Yayāti sobre cómo surgió el āśrama de Chandikā en Arbuda, en qué tiempo aconteció y qué beneficios obtiene el ser humano al contemplarlo. Pulastya relata una historia “pāpa-pranāśinī”, destructora del pecado: en un antiguo deva-yuga, el daitya Mahīṣa, fortalecido por un don de Brahmā (invulnerable salvo ante una única categoría de “mujer”), somete a los devas, perturba la distribución de las porciones del yajña y obliga a los oficiantes cósmicos a servir sin reciprocidad ritual. Los devas consultan a Bṛhaspati, quien los envía a Arbuda para practicar tapas y adorar a la Śakti suprema como Chandikā mediante mantra, nyāsa, ofrendas y disciplina sostenida. Tras meses de práctica, el tejas acumulado de los devas se consolida ritualmente en un maṇḍala y de él nace una doncella hecha de fulgor: Chandikā. Recibe armas divinas y es alabada con una letanía de epítetos (omnipresente, Mahāmāyā, protectora, terrible). Ella concede la petición de los devas y promete matar a Mahīṣa en el momento oportuno. Luego, Nārada, tras verla, describe su belleza incomparable a Mahīṣa, despertando su deseo; el asura envía emisarios para obtenerla. Chandikā rechaza la propuesta y declara que ese encuentro es el preludio deliberado de su destrucción. Se libra la batalla: se describen ejércitos y presagios; Chandikā neutraliza múltiples astras, incluso el Brahmāstra con el suyo propio, vence las metamorfosis de Mahīṣa y lo mata de forma decisiva (decapita la forma de búfalo y aniquila al guerrero que emerge). Los devas celebran y restauran la soberanía de Indra. Chandikā pide que en Arbuda se establezca un āśrama permanente y célebre donde ella permanezca; quienes la contemplen allí alcanzan estados espirituales elevados, con orientación hacia el brahma-jñāna. El capítulo ofrece una amplia phalaśruti: ritos como snāna, piṇḍa-dāna, śrāddha, dāna a brāhmaṇas, ayunos de una o tres noches y residencia de cāturmāsya—especialmente en Āśvina, en kṛṣṇa-caturdaśī—otorgan frutos desde equivaler al Gayā-śrāddha y liberar del miedo, hasta salud, riqueza, descendencia, recuperación del reino y liberación. Un epílogo advierte que, al acudir las gentes a la Diosa, otros ritos declinan y por ello Indra despliega distracciones personificadas (kāma, krodha, etc.) para regular la conducta; aun así, el darśana de Arbuda es purificador en sí mismo, y el mérito alcanza también a quien guarda el texto en casa o lo recita con fe.

200 verses

Adhyaya 37

Adhyaya 37

नागह्रदतीर्थमाहात्म्यवर्णनम् | The Māhātmya of Nāgahṛda Tīrtha

Este capítulo se presenta como una enseñanza narrada por Pulastya. Comienza con la indicación de dirigirse a Nāgahṛda, un tīrtha que destruye los pecados, y luego expone la leyenda de su origen: los nāgas, afligidos por la maldición de Kadru y temiendo perecer en el fuego del sacrificio de Parīkṣit, acuden a Śeṣa en busca de consejo. Śeṣa les recomienda practicar tapas con disciplina en el monte Arbuda y adorar sin cesar a la diosa Caṇḍikā (descrita como kāmarūpiṇī), afirmando que su recuerdo disipa las calamidades. Los nāgas entran en la montaña por una ruta de cavernas y realizan austeridades severas—homa, japa, ayuno y otras prácticas—hasta complacer a la Devī. Caṇḍikā les concede un don protector: podrán permanecer cerca de ella sin temor hasta que concluya el sacrificio, y después regresar a su morada. Declara además que, como la caverna fue hendida por ellos, el lugar será conocido en la tierra como el tīrtha de Nāgahṛda. Sigue una prescripción calendárica: en el mes de Śrāvaṇa, en el quinto día lunar (pañcamī), el baño devoto elimina el miedo a las serpientes; y el śrāddha realizado allí beneficia a los antepasados. El capítulo concluye reafirmando la presencia divina en Kṛṣṇa-pañcamī de Śrāvaṇa y recomendando el baño y el śrāddha en ese lugar para el bienestar personal.

29 verses

Adhyaya 38

Adhyaya 38

Śiva-kuṇḍa and Śiva-Gaṅgā: The Concealed Presence of Jāhnavī at Arbuda (शिवकुण्ड-शिवगङ्गामाहात्म्यम्)

