
Purushottama Jagannatha Mahatmya
This section is anchored in the sacred landscape of Puruṣottama-kṣetra on the eastern seacoast (sāgarasyottare tīre), associated with the southern bank of a “mahānadī” and the prominence of Nīlācala/Nīlaparvata. The narrative situates the site as a concealed yet preeminent pilgrimage field, describing features such as the Nīlādri interior, a celebrated water-body (Rauhiṇa-kuṇḍa), and the coastal-sand terrain associated with tīrtha-rāja imagery. The geography is presented as both physical and theological: a place where the omnipresent deity is said to be especially perceivable through embodied forms and localized rites.
49 chapters to explore.

Puruṣottama-kṣetra-prastāvaḥ (Introduction to the Glory of Puruṣottama-kṣetra)
El capítulo se abre con el maṅgalācaraṇa, invocando a Nārāyaṇa, Nara-Narottama, Sarasvatī y Vyāsa, y estableciendo el marco de transmisión oral y preservación del saber. Los sabios preguntan a Jaimini por el supremamente purificador Puruṣottama-kṣetra, en especial por la paradoja de que el Señor omnipresente se manifieste de modo visible en un cuerpo de madera (dāru-tanu) y por el origen del kṣetra. Jaimini enmarca la enseñanza como un “parama-rahasya”, un secreto supremo no apto para los faltos de fe. Luego narra un cuadro cosmo-geográfico: tras la creación y el establecimiento de los tīrtha, Brahmā, cargado con el sostén de los seres afligidos por el triple sufrimiento, decide alabar a Viṣṇu como la única causa de la liberación. Su himno expone una metafísica devocional no dualizante: la Deidad como creador, sustentador y testigo; el mundo como manifestación dependiente de Él. Bhagavān aparece con el estandarte de Garuḍa y los signos de caracola, disco y maza, responde a Brahmā y revela una región costera oculta al norte del océano y al sur de un gran río, coronada por Nīlaparvata/Nīlācala. El Señor declara que ese kṣetra trasciende los ciclos de creación y disolución, señala un lugar interior junto a la raíz de un baniano y el célebre Rauhiṇa-kuṇḍa, y afirma que quienes se purifican en sus aguas alcanzan cercanía o unión salvífica. El capítulo concluye cuando el Señor ordena a Brahmā ir a contemplar la gloria extraordinaria del sitio, antes de retirarse de la vista.

Yama’s Hymn to Nīlamādhava and the Jurisdiction of Puruṣottama-kṣetra (यमस्तवः तथा क्षेत्रमहिमा)
El capítulo 2 se despliega cuando Jaimini narra lo ocurrido en Nīlādri: Brahmā llega y presencia un prodigio—un cuervo (vāyasa) se sumerge en un estanque colmado de compasión y, al contemplar a Nīlamādhava de fulgor semejante a una joya azul, abandona su cuerpo de ave y se manifiesta con forma de Viṣṇu, portando caracola, disco y maza. Los sabios extraen de ello una enseñanza: para la bhakti a Viṣṇu nada es “difícil”, y la liberación puede hacerse verosímil incluso más allá del estatus ritual humano, confirmando el poder salvífico excepcional de ese lugar. Luego el discurso pasa a Yama (Dharma-rāja), quien se acerca a Jagannātha, se postra y ofrece un extenso stotra, alabando a Viṣṇu como causa de creación–sustento–disolución, sostén interior del cosmos y fundamento compasivo más allá de principio y fin; invoca las formas avatāricas de Varāha y Narasiṃha y la inseparabilidad de Lakṣmī. Complacido, el Señor indica a Śrī (Lakṣmī) que instruya a Yama: Puruṣottama-kṣetra no debe ser abandonado por la pareja divina y allí no operan la maduración kármica ordinaria ni la jurisdicción punitiva; los pecados de quienes residen—incluidos seres no humanos—se consumen como algodón en el fuego. Humillado, Yama pide una aclaración sistemática sobre la medida del kṣetra, los modos de residencia, los frutos, los tīrthas, los principios regentes y la razón oculta por la cual los seres no permanecen bajo su dominio en ese ámbito sagrado.

मार्कण्डेय-प्रलयदर्शनं तथा पुरुषोत्तमक्षेत्र-शाश्वत्यप्रतिपादनम् (Markandeya’s Pralaya Vision and the Eternality of Puruṣottama-kṣetra)
El capítulo presenta una narración teológica en varios niveles para instruir sobre la condición extraordinaria del kṣetra, el campo sagrado. En la imaginería del pralaya—cuando el mundo entero queda sumergido en un solo océano—el sabio Mārkaṇḍeya vaga sin refugio hasta percibir un lugar firme semejante a Puruṣottama-kṣetra, señalado por un gran nyagrodha (banyán) que permanece inconmovible. Una voz de un niño divino lo invita a entrar, y así se produce el encuentro directo con Nārāyaṇa, portador de caracola, disco y maza. Mārkaṇḍeya ofrece un stotra que exalta la misericordia del Señor, su trascendencia más allá de las guṇas y su encarnación voluntaria por compasión hacia los seres. Nārāyaṇa le ordena contemplar el banyán cósmico y entrar en la boca de la forma infantil; dentro, el sabio contempla una cosmografía total—los catorce mundos, deidades, rishis, océanos, ciudades, regiones de nāgas y a Śeṣa—mostrando la māyā y cómo la creación entera está contenida en lo divino. Al regresar, pregunta por la paradoja de ver creación en medio de la disolución; Bhagavān explica que este kṣetra es “eterno” en sentido teológico, donde se niegan creación-disolución y la atadura transmigratoria, y donde entrar significa estabilidad orientada a la liberación. La historia concluye con el voto de residencia de Mārkaṇḍeya y la promesa divina: en el futuro se establecerá un tīrtha; mediante austeridad y adoración de Śiva como el “segundo cuerpo” del Señor, el sabio vence a la muerte. Jaimini añade la nota etiológica del foso sagrado (garta) y los frutos rituales, seguida de una descripción del kṣetra costero y la mención de Yameśvara, forma vinculada al autocontrol y a la mitigación del poder vinculante de Yama.

Kapālamocana–Vimalā–Nṛsiṃha-Guardianship and the Conch-Shaped Map of Puruṣottama Kṣetra (कपालमोचन–विमला–नृसिंह-रक्षा तथा शंखाकार-क्षेत्रवर्णनम्)
El capítulo 4 despliega una geografía sagrada técnica de Puruṣottama Kṣetra mediante la imagen de un campo con forma de caracola (śaṅkha-ākāra), cuyo “cabezal” y “interior” albergan lugares de salvación en grados. Śrī declara que el kṣetra está ligado directamente a la presencia de Nārāyaṇa y distingue zonas santificadas por el contacto con el agua del océano, elevando así el tīrtha local al rango de “tīrtha-rāja”. Un relato de Rudra explica el establecimiento del Kapālamocana-liṅga: Rudra, cargando el cráneo de Brahmā, queda aquí liberado de su peso; se afirma que el darśana y la adoración de este liṅga destruyen incluso pecados gravísimos. El capítulo sitúa además otros nodos: Vimalā-Śakti, otorgadora de bhukti y mukti; la tríada de kuṇḍa/vata/śakti en la región del “ombligo”; y el Rohiṇī-kuṇḍa, descrito como depósito perenne vinculado a una cosmología asociada al pralaya. Se sostiene que quienes mueren en el kṣetra no quedan bajo la jurisdicción de Yama, subrayando una teología del lugar como vía de liberación. La exposición se amplía hacia la protección del recinto: ocho śaktis se establecen en las direcciones para guardar el antarvedī, cada una con nombre y emplazamiento (por ejemplo, Maṅgalā en la raíz del banyán; Vimalā al oeste; Sarvamaṅgalā en el lomo de la caracola; y otras como Kālarātri y Caṇḍarūpā). Jaimini menciona luego ocho liṅgas de Maheśvara alrededor de la región, reforzando un modelo puránico ecuménico donde la custodia śaiva sostiene un centro vaiṣṇava. Un pasaje profético anuncia la futura devoción del rey Indradyumna y la cuádruple manifestación de imágenes de madera (daru) labradas por Viśvakarmā e instaladas con la participación de Brahmā. El capítulo concluye afirmando la paradoja del “Brahman de madera”: no mera materialidad, sino un lugar revelado donde el darśana disuelve con rapidez las ataduras kármicas, ilustrado por un ejemplo moral de grandes pecadores conducidos a Puruṣottama para purificación inmediata.

Puṇḍarīka–Ambarīṣa: Upavāsa, Darśana, and the Theology of Nāma
Jaimini relata cómo dos brāhmaṇas devotos, Puṇḍarīka y Ambarīṣa, abandonan compañías degradantes y adoptan una dieta pura y votos sagrados, meditando en Viṣṇu. Al llegar a Nīlādri, se bañan en las aguas del Tīrtharāja según la prescripción, se postran en la puerta del templo y suplican darśana. Al no obtener la visión de inmediato, emprenden anāśana/upavāsa (ayuno) hasta que el Señor se manifiesta, manteniendo el nāma-kīrtana como disciplina purificadora. Entonces se despliega una revelación: Viṣṇu aparece con caracola, disco, maza y loto, adornado con ornamentos divinos, con Lakṣmī a su lado, rodeado de servidores con lámparas, abanicos, incienso y parasol, y de seres celestes (siddhas, munis, gandharvas, etc.). Los devotos reciben conocimiento elevado y ofrecen una extensa stuti: Puṇḍarīka subraya la trascendencia de Nārāyaṇa, la inutilidad de las búsquedas movidas por el deseo y la supremacía del Nombre divino; Ambarīṣa alaba la forma cósmica y pide devoción inquebrantable y alivio del sufrimiento. La narración pasa de la experiencia “como de sueño” a la percepción humana renovada del santuario en su manifestación cuádruple, incluyendo a Balabhadra y Subhadrā, y reflexiona sobre el icono de madera (dāru-brahman) como revelación directa. La phalaśruti concluye que escuchar y alabar este relato purifica y conduce al reino de Viṣṇu.

Utkala-deśa-varṇana and Puruṣottama-kṣetra Identification (उत्कलदेशवर्णनम् / पुरुषोत्तमक्षेत्रनिर्णयः)
El capítulo 6 se abre con la pregunta de los sabios: ¿dónde se halla el supremo Puruṣottama-kṣetra, en particular la región donde se dice que Nārāyaṇa se manifiesta directamente en forma de madera (dārurūpī)? Jaimini responde identificando a Utkala, en la costa meridional del océano, como una tierra eminentemente purificadora, célebre por sus numerosos tīrthas y santuarios que otorgan mérito. A continuación, el discurso traza una ecología social ideal: brāhmaṇas entregados al estudio y al sacrificio; prosperidad doméstica en armonía con Lakṣmī por ordenanza de Nārāyaṇa; comunidades marcadas por modestia, veracidad, devoción vaiṣṇava y sentido del bien público; y un orden político estable con kṣatriyas comprometidos con la protección y la generosidad. También se describe la vida económica y cultural—agricultura, comercio, protección de las vacas, artes y oficios—junto con firmes normas de hospitalidad y limosna. El capítulo concluye con una garantía ambiental y cósmica: estaciones regulares, lluvias a su debido tiempo, ausencia de hambruna y de colapso social, y una flora abundante, con mención de muchos árboles, flores y huertos. Finalmente, sitúa la tierra entre los ríos Ṛṣikulya y Suvarṇarekhā, reafirma a Puruṣottama como un “bhūsvarga” (cielo en la tierra) y lo integra en los itinerarios de peregrinación descritos anteriormente.

