Adhyaya 38
Vishnu KhandaVenkatachala MahatmyaAdhyaya 38

Adhyaya 38

Bharadvāja relata que los devotos absortos en la adoración de Jagannātha pasan los días en alabanzas y ritos; en la tercera noche contemplan en un sueño auspicioso a Puruṣottama de cuatro brazos, portando caracola, disco y maza. Tras el baño ritual en Svāmipuṣkariṇī y las observancias matutinas, reanudan el culto; entonces se manifiesta un resplandor extraordinario, como una concentración cósmica de luz. Aparece una teofanía imponente que infunde temor; Brahmā y los demás dioses acuden, ensalzan la trascendencia de Nārāyaṇa y, por miedo, suplican que muestre una forma śānta, apacible. El Señor accede y reaparece en una figura serena y agradable sobre un vimāna enjoyado; se dirige a Agastya y le ofrece dones. Agastya declara cumplidas sus austeridades y pide devoción inquebrantable, y que el río Suvarṇamukharī, junto al monte del Señor, sea un tīrtha que destruya el pecado, otorgando bhukti y mukti a quienes se bañen y luego contemplen al Señor en Veṅkaṭa. Śrī Bhagavān concede todo ello, proclama su presencia permanente en la colina llamada Vaikuṇṭha por petición de Agastya, y enumera los méritos para los peregrinos e incluso para quienes lo recuerdan desde cualquier lugar. Después otorga al rey Śaṅkha un destino póstumo excelso y finalmente se retira. Bharadvāja concluye con una phalaśruti que exalta a Veṅkaṭādri, a Svāmipuṣkariṇī y la eficacia salvadora de oír y recordar este māhātmya.

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