Este adhyāya se presenta como un diálogo teológico de preguntas y respuestas entre Pulastya y el rey Yayāti. Pulastya señala un kuṇḍa vinculado a un Śiva-liṅga, donde Jāhnavī (Gaṅgā) es descrita como permaneciendo “oculta” (guptā). Se afirma que bañarse allí otorga el fruto de todos los tīrthas y elimina la acumulación de pecados de toda una vida. Se explica la causa: después de que los dioses propician a Śiva y lo establecen en el monte Arbuda, Él desea la cercanía constante de Gaṅgā, pero con discreción ante Pārvatī. Los gaṇas, guiados por Nandin y Bhṛṅgin, construyen en la montaña un kuṇḍa excelente de aguas claras; Śiva entra en él con el pretexto de un voto (vrata-vyāja) e invoca mentalmente a Gaṅgā, que acude de inmediato. Nārada advierte el estado inusual de Śiva, lo comprende por visión meditativa y lo comunica; Pārvatī se acerca airada. Gaṅgā, prevenida, apacigua a Pārvatī con palabras respetuosas y recuerda su vínculo anterior, mediante el episodio de Bhagiratha y el hecho de haber sido “sostenida” durante su descenso. Pide un día completo para el juego amoroso con Śiva en Caitra-śukla Trayodaśī y da al lugar el nombre de “Śiva-kuṇḍa / Śiva-Gaṅgā”. El capítulo concluye con la prescripción: bañarse en Caitra śukla Caturdaśī con intención concentrada destruye lo infausto, y se ordena una dāna—donar un toro a un brāhmaṇa—con un fruto orientado al cielo.

41 verses

Adhyaya 39

Adhyaya 39

Acalēśvara-liṅga-patana, Deva-stuti, and Saktū-dāna Māhātmya (अचलेश्वरलिङ्गपतन-देवस्तुति-सक्तुदानमाहात्म्य)

El capítulo se presenta como un diálogo: el rey Yayāti pregunta a Pulastya por qué el liṅga que Mahādeva había establecido se desprendió, y qué mérito se obtiene al contemplar aquel lugar. Pulastya narra la leyenda etiológica: tras la muerte de Satī y la afrenta de Dakṣa, Śiva, desorientado, llega al āśrama de los sabios Vālakhilya. Las esposas de los sabios, cautivadas por su presencia, se acercan; los sabios, sin reconocerlo, lo maldicen y así “cae el liṅga”. El cosmos se desestabiliza: tiembla la tierra, se agitan los mares; los devas informan a Brahmā, quien identifica la causa y los conduce a Arbuda. Allí los devas entonan una alabanza a Śiva al estilo védico y suplican la restauración. Śiva declara que el liṅga caído es “inmóvil” (acala) y no puede ser trasladado, y prescribe un único remedio: un culto secuencial que comienza con Brahmā, sigue con Viṣṇu, Indra y otros devas, y culmina con los Vālakhilya recitando los mantras del Śatarudrīya; entonces cesan los presagios. Se pide además una gracia: que incluso el contacto con el liṅga elimine la impureza; Indra lo cubre con el vajra para que quede oculto a los mortales comunes, aunque su poder purificador por proximidad permanece. El capítulo concluye con una instrucción ritual-calendárica: en la Caturdaśī final del mes de Phālguna, ofrecer cebada fresca (yava) y alimentar a los brahmanes produce frutos excepcionales, superiores a muchos otros ritos. Se añade un ejemplo: un hombre enfermo, por una asociación accidental con saktū (harina de grano tostado) en el lugar sagrado, obtiene un renacimiento auspicioso; al comprender el efecto, realiza luego cada año la observancia con ayuno, vigilia nocturna y generosa saktū-dāna. La phalaśruti final promete liberación de las faltas acumuladas de día y de noche para quien escuche con fe.

67 verses

Adhyaya 40

Adhyaya 40

कामेश्वरमाहात्म्यवर्णनम् (Kāmeśvara Māhātmya—Narrative of the Glory of Kāmeśvara)

Este adhyāya se presenta como un diálogo entre Pulastya y el rey Yayāti. Yayāti pregunta por las circunstancias en que Śiva recorre numerosos lugares sagrados, ante la amenaza percibida de Kāma (Manobhava), y solicita el relato completo sobre la morada de Kāmeśvara. Pulastya narra que Kāma persigue a Śiva sin cesar, apareciendo una y otra vez con arco y flechas preparados. Tras una larga sucesión de desplazamientos por tīrthas célebres, Śiva regresa hacia Arbuda y enfrenta directamente a Kāma; del tercer ojo de Śiva brota una llama devoradora que reduce a cenizas a Kāma, junto con su arco y sus flechas. El relato pasa entonces al lamento de Rati y a su intento de inmolarse, interrumpido por una voz celestial que le ordena practicar tapas. Después de mil años de disciplina—votos, dones, japa, homa y ayuno—Śiva concede una gracia: Kāma es restaurado como presencia encarnada y retoma su función, ahora con la sanción de Śiva. El capítulo concluye diciendo que el rey, comprendiendo la grandeza de Śiva, lo establece en Arbuda; se afirma que el darśana de esta deidad evita la desgracia durante siete nacimientos, proclamando la phalaśruti y la centralidad ritual del lugar.

26 verses

Adhyaya 41

Adhyaya 41

Mārkaṇḍeya’s Longevity Boon and the Ritual Merits of Arbuda Āśrama (मार्कण्डेयदीर्घायुष्प्रसङ्गः)

Pulastya narra a un rey el episodio del hijo de Mṛkaṇḍu: un niño con signos corporales auspiciosos, pero a quien un visitante erudito predice la muerte en el plazo de seis meses. Ante ello, el padre apresura su upanayana y lo forma en una disciplina de reverencia: ofrecer salutaciones a los brahmanes de toda edad. Cuando los Saptarṣi llegan en peregrinación, el niño los saluda con respeto y ellos lo bendicen con larga vida. Sin embargo, Aṅgiras, con visión sutil, percibe la muerte inminente al quinto día y propone un remedio para que la verdad de su bendición no quede comprometida. Los sabios llevan al niño a Brahmaloka; Brahmā indaga y le concede longevidad hasta un kalpa. De regreso con sus padres, el niño proclama el don y decide fundar un hermoso āśrama en el monte Arbuda y adorar a Brahmā. El capítulo concluye con una phalaśruti local: realizar pitṛ-tarpaṇa en ese āśrama en la luna llena de Śrāvaṇa otorga el fruto completo comparable al pitr̥medha; ofrecer tarpaṇa a brahmanes eminentes mediante ṛṣi-yoga concede larga morada en Brahmaloka; y bañarse allí con fe disipa el temor a la muerte prematura en el linaje.