इन्द्रद्युम्नचरित-प्रवेशः तथा श्रीपुरुषोत्तमक्षेत्र-निर्देशः (Indradyumna’s Quest and the Topography of Śrī-Puruṣottama-Kṣetra)
El capítulo 7 se abre con los sabios preguntando por la cronología y la geografía del rey Indradyumna, y por cómo llegó a ordenar la confección de una imagen de Viṣṇu. Jaimini responde situándolo en el Kṛta-yuga y describiendo sus virtudes regias ejemplares: veracidad, autodominio, devoción a Viṣṇu, patrocinio del saber y celebración de grandes sacrificios. Durante una consulta cortesana en medio del culto, el rey pide conocer un “uttama kṣetra” donde Jagannātha pueda ser visto directamente. Un orador muy viajado señala Oḍhra-deśa, en la ribera meridional del océano oriental, y detalla la topografía sagrada: Nīlagiri/Nīlācala rodeado de bosques; un bosquecillo de árboles kalpa con poder de borrar pecados; y Rauhiṇa-kuṇḍa, cuyas aguas otorgan liberación al contacto. El baño ritual y el darśana allí se equiparan a un mérito sacrificial inmenso. Se introduce además un asentamiento Śabara y el āśrama llamado Śabara-dīpaka como hito fronterizo y punto de acceso hacia la morada de Viṣṇu. Un asceta de cabellera enmarañada (jāṭila), que había visto el lugar con sus propios ojos, relata señales extraordinarias—fragancia divina, lluvia de flores y poder liberador incluso para animales o ignorantes—y luego desaparece, intensificando la determinación del rey. Indradyumna encarga a Vidyāpati, hermano menor del purohita, que reconozca la región. Vidyāpati viaja meditando en Viṣṇu mediante reflexiones himnódicas, llega al paisaje de Odra, encuentra devotos marcados por Viṣṇu y finalmente arriba a Śabara-dīpaka, donde lo recibe el anciano Śabara Viśvāvāsu. Vidyāpati rehúsa la hospitalidad y solicita la visión directa de Nīlamādhava, impulsando el relato hacia la revelación de la Deidad y la institucionalización del kṣetra.

रौहिणकुण्डतीर्थमहिमा, नीलमाधवदर्शनं, शबरभक्तिवृत्तान्तः (Rauhiṇa-kuṇḍa Tīrtha Merit, Vision of Nīlamādhava, and the Śabara Devotee Narrative)
En el capítulo 8, movido por la petición de un brāhmaṇa huésped y por la obligación ética de la hospitalidad, el jefe śabara Viśvāvasu reflexiona y recuerda un antiguo informe puránico heredado: el rey Indradyumna llegará, realizará grandes ritos y establecerá una forma cuádruple de Viṣṇu en madera (dāru), mientras la presencia antes oculta del Señor cambiará hacia un nuevo ocultamiento. Con esa certeza, decide revelar a Nīlamādhava. Conduce al brāhmaṇa por un sendero difícil, espinoso y sombrío del bosque hasta Rauhiṇa-kuṇḍa, reconocido como un gran tīrtha cuyo baño se dice que conduce a Vaikuṇṭha. Cerca se halla un baniano que concede deseos, cuya sombra disipa pecados gravísimos. En la arboleda entre estos lugares sagrados, el brāhmaṇa se baña y ofrece un stotra prolongado que proclama a la Deidad como trascendente, omnipresente, el regente interior y el sostén de la creación, y luego practica japa del praṇava. La narración vuelve al āśrama śabara, donde la extraordinaria hospitalidad se explica como residuo de la adoración divina: los dioses traen ofrendas para Jagannātha, y la comunidad vive consumiendo el nirmālya de Viṣṇu, descrito como capaz de remover enfermedad, vejez y pecado. El brāhmaṇa pide amistad duradera y devoción en la vida del bosque; Viśvāvasu advierte que Indradyumna no verá directamente a Nīlamādhava por el inminente ocultamiento, pero recibirá guía en sueños y establecerá el emblema cuádruple de madera. El capítulo concluye con los preparativos para el asentamiento del rey y la partida del brāhmaṇa hacia Avantī.

Adhyāya 9: Darśana-viraha, Ākāśavāṇī, and Vidyāpati’s Return with Nirmālya (Theology of Absence and Sacred Proof)
El capítulo se abre con Jaimini describiendo el tiempo ritual del Mādhava-arcana, súbitamente perturbado por un viento feroz y arenas doradas. Al salir los devas de la meditación, no logran ver a Mādhava y quedan afligidos. Su lamento desarrolla una lógica teológica de dependencia del darśana: la desaparición se vive como crisis de sentido; se preguntan si hubo alguna ofensa (aparādha) y formulan votos de austeridad y vida en el bosque hasta volver a contemplar al Señor. Una voz incorpórea (aśarīrā vāc) reencuadra el suceso: desde entonces el darśana directo en la tierra será raro; aun inclinarse en ese lugar concede fruto espiritual. Se instruye a los devas a acudir a Svayambhū (Brahmā) para conocer la causa. En paralelo, Vidyāpati, tras ver a Nīlamādhava, circunvala el kṣetra supremamente meritorio, evocado con densa geografía sagrada—árboles, aves, aguas y lotos—y regresa al anochecer a Avanti. El rey Indradyumna, ya advertido, lo recibe; Vidyāpati presenta una guirnalda de nirmālya vinculada a Mādhava. El rey entona himnos a Jagannātha como creador, sustentador y disolutor, y como refugio de los afligidos. Vidyāpati explica la antigua forma de piedra azul (nīlendra-maṇi-pāṣāṇa), la extraordinaria perduración de la guirnalda y la presencia conjunta de bienestar mundano y liberación en ese campo sagrado, concluyendo con el motivo del rostro misericordioso y salvador de Jagannātha.

Nīlādri-kṣetra-varṇana and Viṣṇu-bhakti-lakṣaṇa (Description of Nīlādri and the Definition of Devotion)
El capítulo 10 se despliega en dos movimientos estrechamente unidos. (1) Vidyāpati responde a la pregunta del rey Indradyumna narrando una teofanía en Puruṣottama: fragancias celestiales, música divina, lluvia de flores y servicios rituales ofrecidos por los devas. Luego presenta un recorrido casi iconográfico del kṣetra—su extensión medida, el vaṭa siempre verde, el Rohiṇī-kuṇḍa y la ubicación de la Deidad—seguido de una descripción minuciosa de la Nīla-mūrti: postura, miembros, ornamentos y figuras asistentes como Lakṣmī, Śeṣa, Garuḍa y Sudarśana. El darśana se enmarca como algo raro, condicionado por el karma, superior a los medios rituales ordinarios. (2) Indradyumna expresa su determinación de trasladarse, edificar y sostener una adoración constante; llega Nārada y aprueba la disposición devocional del rey. Nārada sistematiza entonces la bhakti: su función como único remedio eficaz para la aflicción existencial; su clasificación en tāmasī, rājasī, sāttvikī y una cuarta devoción nirguṇā/advaita; y los signos éticos del verdadero vaiṣṇava—autodominio, no violencia y benevolencia. Así, el capítulo integra geografía sagrada, iconografía y una teología normativa de la devoción.

इन्द्रद्युम्नस्य नीलाचलयात्रा-निश्चयः तथा मङ्गलाभिषेकः (Indradyumna’s Resolve for the Nīlācala Pilgrimage and Auspicious Consecrations)
Este capítulo desarrolla, con tono devocional, el inicio ordenado de una peregrinación. Tras escuchar la instrucción de Nārada, el rey Indradyumna proclama el valor salvífico de la compañía de los santos (sādhusaṅga) y pide guía directa hacia Nīlamādhava y el Puruṣottama-kṣetra. Nārada acepta revelar el kṣetra, sus tīrthas y su poder protector, subrayando que el darśana hace crecer la bhakti. El rey fija un calendario propicio para el viaje—pañcamī, miércoles, la nakṣatra Puṣya y un lagna “excelente”—y anuncia públicamente una migración/estancia prolongada en Nīlācala con apoyo del reino. Sigue un catálogo detallado de participantes y servicios: séquitos reales, especialistas rituales, artesanos, mercaderes, artistas, médicos de animales, administradores y otros oficios, mostrando la peregrinación como una movilización social integral. Luego se describen el yātrā-abhiṣeka y los ritos de protección: bendiciones védicas y puránicas, secuencias de homa, recitaciones de śānti, apaciguamiento de los navagraha y el uso de vestiduras y ornamentos auspiciosos. Procesiones musicales, dones a los brāhmaṇas y la entrada al templo culminan en el darśana de Narasiṃha y de la Devī (Durgā) contigua, guardianes del umbral. La comitiva parte con carros y ejército, se detiene en el santuario liminar de Carchikā en la frontera de Utkala, eleva una stuti pidiendo un darśana sin obstáculos del Señor de Nīlācala y acampa junto a un río y zona boscosa, manteniendo honores a los mayores vaiṣṇavas y a los asistentes. El capítulo concluye con instrucciones logísticas para el descanso nocturno y la partida, preservando el orden ritual, la rectitud en el dāna y el movimiento coordinado.

Indradyumna’s Pilgrimage Inquiry; Nārada’s Account of Śiva–Viṣṇu and the Designation of Puruṣottama-kṣetra (नीलाचल–विरजामण्डल–एकाम्रवन-प्रसंगः)
Este capítulo continúa el relato marco del rey Indradyumna. Animado por la instrucción previa, considera fecundos sus esfuerzos espirituales y emprende el viaje con el sabio Nārada como guía. Cumple los ritos diarios, adora a Jagannātha y atraviesa tierras vinculadas a Odra rumbo a Ekāmra-vana, cruzando ríos y oyendo paisajes sonoros rituales que anuncian un culto cercano. El rey pregunta si esos sonidos señalan al Señor de Nīlācala o a otra deidad; Nārada responde que la región está custodiada y es difícil de conocer, accesible solo por fortuna excepcional y dominio de los sentidos. Indradyumna pregunta entonces por el temor de Śiva y su refugio, y Nārada expone una extensa prehistoria puránica: el episodio doméstico de Śiva con Pārvatī; el establecimiento y fama de Kāśī/Avimukta; la historia del Kāśīrāja que culmina con la acción del Sudarśana de Viṣṇu; y la posterior alabanza y entrega de Śiva a Nārāyaṇa. Viṣṇu instruye a Śiva a residir en Ekāmra-vana y declara supremo el Puruṣottama-kṣetra de la costa meridional—señalado por Nīlācala y el Virajā-maṇḍala—describiendo su extensión y su poder salvífico. De vuelta al viaje, el rey llega a Ekāmra-vana, se baña en el tīrtha, ofrece oblaciones, venera en Koṭīśvara y recibe la garantía de Śiva, con motivos de promesas ligadas al tiempo. El capítulo concluye con el avance hacia la presencia de Hari en Nīlācala, sostenido por el recuerdo y la alabanza con mente y palabra (manasā-vacasā smaraṇa/kīrtana).

