
The Slaying of the Demon Army
Encolerizado, Jālandhara avanza hacia Kailāsa con un inmenso ejército de Daityas. Los devas se acercan en secreto a Śiva y le suplican que los proteja dando muerte al “hijo del océano”. Śiva convoca a Viṣṇu y le pregunta por qué no fue abatido antes; Viṣṇu responde que los vínculos de parentesco y de porción compartida lo contienen, y exhorta a Śiva a actuar. Śiva declara que las armas comunes no bastan y pide a los devas su tejas reunido. El esplendor combinado se vuelve una sola masa de poder; de ella Śiva hace surgir el arma suprema, Sudarśana, y forja además un rayo. Estalla la guerra en Kailāsa entre los gaṇas/pramathas de Śiva y los Daityas, y la matanza se extiende por cielo y tierra. Śukra, mediante la mṛtasaṃjīvanī, revive una y otra vez a los Dānavas caídos, sembrando terror entre los gaṇas. Entonces, de la boca de Rudra surge la terrible Kṛtyā, cambia el curso del combate y el ejército demoníaco se quiebra, aunque algunos jefes principales intentan sostener la línea.
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