43 verses

Adhyaya 42

Adhyaya 42

उद्दालकेश्वरमाहात्म्यवर्णनम् (Narration of the Māhātmya of Uddālakeśvara)

Este capítulo se presenta como una instrucción concisa en la que Pulastya se dirige a un rey excelso (nṛpaśreṣṭha). Le ordena encaminarse hacia un liṅga supremo, célebre en el mundo, de poder máximo para destruir el pecado (liṅgaṃ pāpaharaṃ param), establecido por el sabio Uddālaka y conocido como Uddālakeśvara. La enseñanza es cercana al rito: tocar (spṛṣṭa), contemplar (dṛṣṭa) y, sobre todo, adorar (pūjita) ese liṅga se describen como actos eficaces. Los frutos se prometen en tres niveles crecientes: (1) beneficio terapéutico—liberación de todas las enfermedades (sarvaroga-vinirmukta); (2) firmeza social y ritual—aptitud para alcanzar o sostener el estado de jefe de hogar (gārhasthyaṃ prāpnuyāt); y (3) elevación salvífica—liberación de todos los pecados y honor en la morada de Śiva (śivaloke mahīyate). El colofón final sitúa este capítulo en el Prabhāsa Khaṇḍa, dentro del Arbuda Khaṇḍa, como el Adhyāya 42.

4 verses

Adhyaya 43

Adhyaya 43

Siddheśvara-Māhātmya (सिद्धेश्वरमहिमवर्णनम्) — The Glory of Siddheśvara

Pulastya instruye al rey interlocutor para que se dirija a un liṅga sagrado llamado Siddhaliṅga, descrito como otorgador de “buen logro” y establecido por los siddhas. El capítulo presenta este santuario como capaz de eliminar todos los pātakas, es decir, las impurezas y pecados graves. Luego identifica un kuṇḍa cercano de aguas excepcionalmente puras; se afirma que bañarse allí libera de la transgresión específica de brahmahatyā, un pecado mayor paradigmático en el discurso puránico-jurídico. La eficacia del lugar se universaliza: cualquier deseo que la persona contemple mientras se baña se promete que será alcanzado, culminando en la obtención de un “estado supremo” al final de la vida. El colofón final sitúa esta unidad dentro de la vasta estructura de saṃhitās del Skanda Purāṇa, nombrando el Prabhāsa Khaṇḍa, la subsección Arbuda Khaṇḍa y el título del adhyāya, como marca interna para la transmisión y el índice.

4 verses

Adhyaya 44

Adhyaya 44

गजतीर्थप्रभाववर्णनम् | Description of the Power and Merit of Gajatīrtha

El capítulo “Gajatīrtha-prabhāva-varṇana” presenta la guía de Pulastya a un rey para dirigirse a un lugar de peregrinación sin igual llamado Gajatīrtha. La autoridad de este tīrtha se fundamenta en precedentes sagrados de tiempos antiguos. En eras pasadas, los elefantes direccionales (diggaja), descritos como seres disciplinados y purificados, realizaron austeridades (tapas) allí, junto con otros elefantes sustentadores del mundo encabezados por Airāvata. La enseñanza ritual central es el baño correcto (samyaṅ-snānā) en ese sitio: quien se baña conforme al rito obtiene un fruto de mérito equivalente al de realizar “gaja-dāna”, la piadosa donación de un elefante. Así, el capítulo enlaza geografía sagrada, ejemplo ascético y una medida precisa de mérito según la ética puránica de la peregrinación.

3 verses

Adhyaya 45

Adhyaya 45

श्रीदेवखातोत्पत्तिमाहात्म्यवर्णनम् (Devakhāta Tīrtha: Origin and Māhātmya)

Este adhyāya expone la instrucción de Pulastya acerca de Devakhāta, descrito como un tīrtha de mérito supremo, cuya fama se manifiesta por sí misma y es confirmada entre los sabios (vibudhas). Se ensalza su santidad como conocida y venerada por los entendidos. Luego se precisa su aplicación ritual: realizar el śrāddha en este lugar, con especial énfasis en la amāvāsyā (luna nueva), y además cuando el sol transita por Kanyā (Virgo) según el cómputo calendárico. El texto vincula el rito con un doble fruto: el oficiante alcanza un estado elevado tras la muerte, y los pitṛs (ancestros) reciben beneficio salvador, incluso aquellos que se dice han caído en destinos difíciles. El capítulo concluye con el colofón habitual, situando el pasaje en el Skanda Mahāpurāṇa, dentro del Prabhāsa Khaṇḍa y el Arbuda Khaṇḍa, y nombrando el tema como el relato de origen y gloria (māhātmya) de Devakhāta.

