
Este adhyāya se presenta como una unidad teológica de tīrtha en forma de diálogo: Dharaṇī pregunta si, en el Kali-yuga, la presencia divina en la colina seguirá siendo visible, y Varāha responde narrando episodios ejemplares. Primero, Vasu, un Niṣāda que habita el bosque y es devoto de Puruṣottama, ofrece al Señor Viṣṇu —junto con Śrī y Bhū— granos de śyāmāka cocidos mezclados con miel. Al volver de recolectar miel, Vasu cree que su hijo ha robado la ofrenda y alza la espada; entonces Viṣṇu se manifiesta desde el árbol, detiene el arma y enseña que la devoción del niño es especialmente querida, afirmando la continua presencia del Señor en Svāmi-saras/Svāmipuṣkariṇī. Luego se cuenta la historia de Raṅgadāsa, un devoto llegado de la región Pāṇḍya. Tras peregrinar por el santuario de Varāha, Suvarṇamukharī, Kāmalākhyasaras y Cakratīrtha, contempla a Śrīnिवāsa cerca de Svāmipuṣkariṇī. Construye un jardín, pozos y arreglos florales como servicio diario; pero, distraído por el espectáculo acuático de un Gandharva, descuida sus deberes y se avergüenza. La deidad lo consuela, valora la disposición interior por encima del tropiezo y profetiza prosperidad semejante a la de un rey, unida a la bhakti constante, hasta culminar en la liberación. La narración pasa después a Toṇḍamān, rey de la estirpe Somakula. Durante una cacería cerca de Veṅkaṭādri, atraviesa tīrthas y llega ante la diosa Reṇukā; un loro de cinco colores que repite “Śrīnivāsa” lo guía indirectamente hasta el guardabosques Niṣāda, quien conduce al rey hacia la deidad oculta junto a Svāmipuṣkariṇī. Ambos adoran y comparten la ofrenda de śyāmāka con miel; al regresar, Reṇukā concede un don político —un reino inconquistable y una capital que llevará su nombre— como gracia de “devadeva-prasāda”. Finalmente, Śuka expone la grandeza de Padma-saras: Lakṣmī (Padmā/Ramā), a causa de la maldición de Durvāsas, realiza austeridades en el lago lleno de lotos; los dioses la alaban con una stuti formal. Lakṣmī otorga bendiciones —restauración del rango perdido, prosperidad y mokṣa para quienes se bañen y adoren con hojas de bilva y este himno— y luego retorna a Vaikuṇṭha con Viṣṇu sobre Garuḍa.
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