तत्परेणैव नान्येन शक््यं होतस्य दर्शनम् । किंतु वे बालक हैं। अहंकारवश अपनेको पण्डित मानते हैं। अतः वे जो पूर्वोक्त निश्चय करते हैं
tatpareṇaiva nānyena śakyaṃ hotasya darśanam |
Dijo Bhīṣma: La visión de esa realidad suprema no puede alcanzarse por otro medio que no sea la entrega de mente única a ella. Sólo quien abandona la pereza, practica el yoga durante largo tiempo y se esfuerza sin cesar por la realización directa puede contemplar esa verdad; nadie más. Confiar únicamente en la percepción de los sentidos no basta para decidir lo real—como el azul del cielo, que se muestra ante los ojos y, sin embargo, al final es ilusorio. Por eso, en asuntos como el dharma, Dios y el más allá, el testimonio de las Escrituras es la autoridad más alta, pues otros medios de conocimiento no alcanzan ese ámbito. Y si se pregunta cómo Brahman, siendo uno, puede ser la causa del mundo, la respuesta es: mediante disciplina yóguica sostenida y esfuerzo incesante hacia la realización, mientras se sostiene la vida con responsabilidad, el buscador llega a la visión directa.
भीष्म उवाच
Direct realization of the supreme truth is possible only through sustained, single-minded spiritual discipline (yoga) and persistent effort; sense-perception alone cannot adjudicate realities beyond its reach, so śāstra is authoritative regarding dharma, God, and the afterlife.
Bhīṣma instructs the listener by critiquing overconfidence in mere perception and intellectual pride, using the example of the sky’s apparent blueness to show perceptual error, and then prescribing long-term yogic practice and steady striving as the means to ‘see’ Brahman.