कपोतेश्वर-बिल्वेश-माहात्म्य (Kapoteśvara and Bilveśvara: Theological Discourse on Sacred Origins)
El capítulo 13 se abre con la pregunta de los sabios: ¿cómo llegó a ser célebre Kapoteśasthalī y quiénes son Kapota e Īśa? Jaimini relata que Kuśasthalī fue antaño un paraje inhóspito, lleno de hierba kuśa cortante y espinas, estéril y sin agua, como un territorio liminar. Allí, una figura identificada con Dhūrjaṭi/Maheśvara concibe en su interior el voto de alcanzar dignidad de adoración mediante una devoción exclusiva a Viṣṇu; elige el antaryāga (culto interior) por encima de apoyos externos y practica austeridades severas, incluso la disciplina de vāyu-bhakṣa (sostenerse del aire). Complacido, Bhagavān le concede prosperidad y rango, y el lugar se transforma como Vṛndāvana, adornado con aguas, árboles, flores y aves. Por su tapas, Śiva se vuelve “semejante a una paloma (kapota)” y, por mandato de Murāri, permanece allí como Kapoteśvara junto a Umā, con la imagen de Tryambaka. Luego el relato pasa a Bilveśa: unos daityas subterráneos amenazan al mundo; Bhagavān—nacido del seno de Devakī—se baña en el tīrtha, se inclina ante Nīlamādhava, ofrece un fruto de bilva y alaba a Śiva con epítetos trascendentes. Se le abre un pasaje hacia lo profundo; desciende a Pātāla, derrota a los daityas y regresa para instalar a Śiva como “bloqueador de la puerta” (dvāra-rodha), impidiendo su reaparición. El capítulo concluye proclamando la fama y los méritos de contemplar y venerar a Bilveśvara, y resume ambos māhātmyas como su contenido principal.

नीलमाधव-अन्तर्धान, राजविषाद, तथा अश्वमेध-क्रतु-प्रतिज्ञा (The Disappearance of Nīlamādhava and the King’s Resolve for Sacrificial Preparation)
El capítulo se presenta como un relato guiado por preguntas: los sabios inquieren adónde se dirigen Nārada y el rey Indradyumna tras subir al carro. Jaimini narra su avance hacia el kṣetra cercano a Nīlakaṇṭha, donde al rey le sobrevienen señales ominosas en el cuerpo (palpitación del ojo y del brazo izquierdos). Indradyumna teme que su peregrinación auspiciosa fracase y, angustiado, interroga a Nārada sobre faltas kármicas, deber social (dharma) y el bienestar de sus súbditos. Nārada replantea el presagio: en empresas sagradas es común que los obstáculos precedan a un buen desenlace. Entonces revela lo decisivo: Nīlamādhava, a quien Vidyāpati había contemplado, se ha retirado del alcance humano (antardhāna), como si hubiese partido a una morada subterránea y se hubiese vuelto rarísimo en el mundo mortal. El rey cae desvanecido; los asistentes lo reaniman con agua fresca, sándalo y abanicos, mientras Nārada lo sostiene con firmeza yóguica. El lamento del monarca se convierte en crisis de ética gubernativa: teme la perturbación del reino, el desplazamiento de los eruditos y el abandono de los campos; propone entronizar a su hijo y emprender prāyopaveśa (ayuno hasta la muerte) si no logra ver a Hari. Nārada lo consuela con una enseñanza teológica: la līlā divina es impredecible incluso para los liberados, y la māyā es difícil de penetrar aun para Brahmā. Luego ofrece un plan providencial: Indradyumna debe permanecer en Puruṣottama-kṣetra y realizar extensos sacrificios Aśvamedha; al concluirlos, contemplará a Viṣṇu en una encarnación de madera (dāru-tanu), y Nārada establecerá las formas sagradas. El capítulo cierra con instrucciones inmediatas: ir a un terreno sacrificial llano cerca del kṣetra con forma de caracola junto a Nīlakaṇṭha, construir un salón duradero, contemplar una forma de Narasiṃha vinculada a Nīlādri y comenzar el rito sin demora, conforme a la orden de Brahmā.

Nṛsiṃha-darśana and the Nyagrodha Mokṣa-sthāna: Indradyumna Guided by Nārada
El Adhyāya 15 narra cómo los peregrinos se acercan a Nīlācala/Nīlabhūdhara después de haber rendido homenaje a Nīlakaṇṭha (Śiva) y a Durgā, mostrando una etiqueta de peregrinación deliberadamente respetuosa entre tradiciones. El paraje aparece como un bosque espeso, terreno desigual y custodiado por seres formidables, como un umbral sagrado: para entrar se requiere guía y dominio de los sentidos. Al no hallar acceso, Nārada los conduce a la cumbre, donde el Señor se manifiesta en la forma de Nṛsiṃha, terrible y a la vez salvadora, desgarrando a un daitya y irradiando fuego cósmico; se afirma que su sola visión (darśana) disuelve incluso pecados gravísimos. Indradyumna expone una reflexión doctrinal: Nṛsiṃha es difícil de adorar para la gente común, pero se vuelve accesible por la mediación de los santos y la compasión divina. Nārada revela luego un lugar oculto de purificación: un inmenso nyagrodha (banyán) asociado a la liberación, cuya sombra y cercanía se presentan como transformadoras. El discurso se amplía hacia una teología de la manifestación: el Señor alterna revelación y ocultamiento según las eras, permanece “sin causa externa” por misericordia, y puede resplandecer en otros tīrthas mediante encarnaciones parciales. Indradyumna ofrece una oración de entrega, subrayando el poder liberador del nāma y del darśana, y cita el ejemplo de Ajāmila para afirmar que la gracia trasciende el karma mecánico. Finalmente, una voz incorpórea ordena obedecer la directriz de Nārada, vinculada a Brahmā, estableciendo la autorización escritural para los ritos posteriores.

नरसिंहप्रत्यर्चाप्रतिष्ठा—इन्द्रद्युम्नस्तोत्रं च (Narasiṃha Image-Consecration and Indradyumna’s Hymn)
Jaimini relata que Nārada, complacido por la fe y la firme resolución del rey Indradyumna en un gran rito, le indica que prosiga cerca de Nīlakaṇṭha y de un gran árbol de candana, prometiendo que el sacrificio obtendrá un fruto excepcional en presencia de Narasiṃha. Se manda erigir un templo de Narasiṃha orientado hacia el oeste; por el poder del recuerdo de Nārada, el hijo de Viśvakarman llega en forma humana como experto en śilpaśāstra y concluye un santuario extraordinario en tan solo cuatro días. Cuando Nārada regresa trayendo una imagen consagrable de Narasiṃha (pratyarcā), resuenan sonidos auspiciosos, llueven flores y aparecen signos celestiales. Indradyumna circunvala y se postra, y recita un himno extenso que presenta a Narasiṃha/Vişṇu como trascendente, omnipresente y disipador del sufrimiento y la duda. El capítulo expone luego la phalaśruti: la visión devocional (darśana) de Narasiṃha (junto con Śambhu), la recitación del stotra, las observancias calendáricas (p. ej., dvādaśī de la quincena luminosa con Svātī; caturdaśī de Vaiśākha) y el abhiṣeka con pañcāmṛta u otros líquidos otorgan destrucción del pecado, cumplimiento de deseos, méritos equivalentes a sacrificios y acceso a Brahmaloka; las obras piadosas cerca del santuario multiplican su mérito por el favor de Narasiṃha.

Indradyumna’s Royal Assembly and the Initiation of the Thousand Aśvamedhas (Narrative of Ritual Preparation and Divine Re-manifestation)
El capítulo 17 se abre con la pregunta de los sabios: ¿qué hizo el rey Indradyumna después de la instalación de Narasiṃha en el campo sagrado? Jaimini relata que el monarca convocó una inmensa asamblea real, inclusiva y jerárquicamente ordenada: los dioses encabezados por Indra, numerosos ṛṣis, expertos en los cuatro Vedas con sus disciplinas auxiliares, conocedores del dharma y convidados de diversos estratos sociales. Se describe el espacio ritual y regio construido para la ocasión: un salón elevado y una yāgaśālā comparada con los recintos sacrificiales paradigmáticos, donde el orden, la belleza y la corrección del decoro aparecen como prolongación de la exactitud ritual. Indradyumna honra a Indra y a todos los presentes con dones apropiados, hospitalidad constante y una etiqueta disciplinada. Luego pide permiso para realizar el Aśvamedha, orientado al Yajña-Puruṣa y no a la ambición personal. Los devas confirman su veracidad y recuerdan una antigua garantía divina: por compasión, el Señor volverá a manifestarse tomando un “cuerpo de madera” (dārava deha), y la empresa del rey sirve al propósito de purificar los tres mundos. La narración continúa con la logística de la consagración (dīkṣā), el establecimiento del fuego, la distribución de vasijas y alimentos entre los distintos grupos, la acogida ininterrumpida y la prosperidad extraordinaria que rodea el rito. Concluye con la imagen de una ejecución impecable, oficiantes eruditos y relatos devocionales dentro de la sesión sacrificial, rematada por una alusión onírica que subraya el carácter misterioso, aunque ligado a la gracia, de los actos de Hari.

भगवद्द्रुमप्रादुर्भावः एवं प्रतिमानिर्माण-नियमाः (The Manifestation of the Divine Tree and Protocols for Image-Making)
El capítulo 18 narra cómo el marco de un sacrificio real se transforma gradualmente en una teofanía ligada a un lugar. Jaimini describe la grandeza de los ritos en curso —la sutyā y los asociados al aśvamedha— con recitaciones ordenadas, himnos y generosa distribución de dádivas. Los asistentes del rey informan de la aparición, sin precedente, de un árbol en la ribera costera cerca de Bilveśvara: parcialmente dentro del mar, radiante y fragante, y marcado con las insignias de la concha y el disco (śaṅkha–cakra), interpretadas como un signo apauruṣeya, no producido por mano humana. El rey Indradyumna consulta a Nārada, quien explica que el suceso es fruto de méritos visionarios anteriores: el árbol está vinculado a la manifestación de Viṣṇu, incluso con la idea de que un cabello caído pueda asumir “forma de árbol”. El rey completa el baño de avabhṛtha, celebra un gran festival y coloca el árbol sobre una mahāvedī, ofreciéndole una extensa pūjā. Cuando se pregunta quién tallará la imagen de Viṣṇu, Nārada reconoce lo inescrutable del obrar divino. Entonces una voz aérea prescribe un protocolo estricto: el artesano sagrado (con apariencia de anciano carpintero) debe permanecer encerrado en un recinto ritual protegido durante quince días; nadie puede observar la elaboración, y el sonido o la curiosidad se consideran peligros espirituales. El capítulo concluye revelando que el artesano es el propio Nārāyaṇa, que adopta forma humana para velar la agencia divina dentro del procedimiento ritual.

