
El capítulo 20 se abre con Nārada solicitando el “ekānta-dharma” aprobado por el Señor, aquello que complace siempre a Vāsudeva. Śrī Nārāyaṇa confirma la pureza de la intención de Nārada y expone la enseñanza como doctrina intemporal: el ekāntika-dharma es la devoción exclusiva a Īśvara (junto con Lakṣmī), sostenida por el svadharma (deber propio), el conocimiento y el desapego. Luego Nārada pregunta por los rasgos distintivos del svadharma y principios afines, reconociendo a Nārāyaṇa como la raíz de todo śāstra. El capítulo ordena el dharma en dos registros: (1) virtudes comunes a todos—ahiṃsā, ausencia de hostilidad, veracidad, tapas, pureza interna y externa, no robar, dominio de los sentidos, evitar intoxicantes y mala conducta, ayuno de Ekādaśī con los yamas, celebrar los nacimientos festivos de Hari, rectitud, servicio a los buenos, compartir alimento y bhakti; y (2) deberes según varṇa para brāhmaṇa, kṣatriya, vaiśya y śūdra, con normas de sustento y conducta en emergencias. Se enfatiza el sat-saṅga como liberador y se advierte contra la compañía de los no éticos. También se describen las consecuencias de dañar a sādhus, brāhmaṇas y vacas, considerados focos de valor sagrado, semejantes a tīrthas. El cierre anuncia la transición hacia los dharmas de los āśramas.
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