
El capítulo 14, narrado por Sūta a los sabios de Naimiṣāraṇya, presenta un itihāsa didáctico para exponer el poder purificador de Svāmitīrtha/Svāmi-puṣkariṇī. Los sabios piden conocer a Sumati—su linaje, su caída moral y el modo de su redención. Sūta lo describe como hijo de Yajñadeva, un brāhmaṇa erudito y piadoso de Mahārāṣṭra. Pero Sumati se hunde en la falta: abandona a su padre y a su esposa fiel, se asocia con una seductora kirātī, cae en el robo y la embriaguez, y finalmente asesina a un brāhmaṇa mientras va disfrazado para asaltar. El pecado es declarado mahāpātaka, y su fruto se personifica como la terrible Brahmahatyā, que lo persigue hasta su casa y advierte a Yajñadeva que dar refugio a un patita pone en peligro a toda la familia, subrayando la gravedad de la transgresión y la exclusión social y ritual. En el momento crítico llega el sabio Durvāsas (aṃśa de Rudra); Yajñadeva suplica un medio de expiación. Durvāsas afirma que la expiación ordinaria es casi imposible, pero prescribe un remedio ligado al lugar: bañarse en el supremo tīrtha de Veṅkaṭādri, Svāmi-puṣkariṇī. Yajñadeva conduce allí a Sumati; al bañarse, una voz celestial confirma la purificación inmediata y alaba el tīrtha como “hacha que tala el árbol del pecado”. El capítulo concluye con una phalaśruti que promete gran mérito a quien escuche o recite este relato.
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