Āvirbhāva of the Four Forms at Nīlādri and the Protocols of Icon-Covering (Jagannātha–Balabhadra–Subhadrā–Sudarśana)
El capítulo 19 describe una intensificación gradual de signos auspiciosos—fragancias divinas, música celestial y lluvias sutiles—que anuncian la cercanía de una teofanía. Al contemplar la manifestación de Hari, los devas y los especialistas rituales se entregan a la adoración con reverencia. Se precisa entonces una aparición cuádruple: Jagannātha (Viṣṇu/Janārdana), Balabhadra (identificado con Ananta/Śeṣa, sostén del cosmos), Subhadrā (vinculada a Śrī/Lakṣmī como poder que todo lo impregna) y Sudarśana (el cakra siempre presente, tratado aquí también como forma icónica distinta). Se ofrece una aclaración doctrinal: Kṛṣṇa y Bala son no-diferentes en esencia; las designaciones sociales se entienden como convencionales. El capítulo establece pautas operativas y éticas para la custodia: las imágenes deben cubrirse firmemente y luego pintarse según sus colores propios; se advierte contra retirar la capa protectora, con consecuencias sociales señaladas—hambruna, epidemias y declive de la descendencia. La devoción visual se presenta como purificadora: el darśana de imágenes bien pintadas libera deméritos acumulados. También se da una directriz espacial del templo: construir un santuario grande y estable en un área determinada de Nīlādri, instalar allí las imágenes y designar un linaje (relacionado con Viśvāvasu, el devoto śabara) para el mantenimiento recurrente y los servicios festivos. La escena culmina con la conmoción del rey y la exhortación de un sabio a adorar y alabar al Señor compasivo, que concede los fines deseados cuando es debidamente ensalzado.

इन्द्रद्युम्नस्तुतिः, पूजाविधानम्, इन्द्रद्युम्नसरः-प्रशंसा च (Indradyumna’s Hymn, Worship Procedure, and the Praise of Indradyumna Lake)
El capítulo 20 se despliega en tres movimientos enlazados. (1) A instancias de Nārada, el rey Indradyumna ofrece una extensa stuti a Jagannātha/Viṣṇu, en forma de examen de sí y entrega: contrapone la impureza del cuerpo y el agotamiento del karma con la pureza de los pies de loto del Señor, declara que los placeres mundanos, por su transformación (pariṇāma), acaban en sufrimiento, y suplica repetidamente ser rescatado del saṃsāra. La alabanza afirma también una teología cósmica: Viṣṇu como forma universal y refugio último, con tono devocional de servicio (dāsya) y rendición confiada (śaraṇāgati). (2) Luego Nārada ensalza a Nārāyaṇa mediante una densa letanía de epítetos, y diversos grupos eruditos—reyes, śrotriyas, sabios y representantes de los varṇa—se unen en una alabanza colectiva. Indradyumna realiza entonces la pūjā formal a Vāsudeva y a las deidades asociadas (Balabhadra, Bhadrā/Subhadrā, Sudarśana), indicando el uso de mantras—en especial el dvādaśākṣara—y himnos vinculados al Veda (pāuruṣa/trayi-prasiddha), seguido de abundantes dones a los brāhmanes y grandes actos de dāna. (3) Se ofrece una etiología del lugar: de las huellas de pezuñas de las vacas donadas se forma un hoyo que se llena con el “agua de la donación” y deviene un tīrtha de gran mérito, identificado como el lago de Indradyumna; bañarse y hacer ofrendas allí se dice que equivale a grandes sacrificios y beneficia a los antepasados. El capítulo concluye con el inicio de la construcción del templo: elección de tiempos auspiciosos, honor a expertos y artesanos, organización de festividades y consagración de riquezas de muchas regiones para el prāsāda de Jagannātha, entendiendo que la prosperidad real solo cobra sentido cuando se orienta al servicio divino.

दारुमूर्तेः श्रौतप्रामाण्यं, दर्शनमुक्तिः, प्रासादनिर्माण-प्रतिष्ठा च (Vedic Authority of the Wooden Icon, Liberation through Darśana, and Temple Construction & Consecration)
El Adhyāya 21 se despliega como un diálogo transmitido por Jaimini. Un brāhmaṇa erudito, consumado en el Ṛgveda y el Vedānta, alaba la fortuna del rey por haber presenciado la manifestación de la imagen de madera (dāru-mūrti) y afirma que la adoración de esa forma “apauruṣa” (no hecha por mano humana) otorga una liberación difícil de alcanzar. Nārada responde subrayando que la economía religiosa de Viṣṇu no procede sin el Veda, y que el avatāra y su culto son śruti-prasiddha, es decir, atestiguados por la Śruti. El discurso vincula a la deidad con el Puruṣa cognoscible del Vedānta y presenta la imagen (arcā) como un medio autorizado y eficaz para el bien supremo (niḥśreyasa). Se exalta Oḍra-deśa y el kṣetra donde las gentes ven “a Brahman con forma” incluso con ojos ordinarios, a la vez que se reconoce la complejidad de las vías rituales y la inquietud propia de los seres encarnados. Luego se enfatiza la accesibilidad: el mero darśana puede conceder mokṣa, y ni siquiera los observadores socialmente marginados quedan excluidos del beneficio; la devoción disciplinada culmina en sāyujya. La narración pasa a la encarnación institucional: Nārada informa que el sentido upaniṣádico se hace manifiesto, consulta la intención de Brahmā e instruye al rey a erigir un gran templo e instalar a Narasiṃha. El rey solicita la presencia de Brahmā en la fiesta de instalación, completa las obras con artesanos expertos y vastos recursos, y el texto celebra el esplendor sin precedentes del santuario. Finalmente, Nārada confirma la devoción no dual del rey y declara que lo difícil mediante ritos, dones, votos, estudio y austeridad se vuelve alcanzable por una bhakti inquebrantable; tras la consagración se anticipan futuras festividades y gracias divinas, y Nārada con los sabios promete regresar.

ब्रह्मलोकगमनम् एवं ब्रह्मसभा-प्रवेशः | Ascent to Brahmaloka and Entry into Brahmā’s Assembly
El capítulo 22 narra el paso de una devoción centrada en el templo a un ascenso de alcance cósmico. Jaimini refiere un diálogo en el que el rey Indradyumna pregunta si es posible viajar, y se le presenta un carro divino de flores (puṣpa-ratha), veloz como el pensamiento. Nārada y el rey realizan pradakṣiṇā y se postran repetidas veces ante Kṛṣṇa/Jagannātha, junto con Rāma y otros, pidiendo permiso para dirigirse a Brahmaloka. Ascienden por los estratos celestes, atravesando regiones solares y la esfera de Dhruva, observados y honrados por siddhas de mundos superiores. El relato enmarca el Bhagavat-carita como purificador de la mente y atribuye el rápido progreso del rey al fruto de la bhakti a Viṣṇu. Sin embargo, persiste su inquietud humana: teme que la construcción del Jagannātha-prāsāda se retrase, se corrompa por la codicia o sea amenazada por rivales durante su ausencia. El sabio lo sosiega describiendo a Brahmaloka como libre de enfermedad, vejez y muerte, y subrayando el amparo divino y la improbabilidad de que se obstaculice una obra acorde con el orden cósmico. Luego se ofrece un retrato vivo del sonido y la vida social del reino de Brahmā: la resonante recitación védica (svādhyāya), el estudio organizado (itihāsa–purāṇa, chandas, kalpa) y una asamblea donde Brahmā se sienta con brahmarṣis y seres liberados. En el umbral del salón de Brahmā, el guardián recibe respetuosamente a Nārada y concede la entrada, confirmando la legitimidad de su misión y el honor otorgado al esfuerzo devocional guiado por los sabios.

Indradyumna’s Audience with Brahmā and the Disclosure of Puruṣottama’s Manifest Form (इन्द्रद्युम्नस्य ब्रह्मदर्शनं पुरुषोत्तमप्रादुर्भाव-रहस्यम्)
El capítulo presenta una secuencia cortesana y teológica en la asamblea de Brahmā. Nārada anuncia la llegada del rey Indradyumna, y el guardián Maṇikodara subraya que el visitante no es ordinario y que debe observarse el protocolo de entrada, pues están presentes los guardianes del mundo y los administradores cósmicos. Brahmā, absorto en el canto divino, concede el acceso con una sola mirada, destacando la jerarquía de acercamiento y la etiqueta del espacio sagrado. Indradyumna se aproxima con humildad y es alabado como amado por lo divino. Brahmā pregunta su intención, y el rey suplica que Jagannātha (Puruṣottama) sea establecido en el templo que él inició, afirmando explícitamente, como doctrina, la no-diferencia entre la autoridad de Brahmā y la supremacía de Jagannātha. Durvāsas interviene por los devas y los guardianes cósmicos que esperan; Brahmā aclara que la aptitud espiritual de Indradyumna los supera por su karma purificado y su devoción. Brahmā revela además el desfase temporal: mientras cantaba, transcurrió un inmenso tiempo cósmico y la dinastía de Indradyumna se desvaneció, quedando sólo la Deidad y el templo. Ordena al rey volver a la tierra para completar los preparativos de consagración y promete seguirlo con devas que lo apoyarán. El capítulo culmina con una enseñanza: Puruṣottama permanece en Śrī-Puruṣottama-kṣetra (Nīlādri) a través de los ciclos del universo, manifestándose en una forma de cuerpo de madera; la adoración y el darśana de esa forma purifican y otorgan liberación sin exigir austeridades yóguicas extremas.

Deva-stuti to Jagannātha and Planning the Prāsāda-Pratiṣṭhā (देवस्तुतिः जगन्नाथस्य तथा प्रासादप्रतिष्ठासंभारविचारः)
El capítulo se abre con Jaimini narrando cómo el rey Indradyumna se acerca a Jagannātha con honda emoción: se postra en daṇḍavat, ofrece salutaciones repetidas, circunvala (pradakṣiṇā) y entona un himno de alabanza. Entonces llega una multitud de devas y recita una extensa stuti, de resonancia puruṣa-teológica: Jagannātha es proclamado la Persona cósmica que todo lo penetra, fuente de los metros védicos, del sacrificio (yajña), de los seres y de los órdenes sociales (varṇa–āśrama), el antaryāmin que, solo Él, concede dharma, artha, kāma y mokṣa. Tras la alabanza, el relato pasa a la acción ritual e institucional. El grupo se dirige al Narasiṃha-kṣetra, rinde culto y luego asciende a la cumbre de Nīlācala, donde contempla un prāsāda extraordinario: vasto, como tocando el cielo, aparentemente más allá de la capacidad humana y perdurable a través de largos tiempos. Indradyumna recuerda la instrucción divina previa de edificar y afianzar el templo, y plantea una preocupación práctica: cómo obtener los saṃbhāra, los materiales rituales necesarios para la consagración (pratiṣṭhā). Los devas reconocen su limitada capacidad y conocimiento en el contexto presente; Padmanidhi ofrece ayuda con permiso divino. Aparece entonces Nārada (enviado por Brahmā) y ordena que los materiales se dispongan conforme al śāstra, encargando a Padmanidhi la procuración bajo mandato. El capítulo concluye con la recepción formal de Nārada y con la petición de Indradyumna de una guía paso a paso para el procedimiento de consagración, marcando el tránsito de la alabanza teológica a la planificación técnica del rito.

