
Sūta se dirige a los sabios y expone el māhātmya, la gloria sagrada de Cakratīrtha, como una enseñanza centrada en la purificación. Se afirma que escuchar su grandeza disipa las impurezas morales y orienta al devoto hacia la morada de Viṣṇu. La narración presenta a Padmanābha, un brāhmaṇa asceta y disciplinado, que realiza prolongadas austeridades (tapas) a orillas de Cakrapuṣkariṇī, destacándose su veracidad, compasión, dominio de sí, desapego y benevolencia universal. Complacido, Śrīnivāsa/Veṅkaṭeśvara se manifiesta y recibe una stuti formal que enumera sus atributos: protector, removedor de impureza, testigo cósmico y refugio de los bhaktas; luego le ordena morar junto al tīrtha en adoración continua. Después, un rākṣasa amenaza al sabio; Padmanābha implora amparo con fórmulas de refugio. Viṣṇu envía a Sudarśana, el disco divino, que llega con fulgor ígneo, hace huir al demonio y finalmente lo ejecuta. Padmanābha alaba a Sudarśana y pide protección permanente; Sudarśana concede el don de permanecer en Cakratīrtha para el bienestar de los seres, consolidando su fama protectora. Bañarse allí se describe como orientado a la mokṣa y purificador incluso para los descendientes; el capítulo concluye reafirmando el mérito de recitar y escuchar, y proclamando a Cakratīrtha incomparable entre los tīrthas, prometiendo liberación a quienes se bañan.
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