3 verses

Adhyaya 46

Adhyaya 46

व्यासतीर्थमाहात्म्यवर्णनम् (Description of the Glory of Vyāsa-tīrtha)

Este adhyāya se presenta como una narración instructiva de Pulastya, que orienta al oyente hacia un destino sagrado concreto: Vyāseśvara, el santuario establecido por Vyāsa. La exhortación inicial—«entonces debe irse a Vyāseśvara»—sitúa la peregrinación como una secuencia ordenada dentro del mapa sacro más amplio de Arbuda. El eje temático es el darśana como conocimiento transformador: ver a la deidad y el lugar santo otorga medhā (claridad intelectual), mati (discernimiento) y śuci (pureza). El colofón final identifica el pasaje como parte del Skanda Mahāpurāṇa de 81.000 versos, dentro del séptimo Prabhāsa Khaṇḍa y el tercer Arbuda Khaṇḍa, y nombra este capítulo como el cuadragésimo sexto, proporcionando un índice canónico para la recitación, la cita y el resguardo textual.

2 verses

Adhyaya 47

Adhyaya 47

गौतमाश्रमतीर्थमाहात्म्यवर्णनम् | Gautamāśrama Tīrtha Māhātmya (Glory of Gautama’s Hermitage-Site)

Pulastya instruye al rey para que se dirija al célebre Gautama Āśrama, un eremitorio santificado donde el sabio Gautama practicó antiguamente austeridades. Gautama, presentado como un muni de rectitud excelsa, adoró a Mahādeva con devoción; por esa gracia, surge un gran liṅga al perforar la tierra, señal de una manifestación local de la presencia de Śiva. Una voz incorpórea del cielo (ākāśavāṇī) ordena que el liṅga sea venerado y concede pedir un don. Gautama solicita la cercanía perpetua de lo divino en el āśrama y un beneficio salvador para los devotos: quien contemple allí a Śiva con bhakti sincera alcanzará Brahmaloka. Se añade una precisión calendárica: quien vea a la deidad en la caturdaśī (día lunar 14) de la quincena oscura de Māgha obtiene la suprema meta (parā gati). El relato enumera además recursos rituales y méritos cercanos: un estanque sagrado (kuṇḍa) cuyo baño eleva el linaje; el śrāddha realizado allí—especialmente en el tiempo de indusaṃkṣaya (declive/conjunción lunar, posible ocasión de eclipse)—se equipara al mérito del Gayā-śrāddha. La ofrenda de sésamo (tila-dāna) concede una prolongada estancia celestial proporcional al número de semillas. Finalmente, se alude a comparaciones de peregrinación, como el fruto del baño en el Godāvarī durante el Siṃhastha de Júpiter y otras inmersiones famosas, integrando este tīrtha en una economía más amplia de méritos y calendario ritual.

13 verses

Adhyaya 48

Adhyaya 48

कुलसंतारणतीर्थमाहात्म्यवर्णनम् | Kulasantāraṇa Tīrtha: Māhātmya and the Ethics of Ancestral Uplift

Pulastya describe el tīrtha llamado Kulasantāraṇa, presentado como un lugar “sin igual”, donde el baño realizado conforme al rito puede elevar a todo un linaje. El capítulo narra el caso del antiguo rey Aprastuta, retratado como desviado en su conducta: gobierno violento, faltas nacidas de la codicia y desprecio por el dāna (caridad), el jñāna (conocimiento sagrado) y la disciplina. En la vejez, el rey recibe una visión en sueños: los pitṛs (antepasados) que padecen le explican que, aunque ellos vivieron según el dharma, han caído al infierno a causa de sus actos, y le ruegan que realice adoración auspiciosa y ritos de corrección. El rey se lo confía a la reina Indumatī, quien confirma la doctrina de que un buen hijo eleva a los ancestros y un mal hijo los perjudica, y aconseja consultar a brāhmaṇas versados en dharma. Los brāhmaṇas prescriben una reparación ordenada: disciplina preliminar (dīkṣā y purificación corporal), una extensa peregrinación por tīrthas con snāna (baño sagrado) y dāna, y solo entonces la aptitud para otros actos sacrificiales. El rey emprende la peregrinación, llega a las aguas puras de Arbuda y se baña con fe concentrada; los antepasados son liberados de un infierno feroz y aparecen en vehículos divinos. Declaran que el lugar será conocido como Kulasantāraṇa e invitan al rey a ascender corporalmente al cielo por la eficacia del tīrtha. Pulastya concluye reafirmando el poder del sitio y señalando que ciertos momentos calendáricos auspiciosos—como rākā-soma y la conjunción vyatīpāta—multiplican el mérito del baño.