Rathatraya-nirmāṇa–pratiṣṭhāvidhi (Construction and Consecration Protocol for the Three Chariots)
El Adhyāya 25 expone, en forma de diálogo, una secuencia técnico‑ritual y administrativa. Jaimini relata que Nārada, tras consultar los śāstra, envía instrucciones por escrito al rey Indradyumna. El monarca encarga a Padmanidhi la construcción de un salón de oro y residencias adecuadas, y la preparación de materiales con la ayuda de Viśvakarmā. Luego se detallan la fabricación y las normas iconográficas de los tres carros (rathatraya): el de Vāsudeva con el emblema de Garuḍa, el de Subhadrā con el loto, y el de Balabhadra con el estandarte tāla/śīra vinculado al arado; se prescriben también el número de ruedas y las proporciones. Sigue una advertencia doctrinal: sin la consagración correcta (pratiṣṭhā), no debe colocarse a la Deidad en el carro, el pabellón o la ciudad, pues la empresa queda ritualmente estéril. Nārada describe entonces el pratiṣṭhāvidhi: erigir un recinto en el sector Īśāna (noreste), trazar el maṇḍala, instalar un kumbha y llenarlo con decocción de pañcadruma, aguas sagradas como la del Gaṅgā, brotes (pallava), tierras, fragancias, gemas, medicinas y pañcagavya; e invocar a Narasiṃha y a Viṣṇu mediante ritos del mantrarāja, conteos de homa y ofrendas. La purificación del carro se realiza con aspersión, incienso y música, y se instala a Garuḍa (Suparṇa) con un himno propio. El capítulo prescribe dakṣiṇā, la alimentación de los brahmanes y mantras distintos para Balabhadra (incluido el lāṅgala‑dhvaja) y Subhadrā (Lakṣmī‑sūkta), con porciones de havis diferenciadas. Describe el protocolo de procesión, las ofrendas bali a deidades y guardianes, y recitaciones como la Vaiṣṇava Gāyatrī, el Viṣṇu‑sūkta y Vāmadeva. Finalmente enumera presagios ligados a daños del carro (eje, yugo, estandarte, imagen) y ofrece remedios mediante śānti‑homa e invocaciones de svasti/śānti para el bienestar universal, concluyendo con consejo sobre graha‑śānti.

गालराजस्य वैष्णवभावः प्रतिष्ठासंभारदर्शनं च (Gāla’s Vaiṣṇava Turn and the Vision of the Consecration Preparations)
El capítulo 26, enmarcado en la narración de Jaimini, describe la preparación rápida y ordenada del ámbito de consagración junto al templo. Por mandato del rey Indradyumna, Viśvakarman levanta un salón magnífico, y se reúne todo el aparato de culto y festejo: ofrendas, leños rituales, hierba kuśa, alimentos, música y danza. La historia presenta luego al rey Gāla, quien antes había instalado una imagen de piedra de Mādhava y construido un santuario menor. Al oír la empresa extraordinaria de Indradyumna en Nīlaparvata, llega con impulso de confrontación, pero éste se transforma en asombro y deseo de indagar. Al saber que Indradyumna es un soberano investido de poder divino, vinculado a Brahmaloka y acompañado por Nārada y Padmanidhi, Gāla interpreta el suceso como una obra de dharma sin igual y decide reproducir el festival cada año. Con humildad, Gāla se acerca a Indradyumna, reconoce su ignorancia anterior y comprende que la manifestación de madera ya instalada es salvadora de modo directo. Indradyumna confirma la condición de Gāla como rey devoto y proclama una enseñanza ritual: instalar correctamente la imagen de Hari libera de la atadura corporal y conduce al estado supremo de Viṣṇu. Además, le encomienda a Gāla la responsabilidad continua de las ofrendas diarias, las procesiones y las festividades conforme a la instrucción divina. El capítulo culmina con una gran teofanía: tambores celestiales, sonidos auspiciosos, flores y fragancias, y el descenso radiante del vehículo aéreo de Brahmā, escoltado por los guardianes de las direcciones, sabios y artistas. Sobrepasados, Gāla y los reunidos se postran, y el rey permanece en éxtasis devocional ante el puro Pitāmaha (Brahmā).

अध्याय २७: रत्नसोपानावतरणं, स्तुतयः, प्रतिष्ठा च (Chapter 27: Descent by the jeweled stairway, hymns, and consecration)
El capítulo 27 presenta una gran convergencia ceremonial en el complejo del templo de Jagannātha. Entre el vehículo celeste y el recinto del santuario se manifiesta una escalinata de oro enjoyada, contemplada como prodigio por los seres congregados. Brahmā (Padmayoni/Pitāmaha) desciende, es recibido por los gandharvas y conducido por la vía ritual; el escenario se colma de devas, pitṛs, siddhas, vidyādharas, yakṣas, gandharvas y apsarases. Brahmā se dirige al rey Indradyumna, confirmando su fortuna extraordinaria y la participación de los diversos órdenes cósmicos. Luego el relato se vuelve teológico: Brahmā ofrece un himno extenso a Jagannātha con vocabulario vedántico—māyā, no-dualidad, inmanencia y trascendencia. Siguen alabanzas a Balabhadra como sostén del universo/Śeṣa-Nārāyaṇa, y a Subhadrā como Viṣṇu-māyā/śakti, identificada con múltiples formas de la Diosa. Sudarśana es ensalzado como guía luminoso que disipa la ignorancia. La narración culmina en la institución del rito: se designa a Bharadvāja para ceremonias de śānti y pauṣṭika; se instalan deidades en direcciones prescritas; y se realiza una consagración pública (pratiṣṭhā/abhiṣeka) con mantras e himnos védicos (se alude al marco del Śrī y el Puruṣa sūkta). Se precisa la fecha: octavo día de la quincena luminosa de Vaiśākha (śuklāṣṭamī), con Puṣya-yoga en jueves (Guru-vāra). La phalaśruti afirma que en ese día el baño sagrado, la dádiva, la austeridad y el homa se vuelven inagotables, y que el darśana devocional de Kṛṣṇa (Jagannātha), Rāma (Balabhadra) y Subhadrā sostiene la liberación y destruye pecados de muchos nacimientos.

Nṛsiṃha-Mantrarāja, Dāru-Mūrti, and the Vedic Interpretation of Jagannātha (नृसिंहमन्त्रराज-दारुमूर्ति-वेदव्याख्या)
El capítulo 28 describe una revelación gradual de una manifestación formidable, semejante a Nṛsiṃha y colmada de resplandor, presenciada por Indradyumna y otros. Con imágenes cósmicas—lenguas de fuego, muchos ojos y miembros—infunde temor y una vacilación reverente. Nārada pregunta a Brahmā por qué una aparición destinada a la gracia parece aterradora; Brahmā explica su intención pedagógica: impedir que el mundo desprecie la encarnación dāru (de madera) de Jagannātha como mera materia, y revelar su condición de brahman a quienes carecen de discernimiento. Luego se destaca el Mantrarāja (vinculado a una tradición atharva), su eficacia ritual suprema y su poder para otorgar los cuatro fines de la vida y méritos que superan los deseos menores. Indradyumna recibe la iniciación y alaba al “Divya-siṃha” con un himno de salutaciones. El capítulo culmina con la aclaración doctrinal de Brahmā: la forma primordial es Narasiṃha; la imagen de madera no es objeto de “pratimā-buddhi” (verla como simple estatua), sino Para-brahman en una forma que “quiebra el sufrimiento” y concede dicha ininterrumpida. Un excursus filosófico equipara śabda-brahman y para-brahman, explica la interdependencia entre palabra y significado, y vincula las formas divinas con los cuatro Vedas (Balabhadra/Ṛg, Nṛsiṃha/Sāma, Subhadrā/Yajus, Cakra/Atharva). La enseñanza concluye con una resolución de tipo bhedābheda—un solo Señor que aparece como muchos—y con una instrucción práctica: adorar a Govinda como dāru-mūrti en Nīlācala con acción, palabra y mente purificadas; el mantra se declara insuperable, y la adoración conduce a la morada divina y a la liberación, especialmente junto a la raíz del nyagrodha en la ribera de Nīlācala.

Jyeṣṭha-snāna and Guṇḍicā-yātrā: Ritual Calendar, Site-Permanence, and Phalaśruti in Puruṣottama-kṣetra
El Adhyāya 29 se abre con la narración de Jaimini: tras los sucesos previos, Brahmā (Kamālāsana/Padmayoni) es invocado en el corazón para el loka-saṅgraha, y vuelven a percibirse las formas de Viṣṇu manifestadas anteriormente. Balabhadra es adorado mediante el mantra dvī-ṣaḍakṣara, Nārāyaṇa con el Pauruṣa-sūkta, y el cakra con el Devī-sūkta y una fórmula dvādaśākṣara, mostrando una liturgia de múltiples estratos. Brahmā suplica entonces a la Deidad en favor del rey Indradyumna, subrayando que una devoción prolongada a través de muchas vidas ha culminado en el darśana, y pide guía sobre el procedimiento (deśa–kāla–vrata–upacāra). El Señor, hablando como pratimā de cuerpo de madera (dāru-deha), concede dones: bhakti firme y el voto de no abandonar el sitio del templo aunque la estructura se dañe, afirmando una teología de permanencia del sthāna. El capítulo codifica luego la secuencia festiva: el Jyeṣṭha mahā-snāna (con un pozo al norte de un nyagrodha considerado “todo-tīrtha”), ofrendas protectoras (bali) al kṣetrapāla y a los dikpālas, extracción de agua con kumbhas de oro entre músicas auspiciosas, y el baño de Jagannātha junto con Rāma (Balabhadra) y Subhadrā; se promete que contemplar el baño corta las ataduras del renacimiento. Se prescribe además la colocación posterior en un maṇḍapa adornado y un período de no-visualización (tipo anavasara). La Deidad ordena también la “mahā-yātrā” de Guṇḍicā, fija fechas propicias (incluida Āṣāḍha śukla dvitīyā con Puṣya), presenta a Guṇḍicā como un terreno ritual de mérito excepcional y detalla observancias adicionales (utthāna, śayana, parivartana, mārga-prāvaraṇa, Puṣya-snāna; festival del columpio en Phālguna; ritos de Caitra y Vaiśākha, con ungüentos en Akṣayā-tṛtīyā). Al final, Jagannātha afirma su unidad de voluntad con Brahmā, confirma frutos salvíficos para el culto y para morir en el kṣetra, y encarga a Indradyumna implementar todas las yātrās y festivales prescritos.

Jyeṣṭha-snānavidhi at Mārkaṇḍeya-vaṭa and Sindhu-snānā: A Pilgrimage-Ritual Sequence
El capítulo 30 se abre con los sabios pidiendo una explicación precisa del janma-snānā (baño del nacimiento) y de otras festividades vinculadas a Śrīpati, mientras se maravillan ante la excepcional imagen de madera asociada a la empresa devocional de Indradyumna. Jaimini expone entonces una observancia ordenada centrada en el mes de Jyeṣṭha: en el décimo día de la quincena luminosa, el practicante asume un voto de disciplina en el habla e inicia un rito articulado en varios puntos. La secuencia incluye el baño según el procedimiento de pañcatīrtha en Mārkaṇḍeya-vaṭa; luego, protocolos śaivas: pedir permiso a Bhairava, bañarse con ritos védicos del agua y recitar Aghamarṣaṇa, y realizar una adoración que involucra al toro (vṛṣa/vṛṣavāhana) y el rito de tocar el liṅga, proclamados como equivalentes a grandes sacrificios. Después se pasa a los hitos vaiṣṇavas: darśana y circunvalación del nyagrodha identificado con Viṣṇu, veneración de Garuḍa como forma de yāna, y entrada en la casa del dios para adorar a Jagannātha con opciones de mantra (mantrarāja, Puruṣa-sūkta o dvādaśākṣara). Se señalan reglas de acceso según varṇa para el culto formal y, para los demás, vías devocionales mediante el darśana y la recitación del Nombre. El capítulo se amplía con una liturgia de baño oceánico: solicitar permiso a los guardianes (por ejemplo, Ugrasena; “Svargadvāra” como punto de entrada), preparar un maṇḍala y realizar mantra-nyāsa, prāṇāyāma y un kavaca protector con las formas direccionales de Viṣṇu. En el tīrtha, el practicante invoca a “Tīrtharāja” como la forma acuosa de Viṣṇu, ejecuta Aghamarṣaṇa y los ritos pañcavāruṇa, purificación interna y externa y la aspersión prescrita, rogando la destrucción de faltas acumuladas y la obtención de un bien espiritual perdurable. Los versos finales destacan las ofrendas (agua, alimento, vestiduras, naivedya fragante), afirman que los actos en Sindhurāja multiplican su eficacia y concluyen con una salutación a Rāma, Kṛṣṇa y Subhadrā, recordando contemplativamente sus formas.

