
Chapter 249 — धनुर्वेदकथनम् (Exposition of Dhanurveda): Archery Procedure, Target-Training, and Yogic Restraint
El Señor Agni inicia esta enseñanza de Dhanurveda con ritos preparatorios y la disposición del equipo: el arco se fabrica con la longitud completa adecuada, se purifica y se coloca en un marco sacrificial, mostrando que el adiestramiento marcial está anclado en el dharma. El arquero sigue una secuencia precisa: toma la flecha, ata la correa del carcaj al lado derecho, extrae la flecha con la mano derecha manteniendo la mirada fija en el blanco, alza el arco con la izquierda y encaja la flecha con firmeza (incluido el uso del instrumento siṃhakarṇa para asegurar su asiento). La técnica va unida a la disciplina interior: la mente no debe abatirse, ha de permanecer fija en el objetivo, y la suelta se ejecuta desde la marca corporal correcta del lado derecho. La práctica progresa por formas de blanco definidas (con marcas medidas como el candraka de dieciséis aṅgula), ejercicios de control tras el disparo (ulkā-śikṣā) y tiros cada vez más complejos: marcas del ojo, blancos cuadrados, disparos al girar, a objetivos en movimiento y perforaciones bajas/altas. El capítulo clasifica los blancos en firmes (dṛḍha), difíciles (duṣkara) y maravillosamente difíciles (citra-duṣkara), prescribiendo entrenamiento bilateral (derecha/izquierda) y montaje estable del blanco. Culmina vinculando el dominio del procedimiento (karma-yoga-vidhi) con la educación yóguica: mente y mirada disciplinadas y conquista del yama, uniendo destreza marcial con autorregulación espiritual.
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A stepwise biomechanics-and-gear protocol: right-side quiver binding, drawing the arrow with the right hand while maintaining target-lock, lifting the bow with the left, firm nocking (puṅkha on guṇa) aided by the siṃhakarṇa implement, measured target marks (e.g., candraka of sixteen aṅgulas), and progressive drills including ulkā-śikṣā control after release.
It frames martial training as karma-yoga in practice: mental steadiness, disciplined gaze, correct method, and the conquest of yama are treated as integral to proficiency, making worldly skill (bhukti) a vehicle for dharmic self-mastery that supports spiritual refinement (mukti-orientation).