42 verses

Adhyaya 49

Adhyaya 49

रामतीर्थमाहात्म्यवर्णनम् (Rāmatīrtha Māhātmya: The Glory of Rama’s Tīrtha)

Pulastya describe la peregrinación hacia Rāmatīrtha, un tīrtha sagrado frecuentado por los ṛṣi, donde el baño se proclama capaz de producir pāpa-saṅkṣaya, la destrucción de los pecados. Luego el capítulo retrocede para narrar su origen: Bhārgava Rāma (Paraśurāma), guerrero y asceta, realiza un prolongado tapas con el fin de disminuir a sus enemigos. Tras trescientos años, Mahādeva, complacido, le concede un don y le entrega el arma suprema Pāśupata, cuya eficacia se dice que actúa incluso con solo recordarla, otorgando “aniquilación del enemigo”. Mahādeva declara además que el estanque asociado será célebre como Rāmatīrtha en los tres mundos por gracia divina. Sigue una instrucción ritual y calendárica: en la luna llena (pūrṇimā) de Kārttika, cuando está presente el Kṛttikā-yoga, la ejecución concentrada del śrāddha en este lugar concede fruto completo para los pitṛ (ancestros), y se vincula también con la disminución de enemigos y una morada celestial duradera. Al final, Mahādeva desaparece; Paraśurāma, afligido por la muerte de Jamadagni, realiza tarpaṇa “tres veces siete” y, en el marco de un juramento, se perfila su conflicto con los kṣatriya; el texto generaliza la directriz: practicar aquí el śrāddha con empeño, especialmente los kṣatriya que buscan ese resultado.

17 verses

Adhyaya 50

Adhyaya 50

कोटितीर्थप्रभाववर्णनम् | Kotitīrtha: Description of Power and Merit

Este adhyāya presenta el discurso teológico de Pulastya ante un rey acerca de Kotitīrtha, introducido como un lugar purificador que destruye todos los pecados (sarva-pātaka-nāśana). El capítulo ofrece una razón doctrinal de por qué la potencia de los tīrthas en escala de “koṭi” (un crore) se concentra en sitios determinados: enumera enormes cantidades de tīrthas y afirma que una “porción koṭi” se estableció en el monte Arbuda, mientras que otras concentraciones se vinculan con Puṣkara, Kurukṣetra y una “media-koṭi” en Vārāṇasī, alabada y protegida por los dioses. Un tema central es la vulnerabilidad ritual en el Kali-yuga: cuando las personas se vuelven “mleccha-bhūta” y el contacto provoca perturbación de los tīrthas (tīrtha-viplava), se dice que los tīrthas permanecen rápidamente dentro de las estaciones protegidas mencionadas. Luego se ofrece una guía práctica: realizar el baño sagrado con pleno empeño, especialmente en el trayodaśī de la quincena oscura (kṛṣṇa-pakṣa) del mes de Bhādrapada (Nabhāsyā). Concluye con una promesa de mérito: todo baño, japa y homa efectuados allí se vuelven “koṭi-guṇa”, multiplicados por un crore gracias a esa gracia.

9 verses

Adhyaya 51

Adhyaya 51

चन्द्रोद्भेदतीर्थमाहात्म्यवर्णनम् (Māhātmya of the Chandrodbheda Tīrtha)

Este adhyāya presenta, dentro de la instrucción de Pulastya a un rey, un relato etiológico sobre un tīrtha. Primero se señala un lugar sagrado “sin igual” para la remoción de los pecados, establecido/autorizado en relación con Candra, el Señor de la Luna. Luego se narra el trasfondo mítico del eclipse (grahaṇa): Rāhu, enemistado desde el episodio del amṛta, se vuelve inmortal al beber el néctar; Viṣṇu le cercena la cabeza, pero ésta permanece y sigue siendo fuente de temor para los devas, especialmente para Candra en tiempos de eclipse. Buscando amparo, Candra viaja a Arbuda, hiende la cumbre del monte, crea una caverna profunda y realiza allí una severa tapas. Maheśvara (Śiva), complacido, le concede un don. Candra pide alivio frente a la prometida “aprehensión” de Rāhu durante los eclipses. Śiva reconoce el poder de Rāhu, pero instituye una economía ritual compensatoria: cuando la Luna esté eclipsada, quienes se bañen (snāna) y den limosna/ofrendas (dāna) en este sitio obtendrán bienestar auspicioso; su sukṛta será imperecedero y la aflicción de Candra quedará neutralizada por el rito. El lugar recibe el nombre de “Chandrodbheda” porque la cima fue partida para la austeridad; bañarse allí durante un eclipse otorga liberación del renacimiento, y bañarse y tomar darśana en Somavāra (lunes) asegura residencia en el reino de Candra. Al final, Śiva desaparece y Candra retorna gozoso a su puesto.

19 verses

Adhyaya 52

Adhyaya 52

Īśānīśikhara Māhātmya (Glory of the Īśānī Peak)

Pulastya narra al rey Yayāti la célebre santidad de la gran cumbre llamada Īśānīśikhara, afirmando que con solo contemplarla una persona queda liberada del pāpa (pecado) y recibe auspiciosidad a lo largo de siete nacimientos. Ante la pregunta de Yayāti sobre el tiempo y la causa de las austeridades de Devī en ese lugar, Pulastya refiere un episodio divino. Los devas, temiendo que si la potencia de Śiva cayera en el “campo” de Devī se alteraría el orden cósmico, deliberan y envían en secreto a Vāyu para pedir contención. Śiva, movido por el pudor, se retrae; Devī, afligida, pronuncia maldiciones: los devas quedarán privados de descendencia y Vāyu se volverá incorpóreo. Devī parte airada hacia Arbuda. Indra y los devas buscan la reconciliación; Śiva se acerca y explica que actuó por deber, para el bien del mundo divino, y promete a Devī un hijo nacido de su propio cuerpo al cuarto día. Devī modela un Vināyaka de cuatro brazos con el ungüento de su cuerpo; Śiva le infunde vida, y él se convierte en un guía venerado universalmente, a quien se honra primero. Entonces los devas proclaman que la cumbre destruye el pecado por el servicio y la sola visión; bañarse en sus aguas sagradas conduce a una condición inmortal, y las observancias en Māgha (tercer tithi de la quincena luminosa) otorgan felicidad durante siete nacimientos.