इन्द्रद्युम्न-सरोवर-स्नानविधिः, नरसिंहपूजा, तथा ज्येष्ठाभिषेक-महोत्सव-विधानम् (Indradyumna Lake Bathing Rite, Narasiṃha Worship, and the Jyeṣṭha Snāna/Abhiṣeka Festival Procedure)
Este adhyāya, de carácter ritual y teológico, enlaza tres líneas. Primero, prescribe la entrada al tīrtha y la purificación en el lago Indradyumna-saras, presentado como santificado por una consagración vinculada al Aśvamedha. Luego expone la devoción a Narasiṃha como forma protectora de Hari en ese lugar, con adoración basada en mantras y una lista detallada de ofrendas: candana (sándalo), aguru (madera de áloe), karpūra (alcanfor), payasa (arroz con leche), modaka, frutas y diversos alimentos preparados. Finalmente, funciona como manual de organización del festival de Jyeṣṭha snāna/abhiṣeka de Jagannātha, junto con Balabhadra y Subhadrā: construcción de una plataforma adornada (maṅca), preparación de aguas perfumadas en vasijas consagradas, protocolos cuidadosos de procesión y advertencias contra la negligencia entendida como ética del custodio del templo. El texto subraya repetidamente el viśvāsa (confianza/fe) como condición de eficacia; las secciones de phalaśruti afirman que incluso presenciar el baño disuelve impurezas morales acumuladas, otorgando bienestar mundano y frutos orientados a la liberación. El agua sagrada restante se describe como benéfica para la salud y la estabilidad de la vida, manteniendo un tono de instrucción ritual más que de polémica sectaria.

Dakṣiṇāmūrti-darśana and the Jyeṣṭha-pañcaka Vrata (महाज्यैष्ठी–ज्येष्ठपञ्चकव्रतवर्णनम्)
El Adhyāya 32 se despliega en dos movimientos estrechamente unidos. En el primero, Jaimini expone el sentido ritual y contemplativo de presenciar al Señor (junto con Balabhadra/Rāma y Subhadrā) cuando avanza con el rostro vuelto hacia el sur (dakṣiṇāmukha), dentro del marco festivo del utsava: adoración con fragancias, guirnaldas, ofrendas de alimento, música y danza; y homenaje a brāhmaṇas eminentes y devotos. Se afirma que tal darśana concentra los frutos de grandes ritos y constituye un logro humano nada común. En el segundo, respondiendo a los sabios sobre el fruto seguro de la “exhibición del baño de Jyeṣṭha”, se prescribe el voto Jyeṣṭha-pañcaka, que culmina en Mahā-jyeṣṭhī (la auspiciosa luna llena señalada por marcas calendáricas). Se detalla un programa devocional día por día, de Daśamī a Paurṇamāsī: saṅkalpa, elección de un ācārya vaiṣṇava, baños repetidos en tīrthas, instalación y culto de formas de Viṣṇu (Madhusūdana, Nārāyaṇa, Yajñavarāha, Pradyumna, Nṛhari) con materiales, mantras, ofrendas, lámparas y vigilias; homa con mūla-mantras, dakṣiṇā a los sacerdotes, dádivas (incluida vaca y oro) y alimentación de brāhmaṇas. El capítulo concluye declarando un mérito total equivalente al del baño-darśana y destaca la Nirjalā Ekādaśī intermedia como un voto de acumulación excepcional de mérito.

Mahāvedī-mahotsava and Tri-Ratha Yātrā Protocols (महावेदीमहोत्सव-त्रिरथविधानम्)
Jaimini expone, con una secuencia técnica y ordenada, el Mahāvedī-mahotsava, centrado en la procesión pública de carros hacia el pabellón de Guṇḍicā. El capítulo se abre fijando el marco calendárico (Vaiśākha, quincena luminosa, tṛtīyā; y más adelante el momento en la quincena luminosa de Āṣāḍha) y pasa a la preparación institucional: elegir al ācārya y a artesanos expertos, entrar ritualmente en el bosque, establecer el fuego sagrado y realizar ofrendas regidas por mantras, junto con bali para los guardianes direccionales y las deidades tutelares locales. Luego describe el corte controlado y la consagración de la madera, y detalla las especificaciones para construir tres carros: estructura, ornamentación, puertas, estandartes y emblemas iconográficos (destacando el estandarte de Garuḍa). La narración se amplía a la logística cívica: preparar el camino procesional con fragancias, lámparas, música, artistas, banderas y una conducta disciplinada de la multitud. Culmina con un discurso de phalaśruti: el darśana de las deidades llevadas en los carros, la participación mediante alabanzas, circunvalación, ofrendas o incluso el acompañamiento casual se presenta como altamente purificador, sancionado por el śāstra y reiteradamente afirmado. También se mencionan ritos de enfriamiento en tiempo de calor, la iluminación vespertina con numerosas lámparas y la instalación de las deidades en el maṇḍapa de Guṇḍicā dentro del recinto de la Mahāvedī.

महावेदी-योगः, पितृकार्यविधिः, वनजागरण-व्रतम् (Mahāvedī-yoga, Pitṛkārya-vidhi, and the Vanajāgaraṇa Vrata)
Jaimini describe la presencia manifiesta de Jagannātha cerca del estanque sagrado vinculado a Aśvamedhāṅga y en las cercanías meridionales de Narasiṃha, y prescribe luego un programa de culto con ofrendas, fragancias, lámparas, canto y danza. Se expone una doctrina de tiempo y lugar: Jagannātha permanece una semana en la ribera de Bindutīrtha/en el ámbito del Guṇḍicā-maṇḍapa y declara su retorno anual; durante ese periodo se entiende que “todos los tīrthas” residen allí. Se ordenan acciones concretas: baño regulado, darśana dentro de una ventana de siete días, veneración del santuario vecino de Narasiṃha antes de avanzar hacia la Mahāvedī. El texto amplifica la teoría del mérito: las obras realizadas en proximidad del Señor multiplican su fruto; incluso un solo acto de dāna se considera abarcador, por el yoga excepcional del lugar. A continuación pasa al pitṛkārya: las condiciones óptimas del śrāddha se definen por la estrella Maghā, la tithi pañcamī y raras conjunciones en el Indradyumna-sarovara; realizado con śraddhā entre Nīlakaṇṭha y Narasiṃha, se afirma que libera a “cien antepasados”. Finalmente se prescribe el voto de Vanajāgaraṇa, que inicia en Āṣāḍha śukla tṛtīyā: siete días de silencio y disciplina, mantenimiento de lámparas, japa y ayuno; al octavo día, rito de establecimiento con adoración del kalaśa, homa doméstico (gṛhya) con la Vaiṣṇavī Gāyatrī, dakṣiṇā y alimentación de brāhmaṇas, prometiendo el logro de los cuatro fines de la vida según la intención del devoto.

रथरक्षाविधिः तथा दक्षिणाभिमुखयात्रा-माहात्म्यम् (Ratha-Protection Rite and the Glory of the South-Facing Procession)
El Adhyāya 35 expone un protocolo ritual, de carácter técnico, para salvaguardar los ratha (carros festivos) y enmarca el desplazamiento de Viṣṇu/Jagannātha orientado hacia el sur como una procesión rara, vinculada a la liberación. Jaimini describe la adoración diaria de las deidades situadas en el estandarte (dhvaja), con ofrendas de fragancias, flores, akṣata (arroz entero), guirnaldas, upahāras excelentes, música y danza, incienso, lámparas y naivedya (alimentos consagrados). El capítulo prescribe además ofrendas bali a los dikpālas (guardianes de las direcciones) y a seres liminares como bhūta, preta y piśāca, presentándolas como medidas protectoras para que perturbaciones temibles no obstruyan los carros. Luego ofrece pautas éticas y de organización: proteger los ratha de ascensos indebidos por personas no cualificadas e incluso por animales y aves, subrayando el orden en la gestión del festival. Se indica una secuencia calendárica (octavo y noveno día), con instrucciones para orientar los carros al sur, decorarlos con telas, guirnaldas, banderas y abanicos, e instalar/albergar a las deidades. La yātrā hacia el sur se exalta como difícil de obtener y debe realizarse con esfuerzo, devoción y fe; se equipara a las procesiones anteriores como igualmente otorgadoras de liberación. Los pasajes de phalaśruti afirman que quienes contemplan y veneran a Hṛṣīkeśa (junto con Subhadrā y Balabhadra/Rāma) durante este movimiento alcanzan purificación y un ascenso póstumo a moradas elevadas (Vaikuṇṭha, Brahmaloka/Śakraloka). La recitación o la escucha de este capítulo también concede beneficios de limpieza espiritual.

शयनोत्सव-चातुर्मास्यव्रतनिर्णयः | Śayanotsava and the Discipline of the Cāturmāsya Vrata
El capítulo 36 expone, por boca de Jaimini, el procedimiento y el sentido teológico de la observancia del período de śayana (reposo sagrado) de Viṣṇu, presentando los cuatro meses de Āṣāḍha a Kārttika como un tiempo singularmente meritorio para el culto. Afirma que residir en el kṣetra de Śrī Puruṣottama, junto a Jagannātha, durante el cāturmāsya concentra el fruto ritual, y contrasta repetidas veces la breve estancia allí con la larga permanencia en otros lugares. Luego describe el śayanotsava de Āṣāḍha-śukla-ekādaśī: levantar un pabellón y una cámara de descanso refinada, preparar un lecho adornado, instalar tres imágenes (según la capacidad, de distintos materiales), bañarlas y engalanarlas, e invitar a la Deidad al sueño ritual mediante himnos. Tras “acostar” al Señor, se prescribe atravesar los cuatro meses con votos y restricciones: evitar ciertos alimentos y conductas, sostener recitaciones (incluidas salutaciones a Kṛṣṇa/Keśava/Narasimha/Viṣṇu) y observar un régimen alimentario regulado. El capítulo concluye con indicaciones para la culminación (pāraṇa) mensual o en Kārttika, la alimentación y honra de los brāhmaṇas, las dádivas según las posibilidades, y observancias abreviadas —como el Bhīṣma-pañcaka— para quienes no puedan cumplir el ciclo completo. La phalaśruti enmarca estas disciplinas como purificadoras y conducentes a destinos superiores tras la muerte, subrayando la devoción (bhakti) como principio integrador que supera la diversidad de frutos rituales.

