
Este adhyāya ofrece una instrucción concisa sobre el tīrtha, impartida por el sabio Mārkaṇḍeya. El discurso identifica a Eraṇḍī-saṅgama como una confluencia sumamente venerada, honrada tanto por devas como por asuras, y establece así su santidad excepcional. Luego prescribe una disciplina ético-ritual: el peregrino debe practicar upavāsa (ayuno) con los sentidos y la mente regulados, y realizar el snāna (baño sagrado) conforme al debido vidhāna. El eje doctrinal es la purificación: se afirma que tal observancia en este lugar libera del grave peso moral de la brahmahatyā. Finalmente, la phalaśruti declara con fuerza que quien entregue allí la vida alcanza la “anivartikā gati” (curso sin retorno) y llega sin duda a Rudra-loka.
Verse 1
श्रीमार्कण्डेय उवाच । एरण्डीसङ्गमं गच्छेत्सुरासुरनमस्कृतम् । तत्तु तीर्थं महापुण्यं महापातकनाशनम्
Dijo Śrī Mārkaṇḍeya: Debe irse a la confluencia llamada Eraṇḍīsaṅgama, venerada por devas y asuras por igual. Ese tīrtha es de gran mérito y destruye incluso los grandes pecados.
Verse 2
उपवासपरो भूत्वा नियतेन्द्रियमानसः । तत्र स्नात्वा विधानेन मुच्यते ब्रह्महत्यया
Dedicado al ayuno, con los sentidos y la mente refrenados, y bañándose allí conforme al rito prescrito, uno queda libre incluso del pecado de brahmahatyā, el de matar a un brāhmaṇa.
Verse 3
तत्र तीर्थे तु यो भक्त्या प्राणत्यागपरो भवेत् । अनिवर्तिका गतिस्तस्य रुद्रलोकादसंशयम्
En ese tīrtha, quien con devoción entrega allí su vida: su destino es irrevocable; desde el mundo de Rudra no hay retorno, sin duda alguna.