37 verses

Adhyaya 53

Adhyaya 53

ब्रह्मपदोत्पत्तिमाहात्म्यवर्णनम् / The Māhātmya of the Origin and Power of Brahmā’s Padam (Sacred Mark)

Pulastya narra el paso hacia el célebre tīrtha llamado Brahmapada, celebrado en los tres mundos. En el monte Arbuda, en el marco de la observancia de peregrinación vinculada a Acaleśvara, se congregan devas y ṛṣis purificados. Los ṛṣis, agotados por disciplinas intensas—reglas, homa, votos, baños rituales, ayunos, japa difícil y regímenes ceremoniales—piden a Brahmā una upadeśa práctica que permita cruzar el “océano del saṃsāra” y aclare el medio para alcanzar los cielos. Brahmā responde con compasión: designa su propio y auspicioso “padam” como un lugar que destruye el pecado. Afirma que el simple contacto o la orientación devota hacia él, con śraddhā firme, conduce a un buen destino aun sin los recursos habituales de snāna, dāna, vrata, homa y japa; lo único indispensable es la fe inquebrantable. Establece además un calendario litúrgico: en Kārttika Pūrṇimā se debe adorar con agua, frutos, fragancias, guirnaldas y ungüentos, y luego alimentar a los brahmanes con dulces según la propia capacidad, obteniendo así acceso al difícil mundo de Brahmā. El relato concluye con una maravilla: el color y el tamaño del padam varían según los yuga—en Kṛta es blanco e incontable, en Tretā rojo, en Dvāpara leonado, y en Kali diminuto y negro—subrayando el simbolismo temporal y teológico de este lugar sagrado.

21 verses

Adhyaya 54

Adhyaya 54

त्रिपुष्करमाहात्म्यवर्णनम् | Tripuṣkara Māhātmya (Glorification of Tripuṣkara)

El capítulo expone, según el relato de Pulastya, cómo Tripuṣkara queda establecido en el monte Arbuda. Se describe a Brahmā (Padmayoni) encaminándose hacia Puṣkara para realizar el culto de sandhyā, conforme a su voto de venerar la sandhyā en Tripuṣkara mientras permanezca en el mundo humano. Durante la prolongada sesión sacrificial de Vasiṣṭha, este interviene: ha llegado el karmakāla, el momento debido del rito, y sin la presencia de Brahmā la ceremonia no puede consumarse. Por ello, Vasiṣṭha ruega a Brahmā que lleve Tripuṣkara al recinto del sacrificio, que allí realice la adoración de sandhyā y que luego continúe como autoridad divina que preside el yajña. Tras contemplarlo, Brahmā traslada el Puṣkara triple (jyēṣṭha–madhya–kaniṣṭha; la tríada de tīrthas de Puṣkara) al depósito de aguas sumamente meritorio en Arbuda; desde entonces se afirma que Tripuṣkara existe en Arbuda. El texto añade una phalaśruti: quien, con serenidad, se baña y hace dádivas en la luna llena de Kārttika alcanza mundos perdurables. También menciona, al norte, el excelente Sāvitrī-kuṇḍa, donde el snāna y el dāna conducen a logros auspiciosos.

11 verses

Adhyaya 55

Adhyaya 55

रुद्रह्रद-माहात्म्यवर्णनम् | Rudrahrada Māhātmya (Glory of the Lake of Rudra)

Este capítulo expone la instrucción de Pulastya a un rey acerca de cómo dirigirse al auspicioso Rudrahrada, un lago sagrado cuya eficacia se vincula al baño devocional. En primer lugar se identifica el tīrtha y se proclama su promesa transformadora: quien se baña allí con bhakti alcanza una condición elevada llamada gaṇādhiśatva, es decir, la asociación con—o el señorío entre—los gaṇas de Śiva. Luego se ofrece el relato de origen: tras la muerte del demonio Andhaka, Vṛṣabhadhvaja (Śiva), acompañado por sus gaṇas, se baña y establece un lago que llega a conocerse como Rudrahrada, fundamentando así el poder ritual en el precedente divino. Por último se precisa una observancia: bañarse en caturdaśī (el decimocuarto día lunar) otorga un mérito descrito como nacido de, o equivalente a, la confluencia de todos los tīrthas. El capítulo concluye con el colofón que lo identifica como el adhyāya 55 del Arbuda Khaṇḍa dentro del Prabhāsa Khaṇḍa.

4 verses

Adhyaya 56

Adhyaya 56

गुहेश्वरमाहात्म्यवर्णनम् | Guhēśvara Māhātmya (Account of the Glory of Guhēśvara)

Este capítulo presenta la instrucción de Pulastya a un rey acerca de un santuario eminente llamado Guhēśvara. Se describe como un liṅga situado dentro de una cueva (el liṅga en medio de la gruta) y se afirma que en tiempos antiguos fue venerado por los siddhas, lo cual autentifica su santidad y grandeza. Pulastya expone el fruto del culto según la intención: quien se acerca y adora al Señor con un deseo determinado obtiene el logro correspondiente. En cambio, la adoración sin deseo (niṣkāma), realizada con desapego, se presenta como un camino que conduce a la mokṣa, la liberación. El colofón ubica el capítulo en el Skanda Mahāpurāṇa, dentro del Prabhāsa Khaṇḍa y el Arbuda Khaṇḍa, como el adhyāya 56.