दक्षिणायन-पूजा, नैवेद्य-शुद्धि, तथा श्वेतराज-उपाख्यानम् | Dakṣiṇāyana Worship, Purifying Naivedya, and the Legend of King Śveta
Jaimini delimita una franja calendárica auspiciosa vinculada con dakṣiṇāyana/saṅkrānti y prescribe una secuencia de culto orientada hacia el templo: bañar a la Deidad con pañcāmṛta, ungir con fragancias como aguru, karpūra y candana, adornar con guirnaldas, ornamentos, telas y lámparas, y ofrecer diversos alimentos. El capítulo afirma que contemplar (darśana) a Puruṣottama siendo adorado multiplica el mérito, disipa el pecado y conduce a Viṣṇu-loka. Luego expone, con detalle ritual, la preparación del servicio alimentario: establecer el fuego vaiṣṇava, cocinar un caru excelente, realizar ofrendas en el fuego purificado y distribuir bali direccional a deidades protectoras y asociadas, ordenando el espacio mediante la liturgia. Se exalta la eficacia salvífica del naivedya/nirmālya, con una purificación graduada por probar, oler, ver, oír, tocar y aplicarlo al cuerpo. Como ejemplo narrativo aparece el rey Śveta, soberano devoto que organiza ofrendas diarias espléndidas y se pregunta si el Señor acepta los deleites preparados por manos humanas. Recibe confirmación en una visión del Señor comiendo con esplendor divino. Tras austeridades y japa de mantras, obtiene la teofanía de Nṛhari; Bhagavān le promete cercanía, un reinado largo y próspero, y finalmente sāyujya, además de establecer una “zona de liberación” entre hitos sagrados (como vaṭa y sāgara): quienes mueren dentro de ese tramo alcanzan la liberación, y los devotos que consumen el nirmālya del Señor quedan protegidos de la muerte prematura.

निर्माल्य-उच्छिष्ट-माहात्म्य (The Glory of Jagannātha’s Consecrated Remnants)
El capítulo 38 desarrolla una teología técnica del naivedya, el nirmālya y el ucchiṣṭa en Puruṣottama Kṣetra. Afirma, ante todo, el carácter excepcionalmente purificador de las ofrendas que Jagannātha ha aceptado y de sus restos consagrados: el contacto y la ingestión no se consideran contaminantes, sino capaces de destruir el pecado, aliviar enfermedades y sostener el bienestar mundano. Luego sitúa estas enseñanzas en el diagnóstico del Kali-yuga, cuando el dharma se debilita y la conducta ética decae, para resaltar medios devocionales accesibles. Se narra un episodio ejemplar: el brāhmaṇa erudito Śāṇḍilya rechaza el remanente del Señor por dudas de “idoneidad”; como consecuencia, él y su familia padecen aflicción. Mediante oración y visión, contempla a la Deidad distribuyendo los restos; al recibirlos/aplicarlos, se restablece de inmediato y comprende que el mandato divino propio del kṣetra puede superar escrúpulos generales. El capítulo concluye reafirmando los mecanismos liberadores del lugar sagrado mediante actos como contemplar, postrarse, dar limosna y participar ritualmente del nirmālya y de otras sustancias santificadas.

Adhyāya 39 — पार्श्वपर्यायणोत्सवः, उत्थापनमहोत्सवः, तथा दामोदर-चातुर्मास्यव्रतविधानम् (Parśva-paryāyaṇa, Utthāpana festival, and Dāmodara Cāturmāsya-vrata procedure)
El capítulo 39 se abre con los sabios pidiendo una exposición precisa de los frutos y procedimientos vinculados a la peregrinación. Jaimini responde situando la acción ritual en una psicología ética: las obras realizadas sin ego (ahaṅkāra) y orientadas al agrado del Bhagavān (Bhagavat-prīti) son sāttvika y tienden a la liberación; en cambio, las acciones rājasika y tāmasika se asocian con la rivalidad por la fama o con un utilitarismo estrecho. Para guiar al practicante, el capítulo describe festivales anuales del templo y votos centrados en Jagannātha. Prescribe el Parśva-paryāyaṇa—el giro ceremonial de la Deidad durante la quincena luminosa de Bhādrapada en un Hari-vāsara—incluyendo la entrada a la cámara del sueño, oraciones, ofrendas, abanicar, ungüentos y presentaciones de alimento, afirmando que tales actos otorgan mérito perdurable. Luego expone el Utthāpana-mahotsava en Kārttika: adoración en la noche de luna llena, continuación de un excelente vrata hasta el Ekādaśī luminoso, y el suave despertar de la Deidad con un mantra específico; siguen música, danza y abluciones elaboradas (pañcāmṛta, jugos de coco/frutas, aguas perfumadas, polvos de tulasī y pastas de sándalo). También sistematiza los ritos de culminación del Cāturmāsya: instalación de la imagen de Dāmodara (de oro o basada en śālagrāma), preparación de pabellón y maṇḍala, ofrendas de lámparas, honrar a devarṣis y brāhmaṇas como formas de Viṣṇu, homa con el aṣṭākṣara-mantra y dones finales (dakṣiṇā, vaca, grano, etc.). Cierra con una phalaśruti vigorosa: cumplimiento de deseos, purificación comparable a grandes sacrificios y vastas dádivas, y acceso a Viṣṇuloka mediante la observancia correcta.

प्रावरणोत्सववर्णनम् | Description of the Prāvaraṇa (Winter-Covering) Festival
El capítulo 40, en voz de Jaimini, prescribe el prāvaraṇotsava, la fiesta del “cubrir invernal” de la Deidad, que debe celebrarse en Mārgaśīrṣa (quincena brillante), iniciando los ritos preparatorios en la quinta noche (vaso-dhivāsa). En el pabellón ante la imagen divina se traza un maṇḍala de loto de ocho pétalos; se honra a los dikpālas en sus direcciones, se propicia al kṣetrapāla y al Gaṇādhipa (Gaṇeśa), y fuera se venera a los protectores Caṇḍa y Pracaṇḍa. Se instala un recipiente y se lo rocía ritualmente; conjuntos de telas divinas (mencionadas como veintiuna) se perfuman e inciensan, se “asientan” con mantras, se cubren y se resguardan con fórmulas protectoras. La noche transcurre en adoración continua con canto y danza, y al amanecer (arunodaya) se renueva el culto. Luego, el conjunto de telas se saca en una procesión pública y festiva con sombrillas, estandartes, abanicos rituales, columpios, música, danza y lluvia de flores; se circunvala el templo tres veces y la Deidad es girada ceremonialmente tres veces. La Deidad es envuelta con múltiples paños (siete por siete), cubriendo el cuerpo salvo el rostro; siguen ofrendas de tāmbūla y una preparación de enredadera de alcanfor, adoración con dūrvā y akṣata, y el nīrājana (ofrecimiento de luz). La phalaśruti declara que este rito disipa la ilusión y protege de las dualidades como viento y frío; recomienda además el dāna de cobertores invernales a brahmanes, gurús, santuarios de otras deidades y a los pobres. Se promete el favor divino como un “don insuperable”.

पुष्याभिषेकविधिवर्णनम् (Description of the Puṣya Ablution/Festival Rite)
Este adhyāya expone, según el relato procedimental de Jaimini y remontándolo a una antigua instrucción de Brahmā, el rito festivo de Puṣya-snāna/abhiṣeka para Hari/Puruṣottama. Se celebra cuando el día de luna llena coincide con el nakṣatra Puṣya en el mes de Pauṣa. El capítulo ordena una secuencia de varios días: inicio en Ekādaśī con el aṅkurārpaṇa (ofrenda de brotes), culto diario en el templo con música, danza y ofrendas, y bali nocturno. En la noche de Caturdaśī se realizan los preparativos culminantes: consagración e instalación de numerosos kumbhas según números prescritos, vasijas con ghee y un maṇḍala—en especial el sarvatobhadra—ante la deidad. El centro ritual incluye un gran soporte con un espejo auspicioso y una vigilia de toda la noche con adoración performativa. Al amanecer se ejecuta el fuego ritual (homa) con leña de palāśa; se ofrecen oblaciones a Brahmā, Viṣṇu y Śiva en medidas determinadas, concluyendo con ofrendas a Puruṣottama mediante mantras apropiados. Luego los kumbhas son potenciados con el Puruṣasūkta y la deidad es bañada mediante una corriente perforada (acchidra-dhārā), acompañada por ciclos de mantras como el Śrīsūkta, el Gāyatrī y fórmulas vaiṣṇavas, junto con aguas perfumadas. Tras la ablución se prescribe retirar el nirmālya, ungir con fragancias y sándalo, adornar con ornamentos y guirnaldas, disponer las ocho armas de la deidad y rendir culto bajo un parasol enjoyado, con Lakṣmī concebida como unida a Él. Los elementos públicos incluyen resonancia de caracola, abaniqueo, cantos y danzas auspiciosas, recitaciones laudatorias, aclamaciones repetidas de victoria y triple ofrenda con dūrvā y akṣata. El cierre manda un ārati con lámparas de ghee en recipientes de oro puro y mechas de alcanfor, la ofrenda de tāmbūla cerca de la boca del icono, dakṣiṇā al ācārya y honra a los brāhmaṇas. La phalāśruti promete cumplimiento integral de deseos y el logro del estado vaiṣṇava, además de reversiones mundanas como restauración de realeza, soberanía, descendencia para los estériles y eliminación de la pobreza.

मकरसंक्रमविधिवर्णनम् / Description of the Makarasaṅkrānti (Uttarāyaṇa) Rite
Este capítulo, pronunciado por Jaimini, define el umbral calendárico de uttarāyaṇa como el tránsito del sol hacia su “curso septentrional” en el marco de la Makarasaṅkrānti, y exalta el intervalo de saṅkrānti como tiempo de altísimo mérito, grato a los antepasados (pitṛ), a los dioses y a las comunidades de los dos veces nacidos (dvija). Luego expone una liturgia festiva centrada en Nārāyaṇa/Śrī Puruṣottama junto con Balabhadra y Subhadrā: baño ritual, adoración con el “mantra-rāja”, circunvalación devocional y una procesión nocturna (bhramaṇa) cuidadosamente ordenada con lámparas, sombrillas, estandartes, música y danza. El texto asigna frutos purificadores graduales a cada ronda de contemplación del deambular de la deidad, afirmando la lógica del darśana como purificación ética y espiritual. Al alba, la deidad es ungida y engalanada; se preparan ofrendas—en especial arroz consagrado y mezclas lácteas aromatizadas—y se presentan con una oración teológica que declara la dependencia del mundo entero del Señor. La phalaśruti concluye con fuerza: participar en la fiesta multiplica el valor de la dāna y de otros ritos, concede el cumplimiento de los deseos y, finalmente, favorece la liberación.

Phālguṇa Dolārohaṇa-Utsava Vidhi (Phālguṇa Swing-Festival Rite for Govinda/Puruṣottama)
El capítulo 43, proclamado por Jaimini, codifica el dolārohaṇa del mes de Phālguṇa (fiesta del columpio) para Govinda/Puruṣottama como rito público de la līlā divina, realizado por el bien de la comunidad. Prescribe levantar ante el templo un maṇḍapa adornado, con pilares elevados, planta cuadrada de cuatro puertas y un asiento ritual (bhadrāsana). En la noche del decimocuarto día (caturdaśī) se instituye un rito de fuego junto al dolāmaṇḍapa: elección del ācārya, obtención del fuego por fricción (nirmathana), preparación del terreno, ofrendas y custodia del fuego hasta la culminación de la yātrā. Se instala y venera la imagen; se declara una transición teológica por la cual la forma se manifiesta como Puruṣottama. La deidad es llevada con música, caracolas, estandartes, lámparas y aclamaciones a un pabellón de baño para el mahāsnapana con pañcāmṛta, enmarcado por himnos védicos (Śrīsūkta); luego se adorna y se circunvala. El capítulo enumera las vueltas procesionales (incluidas repeticiones de siete y cómputos finales) y concluye con la phalaśruti: el darśana de Kṛṣṇa en el columpio destruye grandes pecados y las tres aflicciones (ādhyātmika/ādhibhautika/ādhidaivika), y los patronos obtienen elevada dignidad, realeza ideal y saber brahmánico.

