
Este capítulo, pronunciado por Mārkaṇḍeya ante un destinatario real, ofrece un tīrtha-māhātmya conciso de Pāṇḍu-tīrtha. El discurso se organiza como instrucciones prescriptivas que vinculan acciones concretas con frutos rituales definidos. Primero se ordena acudir a Pāṇḍu-tīrtha, descrito como purificador universal; el baño allí libera a la persona de “todas las impurezas y faltas” (sarva-kilbiṣa). Luego se añade una condición ético-ritual: tras bañarse, quien esté puro debe ofrecer una dádiva de oro (kāñcana-dāna), afirmándose con fuerza que los pecados graves, incluso los ejemplificados por bhrūṇa-hatyā, quedan destruidos. Por último, se expone su utilidad para los ritos ancestrales: al ofrecer piṇḍa y agua (piṇḍodaka-pradāna) se obtiene un fruto equivalente al sacrificio Vājapeya, y los pitṛs y pitāmahas son presentados como regocijándose. En conjunto, el capítulo integra peregrinación, caridad y ritos para los antepasados en un único itinerario salvífico anclado en este lugar sagrado.
Verse 1
मार्कण्डेय उवाच । पाण्डुतीर्थं ततो गच्छेत्सर्वपापविनाशनम् । तत्र स्नात्वा नरो राजन्मुच्यते सर्वकिल्बिषैः
Mārkaṇḍeya dijo: «Después de esto, debe irse a Pāṇḍutīrtha, destructor de todos los pecados. Oh Rey, al bañarse allí, el hombre queda liberado de toda mancha de culpa».
Verse 2
तत्र तीर्थे तु यः स्नात्वा दापयेत्काञ्चनं शुचिः । भ्रूणहत्यादिपापानि नश्यन्ते नात्र संशयः
Y en ese tīrtha, quien, purificado, se bañe y haga que se dé oro en dāna (caridad), destruye pecados como el de matar un embrión y otros semejantes; de ello no hay duda.
Verse 3
पिण्डोदकप्रदानेन वाजपेयफलं लभेत् । पितरः पितामहाश्च नृत्यन्ते च प्रहर्षिताः
Mediante la ofrenda de piṇḍa y de oblaciones de agua, se obtiene el fruto del sacrificio Vājapeya; y los padres y abuelos se regocijan, sí, danzan de júbilo.
Verse 116
। अध्याय
Fin del adhyāya: colofón y señal sagrada de cierre.