3 verses

Adhyaya 57

Adhyaya 57

अवियुक्तक्षेत्रमाहात्म्यवर्णनम् | The Māhātmya of the Aviyukta (Non-Separation) Kṣetra

Pulastya instruye a un rey acerca de un bosque llamado Aviyuktavana, definido por un fruto (phala) singular: quien lo contempla o mora allí no permanece separado de aquello que le es querido. Esta afirmación se fundamenta en una leyenda etiológica que revela la causa de su fama. Cuando Nahusha usurpa la soberanía de Indra, Śacī—consorte de Indra—afligida por el dolor entra en ese bosque. Por el poder inherente del lugar (tat-prabhāva), Indra (Śatakratu), antes apartado, es restaurado y regresa; así el sitio queda consagrado como kṣetra de reencuentro. Luego Śacī concede una gracia al bosque: cualquier hombre o mujer separado de sus seres amados, si permanece allí una sola noche, obtendrá de nuevo la compañía (saṅga) y la convivencia con los suyos. El capítulo añade un mérito auxiliar: los brahmanes eruditos alaban allí el phaladāna—ofrenda o donación de frutos—con especial énfasis en las mujeres que buscan descendencia (vandhyā, infertilidad), quienes alcanzan “el fruto de un hijo” (putra-phala). Concluye con el colofón que lo identifica como el Capítulo 57 del Arbuda Khaṇḍa dentro del Prabhāsa Khaṇḍa del Skanda Mahāpurāṇa.

7 verses

Adhyaya 58

Adhyaya 58

उमामाहेश्वरतीर्थमाहात्म्यवर्णनम् (Glorification of the Umā–Maheśvara Tīrtha)

El capítulo se presenta como una enseñanza teológica impartida por Pulastya a un rey. Señala un destino concreto de peregrinación, el Tīrtha de Umā–Maheśvara, y lo exalta como un lugar supremo en la concesión de mérito espiritual. La narración atribuye el establecimiento del sitio a un devoto llamado Dhundhumāra, subrayando que la bhakti (intención devocional) es la fuerza que sacraliza la geografía. La instrucción práctica es breve: el peregrino debe acudir a Umā–Maheśvara y adorar con devoción a la pareja divina, Umā y Maheśvara. La phalāśruti declara un fruto ético y auspicioso: quien rinde culto evita la desgracia durante siete nacimientos consecutivos, vinculando el bienestar de muchas vidas a la reverencia disciplinada en este tīrtha.

3 verses

Adhyaya 59

Adhyaya 59

महौजसतीर्थप्रभाववर्णनम् | The Efficacy of Mahaujasa Tīrtha

Este adhyāya, narrado por Pulastya, se presenta como una leyenda de tīrtha. Se introduce a Mahaujasa como un tīrtha pātaka-nāśana, capaz de destruir grandes culpas; el baño en sus aguas restaura el tejas, la radiancia y potencia auspiciosa. Indra (Śakra), afligido por las consecuencias de la brahmahatyā, aparece despojado de śrī y tejas, marcado por un hedor impuro y excluido por los dioses de la convivencia y del orden ritual. Buscando su restitución, Indra consulta a Bṛhaspati, quien enseña que la peregrinación a los tīrthas de la tierra (tīrtha-yātrā) es el medio necesario para recuperar el tejas, y que tal incremento no se obtiene sin acudir a un tīrtha. Tras vagar por muchos lugares sagrados, Indra llega a Arbuda, ve un estanque, se baña y recobra el mahā-ojas, el gran vigor. Libre del mal olor y readmitido entre los dioses, Indra proclama una phalaśruti ligada al calendario: quienes se bañen allí en el tiempo del “ascenso” de Śakra—al final de la quincena luminosa de Āśvina—alcanzarán el estado supremo y quedarán dotados de śrī a través de los nacimientos. Así, el capítulo enlaza falta ética, remedio ritual, santidad del lugar y observancia en un tiempo preciso.

8 verses

Adhyaya 60

Adhyaya 60

जंबूतीर्थप्रभाववर्णनम् (Description of the Power and Merit of Jambū Tīrtha)

Pulastya instruye al oyente para que se dirija al insuperable Jambū Tīrtha, afirmando que el baño ritual realizado allí de manera correcta concede los frutos deseados. Luego el relato retrocede a un episodio antiguo: el rey Nimi de la Sūryavaṃśa, ya en la vejez, va al monte Arbuda y emprende el prāyopaveśana (ayuno disciplinado hasta la muerte) con la mente concentrada. Acuden numerosos sabios y sostienen edificantes discursos de dharma sobre reyes-sabios ejemplares, sabios divinos y las tradiciones puránicas. Al final, el sabio Lomaśa recita un tīrtha-māhātmya completo. Al escucharlo, Nimi se aflige y se arrepiente de no haber realizado antes extensos baños en los tīrthas; pide entonces un medio para obtener el fruto de todos los lugares sagrados. Movido por compasión, Lomaśa promete traer, mediante el poder del mantra, los tīrthas originados en Jambūdvīpa a ese mismo sitio, e instruye al rey a bañarse en las aguas sagradas ya unificadas. Lomaśa medita; los tīrthas llegan al instante y aparece un árbol de Jambū como prueba. Nimi se baña en el estanque de ‘todos los tīrthas’ y, de inmediato, asciende al cielo con su propio cuerpo; por ello el lugar es recordado como Jambū Tīrtha. Se añade un mérito calendárico: cuando el sol está en Kanyā (Virgo), realizar allí el śrāddha otorga un mérito dicho igual al de Gayāśīrṣa.