ज्येष्ठपञ्चकव्रतवर्णनम् (Description of the Jyeṣṭha Pañcaka Vrata / Annual Twelve-Form Viṣṇu Worship)
Jaimini expone una observancia devocional anual, rigurosamente ordenada, en la que se adora sucesivamente a doce formas (mūrtis) de Hari (Viṣṇu) a lo largo de los doce meses. Se prescribe ofrecer con regularidad flores y frutos específicos en conjuntos de doce, junto con ofrendas dulces (naivedya) y los upacāras de honor habituales, como el asiento y demás atenciones rituales. Sigue una letanía de alabanzas que invoca a Viṣṇu mediante múltiples epítetos y funciones míticas: protector en la calamidad primordial, sustentador del cosmos, Trivikrama, Vāmana, Śrīdhara, Hṛṣīkeśa, Padmanābha, Dāmodara, Keśava, Nārāyaṇa, Mādhava y Govinda; culmina en una plegaria para ser rescatado del saṃsāra y para que el voto se cumpla sin obstáculos. Concluido el ciclo anual, el capítulo ordena una ceremonia final solemne: doce imágenes de oro de Viṣṇu se colocan en doce kalaśas dentro de un maṇḍala, se bañan con pañcāmṛta, se adoran con el mantra de doce sílabas y se honran con música, danza, alimentación de brahmanes, dones (incluidas vacas), lámparas y ofrendas de homa. La phalaśruti presenta el vrata como una disciplina religiosa integral que concede fines deseados, alto rango y mérito extraordinario; se cita a Nārada como ejemplo, quien lo practicó durante años y alcanzó un estado orientado a la liberación.

Damanakabhañjana-vidhi (The Rite of Damanaka and the ‘Breaking’ of Damanāsura)
El capítulo registra un diálogo en el que los sabios solicitan las dos prácticas de peregrinación/observancia meritoria que faltan dentro de un conjunto de doce, queridas por Bhagavān. Jaimini responde exponiendo la Vāsantikā yātrā, también llamada Damanabhañjikā, y establece su secuencia calendárica y ritual. En Caitra-śukla-trayodaśī se recoge la planta o hierba sagrada llamada damanaka, se traza un maṇḍala con diseño de loto y se instala en él una imagen divina debidamente adorada. El rito se realiza a medianoche (niśītha), recordando un precedente mítico: se dice que en esa hora la deidad “quebró/derrotó” a Damanāsura, y el damanaka queda ligado a tal suceso. El practicante visualiza la hierba como el daitya transformado, pronuncia una alocución formal, coloca la hierba en la mano de la deidad y pasa el resto de la noche en artes devocionales, como canto y danza. Al amanecer, la imagen es conducida con la hierba al frente hacia Jagadīśa (Jagannātha) para continuar la adoración; luego la ofrenda se coloca sobre la cabeza de Hari como hierba fragante y auspiciosa. La phalāśruti concluye que disminuye la aflicción, se alcanza la dicha suprema, se borran los pecados y el devoto mora en el reino de Viṣṇu.

Akṣaya-yātrā Vidhi and Candana-lepana: Dakṣa’s Stuti and Jagannātha’s Phalaśruti (अक्षययात्राविधिः चन्दनलेपः दक्षस्तुतिः फलश्रुतिश्च)
Jaimini expone un programa ritual minucioso para la «akṣaya-yātrā», una festividad orientada a la liberación (mokṣa) y accesible incluso a quienes se hallan mentalmente atados por hábitos y tendencias. Se fija su realización en la quincena luminosa de Vaiśākha y se prescribe levantar un maṇḍapa cuadrado con plataforma elevada, paños limpios y un asiento central. Luego se detalla la preparación de las sustancias: sándalo y aromáticos como aguru, kuṅkuma, kastūrī, karpūra y otros perfumes se mezclan, guardan, cubren y protegen con mantra y mudrā; al alba se llevan ceremonialmente ante Kṛṣṇa/Jagannātha. La Deidad es honrada con los emblemas del templo (caracola, abanicos, parasol), aspersiones con mantra y una unción gradual (lepana), acompañada de himnos védicos, aclamaciones, música, danza y ofrendas. El discurso incorpora un relato de origen: en el Kali-yuga, Dakṣa Prajāpati, compadecido de la aflicción humana, realiza el rito y ofrece una stuti pidiendo rescate del dolor mundano. Jagannātha responde concediendo dones y proclamando el poder del festival para disipar el “triple sufrimiento” y otorgar los fines deseados; incluso una sola visión de estas grandes yātrās se considera eficaz en dirección a la liberación. El capítulo concluye reafirmando la veracidad de Jagannātha y la supremacía del darśana sobre otras disciplinas: contemplar al «dāru-brahman» en Puruṣottama-kṣetra puede liberar del cautiverio corporal.

विभूतिरूपेण हर्युपासनाफलनिर्णयः | Results of Worshipping Hari through Diverse Vibhūti-Forms
El capítulo 47 se abre con los sabios dirigiéndose a un maestro “omnisciente en los śāstras”, pues han oído un relato extraordinario: la gloria del dios en su forma de yātrā, capaz de destruir el pecado. Preguntan cómo la misma deidad, cuando es adorada por quienes buscan deseos, se vuelve “dadora de todos los deseos”, y cómo la adoración orientada a la prosperidad produce prosperidad. Jaimini responde de modo sistemático: todas las excelencias del mundo, móviles e inmóviles, son vibhūtis de Viṣṇu, y el único Señor supremo es a la vez fuente y otorgante de la fortuna. Los frutos corresponden al modo de acercamiento: “como se adora, así se alcanza”. Viṣṇu es presentado como el camino unificador que sostiene los cuatro fines (dharma, artha, kāma, mokṣa). Aunque la senda del dharma es compleja y difícil de discernir entre múltiples prescripciones, y artha y kāma se enraízan en ella, Bhagavān incrementa con facilidad el triple dharma-artha-kāma; además, Viṣṇu es el dharma mismo y el señor del dharma y del mundo. Se enumera luego una serie de vibhūti-upāsanā: adorar a Hari como Śakra concede señorío; como Dhātṛ favorece el crecimiento del linaje; como Sanatkumāra otorga larga vida; como Pṛthu da prosperidad en el sustento; como Vācaspati concede fruto de tīrtha como el del Gaṅgā; como Bhāsvat disipa la oscuridad interior; como Amṛtāṃśu otorga una dicha incomparable; como señor de la palabra y del conocimiento sostiene el dominio de los principios; como Yajñeśvara concede frutos del sacrificio; y como Kubera da abundante riqueza. El capítulo culmina situando a este Señor compasivo en Nīlācala, encarnado “como si” fuera de madera para la gracia de los desamparados. Se exhorta a los sabios a ir, morar allí con serenidad, refugiarse en los pies de loto y obtener gozos duraderos y, al final, mokṣa/kaivalya según la intención.

अष्टचत्वारिंशोऽध्यायः (Chapter 48): Indradyumna’s Instruction to the King and the Phalaśruti of Puruṣottama-kṣetra
El capítulo 48 continúa en forma de preguntas: los sabios indagan sobre los dones y las doce yātrās que Hari ordenó al concluir el establecimiento del templo. Jaimini relata que el rey Indradyumna, tras recibir bendiciones de Jagannātha—descrito como trascendente, semejante al Brahman—considera cumplida su vida y hace que las yātrās se realicen conforme al rito, con abundantes ofrendas y dádivas. Luego instruye a un rey compañero (Gālarāja/Śveta), elogiando su erudición y devoción, y expone una teología normativa: el Señor es el maestro universal, y el culto a la imagen no debe reducirse a mera materialidad. La deidad es presentada como forma cósmica que asume una manifestación de madera, comparable a un árbol que concede deseos a los bhaktas, aunque permanece más allá del alcance incluso de ascetas disciplinados. Siguen consejos éticos: sostener las festividades públicas junto con los ciudadanos, preservar las instituciones religiosas heredadas y mantener el culto de las tres sandhyās, especialmente a Narasiṃha, prometiendo la paz suprema. El capítulo concluye con la partida de Indradyumna a Brahmaloka y una poderosa phalaśruti: escuchar o recitar este māhātmya otorga mérito extraordinario (equiparable a grandes sacrificios védicos), prosperidad, larga vida y eliminación de pecados; además, se declara enseñanza esotérica que debe resguardarse de oyentes hostiles o irreverentes.

पुराणश्रवणविधिः (Procedure and Ethics of Purāṇa-Śravaṇa)
El capítulo 49 se presenta como un diálogo entre el muni Jaimini y los sabios. Ellos piden una exposición detallada vinculada al māhātmya de Jagannātha y, en particular, el método completo (sāṅgaka) para escuchar el Purāṇa (purāṇa-śravaṇa), con sus frutos y disciplinas auxiliares. Jaimini responde codificando un modelo ritual: comenzar con el saṅkalpa; elegir a un recitador brāhmaṇa cualificado—de linaje puro, temperamento sereno, conocedor del sentido de los śāstra y apto ritualmente. Al recitador se le honra como a un Vyāsa: se le coloca guirnalda, se le aplica sándalo, se le sienta en un āsana valioso y se realiza la Vyāsa-pūjā con fragancias, flores y ofrendas. Para el oyente se prescribe disciplina: baño, vestiduras blancas, marcas sectarias (como el tilaka de śaṅkha-cakra), visualización mental de Viṣṇu, postura atenta, evitar charla ociosa y preocupaciones distractoras, y cultivar la confianza (śraddhā/viśvāsa) en la Escritura, los maestros, las deidades, los ritos de mantra, los tīrtha y el consejo de los mayores. Cada jornada se cierra con aclamaciones y cantos de victoria a Kṛṣṇa/Jagannātha/Hari. Para completar, se adorna al recitador, se alimenta a los brāhmaṇas y se entrega dakṣiṇā según la capacidad y la condición social. El capítulo subraya que los ritos sin dakṣiṇā quedan sin fruto, apoyándose en analogías que muestran la “incompletud”. Al final, los sabios ofrecen modestos dones y se retiran, quedando transmitido con éxito un protocolo operativo, ritual y ético, para la escucha puránica.
It presents Puruṣottama-kṣetra as a supremely purifying field where the deity’s presence is uniquely accessible, and where residence, darśana, and contact with site-specific waters are narratively tied to liberation-oriented merit.
Merits include darkness-removal through recitation, sin-diminution through proximity and residence, and soteriological benefits connected to seeing the deity and engaging with the kṣetra’s tīrtha waters (e.g., promised pāpa-kṣaya and soteriological attainments).
Key legends include the explanation of why the deity is present in Puruṣottama-kṣetra, the disclosure of the site’s concealed status (hidden by divine māyā), and the revelation of landmarks such as Nīlādri and Rauhiṇa-kuṇḍa within a Brahmā–Bhagavān instructional frame.