15 verses

Adhyaya 61

Adhyaya 61

गंगाधरतीर्थमाहात्म्य (Glory of Gaṅgādhara Tīrtha)

Este adhyāya presenta la instrucción de Pulastya a un oyente real acerca de un lugar de aguas sumamente meritorio llamado Gaṅgādhara, descrito como supuṇya y poseedor de “aguas puras” (vimala-udaka). La santidad del sitio se vincula con una teofanía śaiva: la deidad (mencionada como Hari/Śiva) asume la forma de Acalēśvara y es celebrada como quien “sostuvo” a la diosa Gaṅgā cuando descendió del cielo, consagrando así el lugar mediante un acto de contención cósmica y gracia. Luego se prescribe la práctica: bañarse (snāna) en ese tīrtha en el día de aṣṭamī, con la mente serena y recogida (samāhita). El fruto se declara excelso: alcanzar una morada suprema, difícil incluso para los dioses, mostrando que tiempo, lugar e intención correcta convergen para producir un mérito espiritual extraordinario.

4 verses

Adhyaya 62

Adhyaya 62

कटेश्वर-गंगेश्वर-माहात्म्यवर्णनम् (Glory of Kāṭeśvara and Gaṅgeśvara)

Pulastya describe una secuencia de peregrinación que conduce al oyente a dos liṅgas: Kāṭeśvara, que se dice fue formado por Gaurī (Umā), y Gaṅgeśvara, formado por la diosa-río Gaṅgā. El relato se impulsa por un antiguo conflicto entre Umā y Gaṅgā acerca del saubhāgya, la fortuna auspiciosa y la dicha conyugal. Mientras Gaṅgā busca un lugar para establecer un liṅga, Gaurī contempla una hermosa formación montañosa semejante a un liṅga, con un rasgo como de anillo (kāṭaka), y realiza adoración con plena śraddhā. Mahādeva, complacido, concede darśana y otorga un don. Gaurī nombra el santuario Kāṭeśvara y proclama la phalāśruti: para las mujeres afligidas por rivalidad de coesposa o por separación, la sola visión del lugar disipa fiebre/aflicción, concede bienestar y restaura la auspiciosidad del hogar. Gaṅgā también rinde culto, recibe una gracia y establece Gaṅgeśvara, fijando la lógica de los santuarios gemelos: deben contemplarse ambos liṅgas. Se subraya especialmente el alivio del “sapatnī-doṣa” y la obtención de sukha y saubhāgya para las mujeres devotas. El capítulo concluye afirmando estos frutos como incentivo permanente de bhakti dentro de la geografía sagrada de Arbuda.

11 verses

Adhyaya 63

Adhyaya 63

Arbuda-khaṇḍa-māhātmya-phalaśruti-varṇanam (Glory of Arbuda: Fruits of Hearing and Pilgrimage)

Pulastya concluye un relato condensado de la grandeza de Arbuda, afirmando que enumerarla por completo excedería incluso siglos de narración, debido a los innumerables tīrtha y moradas santificadas establecidos por los ṛṣi. El capítulo proclama la omnipresencia de lo sagrado en Arbuda: allí no falta ningún tīrtha, siddhi, árbol, río ni presencia divina. Los habitantes de la “hermosa montaña Arbuda” son descritos como portadores de mérito. Quien no contempla Arbuda “por todos sus lados” es presentado como alguien que pierde el valor práctico de la vida, la riqueza o la austeridad. La eficacia salvífica se amplía más allá de los humanos e incluye a todos los seres: insectos, animales, aves y las cuatro modalidades de nacimiento. Morir en Arbuda—sea sin deseo o incluso con deseo—conduce, se dice, a Śiva-sāyujya, la unión con Śiva, libre de vejez y muerte. Finalmente, la phalaśruti declara que escuchar diariamente con fe este relato puránico otorga el fruto de la peregrinación; por ello, se exhorta a emprender el viaje para alcanzar siddhi en este mundo y en el venidero.

10 verses

FAQs about Arbudha Khanda

Arbuda is portrayed as exceptionally purificatory—capable of removing sin even through mere sight (darśana)—and as sanctified through Vasiṣṭha’s ascetic power and presence.

Merits are framed in terms of pāpa-kṣaya (sin-diminution), tīrtha-snāna/dāna efficacy, and the heightened salvific value of approaching the mountain and its associated sacred sites with disciplined conduct.

A Vasiṣṭha-centered narrative provides the anchor: an episode involving the rescue of the wish-fulfilling cow Nandinī and the ritual-theological creation or transformation of a landscape feature through invoked sacred waters and mountain agency.